Ven y clava tu sonrisa
como un agudo cristal,
que mi pecho es un portal
donde el silencio agoniza.
Que me rinda tu alegría
con su timbre de vestal,
que se duerma mi afonía
con tu canto del frutal.
No hay dolor, es una brasa
que en mi pecho se declara;
tu mirada de agua mansa
es la seda que me ampara.
¡Mira el peso de la lluvia
con su traje de neblina!
Que tu cuidado diluya
la marea de esta espina.
Y cuando el día se apague
en su ocaso de ceniza,
que tu boca me rescate
con ese beso sin prisa.
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como un agudo cristal,
que mi pecho es un portal
donde el silencio agoniza.
Que me rinda tu alegría
con su timbre de vestal,
que se duerma mi afonía
con tu canto del frutal.
No hay dolor, es una brasa
que en mi pecho se declara;
tu mirada de agua mansa
es la seda que me ampara.
¡Mira el peso de la lluvia
con su traje de neblina!
Que tu cuidado diluya
la marea de esta espina.
Y cuando el día se apague
en su ocaso de ceniza,
que tu boca me rescate
con ese beso sin prisa.
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