Rapsodo
Eiden Alvarez
No escribo versos, para cantarte una canción.
Escribo versos, solo para recitarte.
No escribo versos, para mostrarte mi dolor.
Escribo versos, porque solo sé amarte.
Y es en estos versos que te escribo,
para recordarte que no te he olvidado.
Tu sola voz al irse dejo un vacío,
y en mi dorso izquierdo
un tatuaje marcado.
La penumbra, entonces, se cierne
sobre mis noches.
Y el frío de la noche tiene mi pecho congelado.
Los latidos de mi corazón se han parado, y el goce,
es un efímero atardecer en el círculo polar ártico.
La soledad camina por las calles noctámbulas,
mis ojos tristes aún no se sienten cansados.
Y recorro el camino para intentar encontrarte,
no soporto la idea de haber sido abandonado.
Solo son versos que demuestran mi inopia,
versos que en mi desmontan las tristezas.
Solo son versos que componen sinfonías,
versos que emanan de mi soledad funesta.
Escribo versos, solo para recitarte.
No escribo versos, para mostrarte mi dolor.
Escribo versos, porque solo sé amarte.
Y es en estos versos que te escribo,
para recordarte que no te he olvidado.
Tu sola voz al irse dejo un vacío,
y en mi dorso izquierdo
un tatuaje marcado.
La penumbra, entonces, se cierne
sobre mis noches.
Y el frío de la noche tiene mi pecho congelado.
Los latidos de mi corazón se han parado, y el goce,
es un efímero atardecer en el círculo polar ártico.
La soledad camina por las calles noctámbulas,
mis ojos tristes aún no se sienten cansados.
Y recorro el camino para intentar encontrarte,
no soporto la idea de haber sido abandonado.
Solo son versos que demuestran mi inopia,
versos que en mi desmontan las tristezas.
Solo son versos que componen sinfonías,
versos que emanan de mi soledad funesta.