MiguelEsteban
ÚNICO
Sangre en pétalos de rosas mordidas,
caricias de piel estremecidas,
luna sin sol, sol sin luna
en esta noche que solo brilla en el cielo
tu amor fulgente y ardiente,
tus minutos parecen horas,
y tus besos el inicio de mis latidos
del pecho anclados y a tu luz sumisos,
el momento de despojar la esencia de lo simple,
se construye como el deseo avanza,
corriendo, mordiendo, en placer sucumbiendo,
trepo tu cuerpo y como salamandra de fuego,
tu placer excito, tu piel derrito,
hasta ser dos quimeras de fuego
enganchadas a su trance de amor eterno.
El rey lucero baña de añil tu cuerpo,
y en tus ojos encuentro el campo celestial
donde vivir siendo tu guerrero hasta morir.
Avanzo el campo de amapolas
de ilusiones nacidas como la caricia
al sentir tu cuerpo pidiendo por el beso,
dulce y puro se lo sirvo,
como agua de arroyo y rama brotando en savia.
Lejos de este mundo empieza el nuestro
de pasión y verso,
de ternura e insomnio de sentimiento,
el latido se complace a encontrarte salvaje,
y el unísono es nuestro latir de dos corazones
en un mismo sentimiento anclados,
a florecer de nuestra boca los te amos,
verso tras beso eterno viviré este amor a tu lado,
mi hada, mi dama, mi bella amada,
tu mirar es mi morada,
en tu interior la bella calma,
para soñarte cada noche
y verte a mi lado en mi almohada.
Tu pierna a mí abrazada,
despierto pero al cerrar mis ojos te sigo viendo,
y lo que siento,
es que conmigo de amarte tanto dentro de mi corazón,
te di hogar y templo,
surqué tu esencia y la encadené a mi pecho,
viviendo vivirte,
amando amarte,
siénteme porque siento como tu sientes,
amo que me ames y a la mañana el despertar
y a mi lado sentirte,
no sueltes mi mano porque yo nunca lo haré,
porque nunca morirá el recuerdo,
nunca sentiré tan hermoso,
y nunca podré verme sin tu amor ni tu cuerpo,
pues antes aquí mi cuerpo quedará muerto,
si muerto es sentir el mayor vacío por dentro,
cuando solo tu corazón
es complemento perfecto de este fuego,
y ardiendo me declaro tuyo
como la nube a su cielo
y como mi boca a tu boca en beso sin tiempo
y placer derritiendo el momento,
siempre a tu lado mi florecita,
mi margarita.
El Castellano y Leannan-Sidhe
caricias de piel estremecidas,
luna sin sol, sol sin luna
en esta noche que solo brilla en el cielo
tu amor fulgente y ardiente,
tus minutos parecen horas,
y tus besos el inicio de mis latidos
del pecho anclados y a tu luz sumisos,
el momento de despojar la esencia de lo simple,
se construye como el deseo avanza,
corriendo, mordiendo, en placer sucumbiendo,
trepo tu cuerpo y como salamandra de fuego,
tu placer excito, tu piel derrito,
hasta ser dos quimeras de fuego
enganchadas a su trance de amor eterno.
El rey lucero baña de añil tu cuerpo,
y en tus ojos encuentro el campo celestial
donde vivir siendo tu guerrero hasta morir.
Avanzo el campo de amapolas
de ilusiones nacidas como la caricia
al sentir tu cuerpo pidiendo por el beso,
dulce y puro se lo sirvo,
como agua de arroyo y rama brotando en savia.
Lejos de este mundo empieza el nuestro
de pasión y verso,
de ternura e insomnio de sentimiento,
el latido se complace a encontrarte salvaje,
y el unísono es nuestro latir de dos corazones
en un mismo sentimiento anclados,
a florecer de nuestra boca los te amos,
verso tras beso eterno viviré este amor a tu lado,
mi hada, mi dama, mi bella amada,
tu mirar es mi morada,
en tu interior la bella calma,
para soñarte cada noche
y verte a mi lado en mi almohada.
Tu pierna a mí abrazada,
despierto pero al cerrar mis ojos te sigo viendo,
y lo que siento,
es que conmigo de amarte tanto dentro de mi corazón,
te di hogar y templo,
surqué tu esencia y la encadené a mi pecho,
viviendo vivirte,
amando amarte,
siénteme porque siento como tu sientes,
amo que me ames y a la mañana el despertar
y a mi lado sentirte,
no sueltes mi mano porque yo nunca lo haré,
porque nunca morirá el recuerdo,
nunca sentiré tan hermoso,
y nunca podré verme sin tu amor ni tu cuerpo,
pues antes aquí mi cuerpo quedará muerto,
si muerto es sentir el mayor vacío por dentro,
cuando solo tu corazón
es complemento perfecto de este fuego,
y ardiendo me declaro tuyo
como la nube a su cielo
y como mi boca a tu boca en beso sin tiempo
y placer derritiendo el momento,
siempre a tu lado mi florecita,
mi margarita.
El Castellano y Leannan-Sidhe