por aquí decidirás la canción.
Si la noche nos impone
las manos/ soñamos:
desfasajes de la luna
en los mares impares:
cuervos fulgurantes
sobre las sílabas aéreas.
Créeme,
ciertamente me he refinado
con la lectura de los salvajes.
En la horca como en la flor
¡el mismo desenfado!
El suelo a nuestro paso
¡pasto seco!
¡antorcha de los prados!
Si la noche nos impone
las manos/ soñamos.
Cultivando en terrazas
la certeza como un faro,
¡ha brillado hasta la ceguera
el maíz de tu espalda!
Deja que las bestias
lleven nuestra carga
hasta los establos del poniente,
donde reposa el linaje
de los que no han nacido
¡la miel indócil de las avispas!
¡el oro potable de los adivinos!
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