Rosendo
Poeta adicto al portal

Nos ofrece la vida campirana
el deleite jocundo de los trinos,
las flores en los rústicos caminos
y el fresco despertar de la mañana.
Ver el despunte de la aurora cana,
el ocaso de tintes purpurinos,
el tranquilo pastar de los bovinos,
y el caporal en la pradera llana.
El solar del bucólico paisaje
con pastoriles prácticas terrenas
bajo la comba del celeste encaje.
Y la paz interior de las escenas,
inmersas en lo verde del ropaje,
y el esfuerzo febril de las faenas.
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