No quiero darles aquí
la tabarra pacifista
mientras la razón me asista
intentaré ser prudente.
¡Que la noticia no aliente
en mi, la vena activista!
Quisiera oler las esencias
de esa paz que es tan sublime
que me exime y me redime
del deseo de justicia;
y deshacer la malicia
que mis creencias suprime.
La paz es una ironía,
puede que tú la consigas,
la he visto en muchas barrigas;
va ciñéndose a su ombligo
como el hambre del mendigo
que se conforma con migas.
Hay una paz que es privada,
es la paz que te guarece;
que es tuya y te pertenece
aunque estés encarcelado,
ultrajado o desahuciado,
es la paz que prevalece.
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