Estabas justo ahí.
Apenas a un metro.
Yo te venía buscando
en las estrellas más lejanas,
en el viento del mar,
en los respaldos de los bancos,
en las plazas desiertas,
en las calles de tierra,
en los pueblos perdidos
en medio de las sierras.
Caminando en las rutas,
soñándote en los puentes.
Pescándote en los ríos.
Evocando tu nombre
desconocido para el mundo,
en la pálida sombra,
detrás de las sinuosas
quebradas del intento.
Pero estabas ahí.
Aquí.
Ahora.
Tan cerca!
Tan dentro!
Qué no pude moverme.
Detenido en los mares del tiempo,
me quedé en un instante,
eterno, conmovido.
Suspendido en el viento,
congelado en los puentes,
y en las plazas recónditas.
Buscando una mirada,
un verso, apenas una nota,
sutil, una palabra,
un brillo, una tibieza,
que vuele hasta tus ojos,
y rompa con su canto de flores
los pálidos cerrojos del encuentro.
Apenas a un metro.
Yo te venía buscando
en las estrellas más lejanas,
en el viento del mar,
en los respaldos de los bancos,
en las plazas desiertas,
en las calles de tierra,
en los pueblos perdidos
en medio de las sierras.
Caminando en las rutas,
soñándote en los puentes.
Pescándote en los ríos.
Evocando tu nombre
desconocido para el mundo,
en la pálida sombra,
detrás de las sinuosas
quebradas del intento.
Pero estabas ahí.
Aquí.
Ahora.
Tan cerca!
Tan dentro!
Qué no pude moverme.
Detenido en los mares del tiempo,
me quedé en un instante,
eterno, conmovido.
Suspendido en el viento,
congelado en los puentes,
y en las plazas recónditas.
Buscando una mirada,
un verso, apenas una nota,
sutil, una palabra,
un brillo, una tibieza,
que vuele hasta tus ojos,
y rompa con su canto de flores
los pálidos cerrojos del encuentro.
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