R0ME0
Poeta recién llegado
Mi corazón se paró y el alma salió de mi cuerpo
como el jugo de una naranja impregnando mi lecho de muerte
con la pulpa mortecina del adiós.
Todo ocurrió súbitamente, sin previó aviso;
Ayer era un hombre joven, lleno de promesas y vigor,
hoy tan sólo un ectoplasma vestido de mortaja.
Camino sereno hacia al limbo pero no se qué será de mi,
he sido un buen cristiano de lunes a viernes
y los argumentos científicos no me generan más que incertidumbre.
¿Dónde irán mis sueños, los anhelos de una vida feliz?
¿Quién se encargará ahora de mis gatos?
¿Por qué siento ahora este frío invierno en los pies?
¿Cuándo nos volveremos a encontrar?
¿Quién se quedó las palabras que no te dije?
¿Por qué siento este vacío inmenso en el bajo vientre?
Si entorno la mirada aún creo verte con tu jersey de lana,
en el cielo los aviones a pocos centímetros de nuestras cabeza,
el recuerdo de nuestra vida son las huellas de dos gaviotas en la playa.
Si cierro los ojos aún creo escucharte en el dulce tintineo del piano,
el lento crepitar de tus pezones negros, el vals de tus cuatro labios,
los muelles, los gemidos, tu voz es un minueto en sol mayor.
como el jugo de una naranja impregnando mi lecho de muerte
con la pulpa mortecina del adiós.
Todo ocurrió súbitamente, sin previó aviso;
Ayer era un hombre joven, lleno de promesas y vigor,
hoy tan sólo un ectoplasma vestido de mortaja.
Camino sereno hacia al limbo pero no se qué será de mi,
he sido un buen cristiano de lunes a viernes
y los argumentos científicos no me generan más que incertidumbre.
¿Dónde irán mis sueños, los anhelos de una vida feliz?
¿Quién se encargará ahora de mis gatos?
¿Por qué siento ahora este frío invierno en los pies?
¿Cuándo nos volveremos a encontrar?
¿Quién se quedó las palabras que no te dije?
¿Por qué siento este vacío inmenso en el bajo vientre?
Si entorno la mirada aún creo verte con tu jersey de lana,
en el cielo los aviones a pocos centímetros de nuestras cabeza,
el recuerdo de nuestra vida son las huellas de dos gaviotas en la playa.
Si cierro los ojos aún creo escucharte en el dulce tintineo del piano,
el lento crepitar de tus pezones negros, el vals de tus cuatro labios,
los muelles, los gemidos, tu voz es un minueto en sol mayor.