Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cabecea la ciudad y se abandona
en ese fluir discontinuo de las calles,
en que se alternan luces y sombras.
Vive la ciudad ensoñaciones
de cuartos en penumbra,
de cuerpos que se aman.
Rincones en que alguien lee
los versos de un poeta
y en alta voz los lanza
por el cielo a los cometas,
a las estrellas,
para que caigan desde allí sobre calles,
sobre plazas las palabras vivas de una voz
que habla de amores desconocidos,
de amores nuevos,
amores como no ha habido otros,
amores que rompen moldes.
Se remueve inquieta la ciudad en su somnolencia,
agita su calma de sueño fatigado el rumor de un beso,
de un te quiero susurrado,
un trémolo de amores que un poema ha consagrado
en ese fluir discontinuo de las calles,
en que se alternan luces y sombras.
Vive la ciudad ensoñaciones
de cuartos en penumbra,
de cuerpos que se aman.
Rincones en que alguien lee
los versos de un poeta
y en alta voz los lanza
por el cielo a los cometas,
a las estrellas,
para que caigan desde allí sobre calles,
sobre plazas las palabras vivas de una voz
que habla de amores desconocidos,
de amores nuevos,
amores como no ha habido otros,
amores que rompen moldes.
Se remueve inquieta la ciudad en su somnolencia,
agita su calma de sueño fatigado el rumor de un beso,
de un te quiero susurrado,
un trémolo de amores que un poema ha consagrado