Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me llenas de furor tan iracundo
que explota humanidad en mis entrañas;
me siento tan volátil que guadañas
acogen mi razón en este mundo.
No obervas que este precio moribundo
es fiel consumidor de mil hazañas
(corrompe al corazón en sus cabañas),
y deja arrebatar un gesto inmundo.
Advierte -te lo imploro, vida mía-
que pierdes con constancia la razón
con esa triste hoz notoria y fría,
y piensa que en tu intento de armazón,
cristal encontrarás en voz vacía,
pues eso es lo que otorgas, corazón.
que explota humanidad en mis entrañas;
me siento tan volátil que guadañas
acogen mi razón en este mundo.
No obervas que este precio moribundo
es fiel consumidor de mil hazañas
(corrompe al corazón en sus cabañas),
y deja arrebatar un gesto inmundo.
Advierte -te lo imploro, vida mía-
que pierdes con constancia la razón
con esa triste hoz notoria y fría,
y piensa que en tu intento de armazón,
cristal encontrarás en voz vacía,
pues eso es lo que otorgas, corazón.
::
::