André Romylov
Poeta adicto al portal
Cogí su mano
De tibia primavera
La envolví en la mía
Le dije tantas cosas
Con la mirada
Mis pupilas dibujaban
La miel de sus ojos infinitos
Palpitando como estrellas
Temerosas y azuladas
Su vertiente desprendía
Como cascada de río
Aquella noche de fría madrugada
Fue el silencio
Nuestro único testigo
De tibia primavera
La envolví en la mía
Le dije tantas cosas
Con la mirada
Mis pupilas dibujaban
La miel de sus ojos infinitos
Palpitando como estrellas
Temerosas y azuladas
Su vertiente desprendía
Como cascada de río
Aquella noche de fría madrugada
Fue el silencio
Nuestro único testigo