Una tarde de otoño

ojosverdes

Poeta asiduo al portal


Una tarde de otoño, sentada en aquél Café,
mirando… sin querer mirar,
descubrió cuán aventurado es el deseo.
Un hombre queda hechizado
sólo por mirar más de lo permitido,
enamorado de sus ojos,
ansía que sus dedos se confundan en su pelo,
que su boca quede enlazada en esa boca
hecha para el beso.

Una tarde de otoño,
el deseo se muda en ensueño,
¡y esa mirada que le para el corazón!
llena su alma de hermosura,
se perciben sonidos sublimes
de grandes maestros,
un día de inefable felicidad.

Presencias de una tarde de otoño
en aquél Café,
en que el deseo se mudó
en ensueño.
 
La verdad que el otoño se presta para este tipo de ocasiones en los cafes, siempre hay alguna mirada furtiva fijandose en ti, sin mas deseo que contemplar con mirada ausente, por dejar pasar las horas sin mas.

Bonito poema.
 


Una tarde de otoño, sentada en aquél Café,
mirando… sin querer mirar,
descubrió cuán aventurado es el deseo.
Un hombre queda hechizado
sólo por mirar más de lo permitido,
enamorado de sus ojos,
ansía que sus dedos se confundan en su pelo,
que su boca quede enlazada en esa boca
hecha para el beso.

Una tarde de otoño,
el deseo se muda en ensueño,
¡y esa mirada que le para el corazón!
llena su alma de hermosura,
se perciben sonidos sublimes
de grandes maestros,
un día de inefable felicidad.

Presencias de una tarde de otoño
en aquél Café,
en que el deseo se mudó
en ensueño.


Me gustaria sentarme a tomar un cafe con esos ojasos bellos! Un poema para transportase hasta el Cafe.
Osvaldo
 
Queridos Arturo, Fiecan y ozziemg, no se como se me ha pasado vuestras respuestas a este poema con lo que me gusta. Imperdonable, enmiendo mi despiste contestando a los tres....muchísimas gracias por pasaros por mis versos y dejar un poquito de vosotros. Definitivamente estos ojos verdes tienen mucho peligro...pero si no fuera así de que iba a escribir,jejej, mil besos a los tres, esta vez os los tendreis que repartir:::hug:::
 


Una tarde de otoño, sentada en aquél Café,
mirando… sin querer mirar,
descubrió cuán aventurado es el deseo.
Un hombre queda hechizado
sólo por mirar más de lo permitido,
enamorado de sus ojos,
ansía que sus dedos se confundan en su pelo,
que su boca quede enlazada en esa boca
hecha para el beso.

Una tarde de otoño,
el deseo se muda en ensueño,
¡y esa mirada que le para el corazón!
llena su alma de hermosura,
se perciben sonidos sublimes
de grandes maestros,
un día de inefable felicidad.

Presencias de una tarde de otoño
en aquél Café,
en que el deseo se mudó
en ensueño.


Bellos versos para unos bellos ojos. Un placer.

Y un beso.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba