Évano
Libre, sin dioses.
Los corazones de la gente son una mierda.
Para qué más metáforas si esa dice lo exacto?
Se ve que se le cayó algo y ardió la caravana,
solo quedaron hierros y un montón de plástico
derretido envolviendo graciosamente al muerto.
A él lo andan despegando. Allí, frente al huerto vivía.
en una caravana de mala muerte.
Tenía paralizado un lado y creo que cáncer
y se le había muerto el perro. Jóder, era tu hermano!
Pensaba para mí mientras reñía a Flai por mearle la pierna.
Del barrio, de toda la vida, y con tres hermanos
con cuatro viviendas en el mismo barrio.
Manda huevos, esto sí es poesía,
la verdadera que ronda por el mundo.
Y uno tiene el corazón tan de mierda seca
que hasta le parece gracioso el asunto.
Sobreviven por los bares, sentados en los bancos
del paseo, en las terrazas, salen a los balcones
y así, cada uno con su tontería. Muere alguno,
lo comentan y retienen la alegría porque ha caído otro
antes que ellos, y continúa la poesía pura.
Ahora iré corriendo al fulgor de las mariposas,
de los albores del alba y de noches estrelladas
revoloteando sobre la caravana ardiendo
y el plástico achicharrando y adheriéndose
a la piel, los huesos y el alma
del pobre diablo viejo y minusválido.
Gracias por leer.
Para qué más metáforas si esa dice lo exacto?
Se ve que se le cayó algo y ardió la caravana,
solo quedaron hierros y un montón de plástico
derretido envolviendo graciosamente al muerto.
A él lo andan despegando. Allí, frente al huerto vivía.
en una caravana de mala muerte.
Tenía paralizado un lado y creo que cáncer
y se le había muerto el perro. Jóder, era tu hermano!
Pensaba para mí mientras reñía a Flai por mearle la pierna.
Del barrio, de toda la vida, y con tres hermanos
con cuatro viviendas en el mismo barrio.
Manda huevos, esto sí es poesía,
la verdadera que ronda por el mundo.
Y uno tiene el corazón tan de mierda seca
que hasta le parece gracioso el asunto.
Sobreviven por los bares, sentados en los bancos
del paseo, en las terrazas, salen a los balcones
y así, cada uno con su tontería. Muere alguno,
lo comentan y retienen la alegría porque ha caído otro
antes que ellos, y continúa la poesía pura.
Ahora iré corriendo al fulgor de las mariposas,
de los albores del alba y de noches estrelladas
revoloteando sobre la caravana ardiendo
y el plástico achicharrando y adheriéndose
a la piel, los huesos y el alma
del pobre diablo viejo y minusválido.
Gracias por leer.
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