Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
El cielo era un mar de caricias,
descubrí un sendero de plumas
en el viento y en tus rizos de luna,
una mirada de nube en tus ojos azules,
yo estrenaba alas, las tuyas,
me agarraba a tu cintura y despegábamos
para surcar el tiempo acunando minutos
mientras el sol se despedía del día,
volábamos sobre ríos, bosques, montañas,
sobre un océano de mañanas futuras,
te besaba en el aire y llovían versos
sobre las ciudades dormidas.
Aterrizábamos, desnudos, en nuestra cama,
abrazados a las trenzas de la noche niña.
descubrí un sendero de plumas
en el viento y en tus rizos de luna,
una mirada de nube en tus ojos azules,
yo estrenaba alas, las tuyas,
me agarraba a tu cintura y despegábamos
para surcar el tiempo acunando minutos
mientras el sol se despedía del día,
volábamos sobre ríos, bosques, montañas,
sobre un océano de mañanas futuras,
te besaba en el aire y llovían versos
sobre las ciudades dormidas.
Aterrizábamos, desnudos, en nuestra cama,
abrazados a las trenzas de la noche niña.