No hay más que ver el diccionario de Caparrós para ver lo antojadizos que son los poetas poniendo nombres, Jorge; otra cosa es que yo puedo poner en cuestión tu frase "la proliferación de denominaciones, muchas de ellas poco descriptivas de la estructura, "; tengo ahora mismo el diccionario de Caparrós entre mis manos; aparte de denominaciones genéricas como duetos, tercetos, cuartetos, etc que puedan dar pistas "descriptivas", hay una enormidad de denominaciones en este diccionario que no describen nada, son nombres pura y simplemente "caprichosamente" puestos por sus autores, supongo, o quizás por otros bautizadores, que siempre puede haberlos. ¿Qúe es lo que define "descriptivamente" la palabra "silva", o "lira", o "romance". Para elque no sepa nada de poesía esas palabras no describen nada, incluso para un aficionado que se inicia, muchos de esos nombres no le suenan a nada hasta que no los ve definidos en algún lugar, y a ser posible con ejemplos como bien hizo Caparrós.
Con la cuestión de los nombres, Jorge, siempre podríamos estar como con el sexo de los ángeles; ¿qué es exactamente un soneto?; hoy he leído uno de Luis-veles (El del cumpleaños 34) que tiene de primera estrofa un cuarteto, de segunda un serventesio seguido de los correspondientes y canónigos dos tercetos. Yo sé que hay reglamentistas que dirán que eso no es un soneto; yo digo que sí lo es, una variante rara, pero lo es. Qué, ¿hacemos un concilio de espcialista teóricos para que diriman el sexo de éste ángel? Me temo que ese Concilio podría acabar como el de trento...