angelcesar
Poeta que considera el portal su segunda casa
VERANO DEL ‘85
Noté un cambio en mi cuerpo repentino
como si el sol de aquel loco verano
hubiese despertado con el trino
de las aves muy dentro, muy liviano.
Noté un cambio en mi cuerpo repentino
como si el sol de aquel loco verano
hubiese despertado con el trino
de las aves muy dentro, muy liviano.
Allí estabas, cruzaste mi camino,
y el reflejo de un río soberano
testigo fiel de un dulce amor genuino
lo descubrió al vernos de la mano.
Unidos caminamos la rivera
mientras que en nuestros ojos se vestía
el encanto con tules de quimera.
Esos tiempos que otorgan primacía
se graban para siempre, no hay manera
de olvidarlos si fueron poesía.