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Viejo amargado

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Te digo que no.
No quiero la felicidad.
Eso suena al eructo indecente
de un refresco
más que dulce y más que negro.
Mi eslogan es más silvestre:
Si no te jodo, no me jodas.
No deseo la felicidad
ni defiendo ese tal derecho para mí.
De escuincle
lo aproveché cuando lo tuve
sin saber: se podía tragar
como la tierra, a puñados,
o revolcarse en ella…
entonces, mi estómago era fuerte.
Después llegó la dispepsia
con tufillos de gourmet
y competencia: no pelar la naranja
hasta que me vieran comer.
Y digo que ya no quiero.
No quiero esa felicidad burguesa,
no la compro y no la vendo.
Si algo sobra o de pronto aparece,
repártela entre los que la necesitan;
son muchos, pero no yo.
Lo que quiero es estar tranquilo,
o no tan tranquilo,
o para nada tranquilo,
pero definitivamente
sin que nadie me esté repitiendo
a cada puto rato
que debo ser feliz.


18 de marzo de 2026
 
Te digo que no.
No quiero la felicidad.
Eso suena al eructo indecente
de un refresco
más que dulce y más que negro.
Mi eslogan es más silvestre:
Si no te jodo, no me jodas.
No deseo la felicidad
ni defiendo ese tal derecho para mí.
De escuincle
lo aproveché cuando lo tuve
sin saber: se podía tragar
como la tierra, a puñados,
o revolcarse en ella…
entonces, mi estómago era fuerte.
Después llegó la dispepsia
con tufillos de gourmet
y competencia: no pelar la naranja
hasta que me vieran comer.
Y digo que ya no quiero.
No quiero esa felicidad burguesa,
no la compro y no la vendo.
Si algo sobra o de pronto aparece,
repártela entre los que la necesitan;
son muchos, pero no yo.
Lo que quiero es estar tranquilo,
o no tan tranquilo,
o para nada tranquilo,
pero definitivamente
sin que nadie me esté repitiendo
a cada puto rato
que debo ser feliz.


18 de marzo de 2026

No me sea usted feliz que eso está pasado de moda. Ahora, en este mundo de hoy, hay que ser idiota, muy, pero que muy idiota. E, indirectamente, entonces, será feliz ja, ja, ja... ¿Cómo va a ser uno feliz si piensa, o escribe como usted? Hale! Arréese unas cervezas o un tequila con limón y sal y que le den a la felicidad.

Salud2, compañero.
 
Siempre me ha parecido que la felicidad es como la libertad, ... son más conceptos bonitos e idealizados que otra cosa. ¿Quién coño puede sentirse plenamente libre o feliz en este jodido mundo? ... quizás alguien que resida en una burbuja constante, sin poder o querer ver más allá de su particular "hábitat" , ... o alguien que se autoengañe a lo bestia (esta "capacidad" incluso pudiera ser una envidiable virtud o don)...
En cualquier caso, yo, como tú, carnalito, no tengo esa suerte, y coincido totalmente con lo dicho por el señor Vicente :)
Me encanta tu pincherealismo, Pedro :cool:. Un gran abrazo.
 
Te digo que no.
No quiero la felicidad.
Eso suena al eructo indecente
de un refresco
más que dulce y más que negro.
Mi eslogan es más silvestre:
Si no te jodo, no me jodas.
No deseo la felicidad
ni defiendo ese tal derecho para mí.
De escuincle
lo aproveché cuando lo tuve
sin saber: se podía tragar
como la tierra, a puñados,
o revolcarse en ella…
entonces, mi estómago era fuerte.
Después llegó la dispepsia
con tufillos de gourmet
y competencia: no pelar la naranja
hasta que me vieran comer.
Y digo que ya no quiero.
No quiero esa felicidad burguesa,
no la compro y no la vendo.
Si algo sobra o de pronto aparece,
repártela entre los que la necesitan;
son muchos, pero no yo.
Lo que quiero es estar tranquilo,
o no tan tranquilo,
o para nada tranquilo,
pero definitivamente
sin que nadie me esté repitiendo
a cada puto rato
que debo ser feliz.


18 de marzo de 2026
El problema es, yo creo, cual es el concepto de felicidad que te disgusta. Tal vez ese el punto.
Te dejo aquí un extracto de lo que es la felicidad para Aristóteles que resumió Juan Manuel Palomares Cantero*, de ese concepto que desarrolla él en su libro "La ética nicomaquea", se llama así porque dedicó el libro a su hijo Nicómaco.

Aristóteles sostiene que una vida centrada únicamente en la búsqueda del placeres es más apropiada para los animales, que para los seres humanos. En su visión, la felicidad genuina se encuentra en una vida en armonía con la razón, que promueve el bienestar a largo plazo a través del desarrollo moral y la sabiduría. Para Aristóteles, la felicidad no es un mero objetivo secundario de la existencia humana, sino el fin último y el propósito más elevado de la vida. Esta visión desafía las concepciones comunes de éxito y bienestar, sugiriendo que el verdadero propósito de la vida es vivir virtuosamente. Aquí, la virtud no se limita a ser un conjunto de normas éticas, sino que es una disposición estable hacia la excelencia en todos los aspectos de la vida. Entre las virtudes que Aristóteles destaca están la valentía, la templanza, la justicia y la prudencia, vitales para una existencia plena y ética. Estas no son cualidades innatas, sino que se desarrollan a través de la educación y la práctica constante. De este modo, la virtud se convierte no solo en el medio para alcanzar la eudaimonia (felicidad en griego), sino también en una parte integral de la felicidad en sí misma, subrayando que la felicidad aristotélica es un proceso activo y dinámico de mejora personal y moral.

Bueno, tal vez estoy cayendo en lo mismo que tú quieres evitar, pero yo creo que tú eres intrínsecamente feliz, aún sin saberlo, como cuando eras niño.

Un gusto leerte, cuate.

* https://www.anahuac.mx/mexico/bibli...o,equilibrio entre la temeridad y la cobardía.
 
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