En cada centímetro de piel
el reloj astilla las horas
que adormecen el sueño
de caricias ausentes.
Entre las oxidadas manecillas
que detienen el paso del tiempo
se esconde una sonrisa desdibujada
por la sequedad de unas lágrimas.
No sé...ni siento...ni distingo nada
porque he perdido el olfato
del aroma de tu cuerpo en el mío
y el suave dulzor apasionado
de tus besos en mis labios.
!Ven!...Despiértame.
Tómame entre tus brazos
y enciende la llama invisible
escondida bajo la ceniza de mi piel
que hoy necesita arder.
Haz que se ilumine el universo
y que estalle una lluvia de estrellas
en mi mundo interior
para volver a sentirme viva
cubierta de besos y caricias de amor.
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