azulalfilrojo
Poeta que considera el portal su segunda casa
El crepúsculo se pliega
tras el plano horizontal
de la bóveda plomiza.
Ríos de almas se agolpan
frente a muros de metal.
Sus ojos, vacías las cuencas,
se sumergen en reflejos
de arquetipos de cristal
mientras sombras suspendidas
en un etéreo vacío,
se embriagan con los silencios
que bullen en las neblinas
vomitadas por carrozas
en su inerte caminar.
Luciérnagas de colores
en un desfile lineal,
iluminan las distancias.
Llora el can a un candelabro
porque le aprieta el dogal.
Y yo buceo desnudo
sobre losas adosadas
a las celdas de un panal,
con enésimas cuadernas
que se alzan indolentes
transgrediendo el horizonte
de la zángana ciudad.
Cuerdas de titiritero
predicen mis devaneos
en esta visión irreal.
tras el plano horizontal
de la bóveda plomiza.
Ríos de almas se agolpan
frente a muros de metal.
Sus ojos, vacías las cuencas,
se sumergen en reflejos
de arquetipos de cristal
mientras sombras suspendidas
en un etéreo vacío,
se embriagan con los silencios
que bullen en las neblinas
vomitadas por carrozas
en su inerte caminar.
Luciérnagas de colores
en un desfile lineal,
iluminan las distancias.
Llora el can a un candelabro
porque le aprieta el dogal.
Y yo buceo desnudo
sobre losas adosadas
a las celdas de un panal,
con enésimas cuadernas
que se alzan indolentes
transgrediendo el horizonte
de la zángana ciudad.
Cuerdas de titiritero
predicen mis devaneos
en esta visión irreal.