Musa_desvelada
Poeta asiduo al portal
Le escribo al Superhombre*.
Al Poeta nocturno que Medio Corazón le queda.
Al huargo solitario que aúlla en las noches,
cuando en la Luna llena,
quizás en mí ya no piensa.
Le escribo al filósofo,
al loco, al intelectual, al dibujante,
al escritor, al misántropo,
al amor de mis amores,
mi utopía, mi obsesión.
Y le escribo, después de tantos años
porque se lo debía,
porque aunque usted no lo sabía,
es dueño de mis letras desde hace años,
tres para ser precisa,
de los cuales uno entero de ellos,
se lo llevó por completo,
desvelándome noches tras noche,
escribiendo sus versos, que ya no son míos,
nunca me pertenecieron.
Y debo decir que no entendí nunca
nada, con usted nunca se sabe nada.
Ese es su estilo radical, todo o nada.
Es su estilo temperamental, aparecer de la nada
e irse sin decir nada.
Y nunca pensé que un beso
fuese tan caro, que besar los lindos labios
de la chica que me acompañaba,
costara su desprecio.
Fue mi dulce venganza y mi amargo destierro.
Pero, ¿para qué le miento?
Si aunque besé otros labios,
sostuve otras manos,
me reflejé en otros ojos,
respiré otro aire,
descubrí otra piel,
me maraville en noches de placeres,
y escribí otra historia,
lo cierto, es que nunca lo olvidé.
Reminiscencia a Friedrich Nietzsche, Filósofo alemán del siglo XIX. Cuyo eje central de su filosofía es el Superhombre. Hombre nuevo que aparece tras la “muerte de Dios”.Al Poeta nocturno que Medio Corazón le queda.
Al huargo solitario que aúlla en las noches,
cuando en la Luna llena,
quizás en mí ya no piensa.
Le escribo al filósofo,
al loco, al intelectual, al dibujante,
al escritor, al misántropo,
al amor de mis amores,
mi utopía, mi obsesión.
Y le escribo, después de tantos años
porque se lo debía,
porque aunque usted no lo sabía,
es dueño de mis letras desde hace años,
tres para ser precisa,
de los cuales uno entero de ellos,
se lo llevó por completo,
desvelándome noches tras noche,
escribiendo sus versos, que ya no son míos,
nunca me pertenecieron.
Y debo decir que no entendí nunca
nada, con usted nunca se sabe nada.
Ese es su estilo radical, todo o nada.
Es su estilo temperamental, aparecer de la nada
e irse sin decir nada.
Y nunca pensé que un beso
fuese tan caro, que besar los lindos labios
de la chica que me acompañaba,
costara su desprecio.
Fue mi dulce venganza y mi amargo destierro.
Pero, ¿para qué le miento?
Si aunque besé otros labios,
sostuve otras manos,
me reflejé en otros ojos,
respiré otro aire,
descubrí otra piel,
me maraville en noches de placeres,
y escribí otra historia,
lo cierto, es que nunca lo olvidé.
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