Vestido de gala

Sommbras

Poeta adicto al portal
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Vestido de gala

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Su rostro era dulce y apetecible
cual un te quiero entrecortado.
Su disposición franca,
a manera de la entrega
de los perros callejeros.

La encontré,
como se encuentra
una pepita de oro en el río.
Luego, su sonrisa,
su deseo, y un leve quejido que hizo,
apenas un murmullo,
se llevaron mi inocencia.

En el dormitorio,
ella me prefería desnudo,
"vestido de gala", decía,
“únicamente la corbata,
la sonrisa y las ganas,
hasta que el pito de un tren
nos deshaga", me indicaba.

Yo la poseí. Al final,
recibí la hermosura del rayo
con un leve temblor maravillado.

Luego, el sudor nos olió a buen tabaco.

Después ella,
con su piel llena de historia,
se vistió, tomó su bolso
y salió metiendo en él
todos sus hombres dentro.

Y yo,
me quedé sintiendo
que ella me eligió a mí a mí.

¡Qué pena que fuese puta!

…
..
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Jesús Soriano


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Última edición:
Era una mujer
querido amigo
y te hizo feliz cuando
estuvo a tu lado.
Con eso debe bastarte.
Lo de su oficio solo
es una circunstancia de su vida.
Un abrazo.
 
Se recibe sexo y gozo en aquel momento. Bendiciones. Pili
 
Última edición por un moderador:
Bellas imágenes para un final inesperado yo con mis gustos de finales felices
un gusto leerte
abrazo grande
la dulcec zza

El final fue el comienzo del principio con el cisne-pájaro-príncipe del bosque, donde se adentraron, y luego...
la dulce zza, muchas gracias por tu lectura y amable comentario que me hizo sonreir.
Un beso (tipo colombiano)
Jesús
 
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Su rostro era dulce y apetecible
como un te quiero entrecortado.
Su disposición franca,
como la entrega
de los perros callejeros.

La encontré,

como se encuentra
una pepita
de oro en el río.
Luego, sus sonrisas
y besos, y su quejido, apenas un murmullo,
se llevaron mi inocencia.

Ella me prefería desnudo,

"vestido de gala", decía,
únicamente la corbata,
la sonrisa y las ganas,
"hasta que el pito de un tren
nos deshaga", me indicaba.

Yo la poseía. A
l final,
recibía la hermosura del rayo
con un leve temblor maravillado.

Luego nos olía el sudor a buen tabaco.


Después ella,

se vestía, tomaba su bolso y salía.
Llevaba todos los hombres dentro,
y en su bolso toda su historia:

Ella,

y yo pensando que me eligió a mí a mí.

¡Qué pena que fuese puta!






...

..
.



Jesús Soriano





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Uyy todo iba bien, muy inspirado y profundo. Hasta el final, pero lo que cuenta es lo que te hizo sentir

Saludos :)
 

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