esthergranados
Poeta adicto al portal
Trepar a un árbol no es tan sencillo: debes estar en buena forma, las piernas ágiles y los brazos fuertes
Trepar a un árbol no es tarea fácil cuando eres torpe y tienes miedo a las alturas. Pero a veces hay que hacer cosas que no se quieren. Por eso, me armé de valor y empecé mi ascenso hasta las últimas ramas. Ella me miraba suplicante y yo no podía de ninguna manera decepcionarla, estaba en juego mi credibilidad
no podía dejar que pensara que era pusilánime, o que tenía miedo
Debía mantener mi prestigio, pero el tronco del árbol era resbaladizo y en algunos momentos estuve a punto de caer. La subida cada vez me resultaba más complicada y lo único que me hacía seguir era su actitud expectante y mi deseo de no estamparme delante de sus narices. Con enormes esfuerzos y sudores, conseguí llegar a la copa, vislumbré su tesoro entre las ramas (por suerte tenía colores brillantes), lo cogí como pude y descendí muerta de miedo, pero con la recompensa de su sonrisa agradecida. La próxima vez no voy contigo a volar la cometa. Y una mirada divertida fue su respuesta.