lauflorcita
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vení, mi amor
que el café se nos enfría...
Dejame atestiguarte
mirarme con ternura
ahí donde tu gesto
me consuela.
Vení,
contame tus desgracias,
para hacerlas más que mías
y que te duelan menos.
Vení, mi amor,
que el café ya está servido...
Las sillas vacías
aún esperan
vernos resplandecientes
y no hay rincón de mi ser
que aún no te implore.
que el café se nos enfría...
Dejame atestiguarte
mirarme con ternura
ahí donde tu gesto
me consuela.
Vení,
contame tus desgracias,
para hacerlas más que mías
y que te duelan menos.
Vení, mi amor,
que el café ya está servido...
Las sillas vacías
aún esperan
vernos resplandecientes
y no hay rincón de mi ser
que aún no te implore.