Jeronimovillan
Poeta recién llegado
Fuimos como virginales estrellas
aquel instante en que
el deletreo de los segundos se esfumaron.
Permaneció intacto el viento.
Se conjugó con la vista y hasta pude olerlo.
Y virginales estrellas correteamos
por la aguda línea de la mentira.
Balbuceamos de los labios un mantra:
“oh, juventud… embriaga mis delirios”.
¡Con qué ilusión nos mentimos!
Comenzó el viento a desvestir la noche,
y corrimos como locos,
a escondernos de la verdad.
Pero fuimos descubiertos,
detrás de la creencia que la juventud
nos duraría toda la vida.
aquel instante en que
el deletreo de los segundos se esfumaron.
Permaneció intacto el viento.
Se conjugó con la vista y hasta pude olerlo.
Y virginales estrellas correteamos
por la aguda línea de la mentira.
Balbuceamos de los labios un mantra:
“oh, juventud… embriaga mis delirios”.
¡Con qué ilusión nos mentimos!
Comenzó el viento a desvestir la noche,
y corrimos como locos,
a escondernos de la verdad.
Pero fuimos descubiertos,
detrás de la creencia que la juventud
nos duraría toda la vida.
Jerónimo Villa.