Volverás

Luis Á. Ruiz Peradejordi

Poeta que considera el portal su segunda casa
Volverás una mañana,
cuando yo esté sentado a la puerta de mi casa,
el bastón entre las manos,
la boina calada.
Miraré hacia la colina,
aquella por la que el sol se levanta,
donde el camino de tierra guarda
las huellas de los carros,
aquellos, mi vida, en los que tanto te gustaba subir.
Te precederá el canto de los pájaros;
vendrá la calandria que anida en el roble viejo,
cantando para posarse en el alféizar de la ventana.
En el suelo se arremolinarán los gorriones,
jugando, saltando, en sus cortos vuelos que tanto disfrutabas.
Escucharé el rumor de las encinas del monte,
meciéndose con el viento,
avisándome de un algo, para mí incierto
y madrugarán las mariposas para cubrir el cielo.
Con mis manos temblorosas,
sacaré mis lentes del bolsillo del chaleco,
y tardaré en colocarlas sobre mis ojos cansados.
Una silueta se recortará contra la luz del firmamento
y llenarán mis oídos los ecos de una canción que yo conocía.
Poco a poco te acercarás
y llegará un momento en que des sombra a mis ojos
y yo te vea la cara.
Me llamarás por mi nombre
y me sentiré ligero.
Me darás la mano y me iré contigo,
adelante, por el sendero.
 
Última edición:
Mucha nostálgia en sus versos, d. Luis. Mucho colorido. Mucho paisaje de la Patria. No tenga prisa de irse por el sendero. Disfrute todavía de la colina, del roble viejo, de los hermosos trinos de la calandría. Gracias por compartir su poema.
 
Volverás una mañana,
cuando yo esté sentado a la puerta de mi casa,
el bastón entre las manos,
la boina calada.

Miraré hacia la colina,
aquella por la que el sol se levanta,
donde el camino de tierra guarda
las huellas de los carros,
aquellos, mi vida, en los que tanto te gustaba subir.

Te precederá el canto de los pájaros;
vendrá la calandria que anida en el roble viejo,
cantando para posarse en el alféizar de la ventana.

En el suelo se arremolinarán los gorriones,
jugando, saltando, en sus cortos vuelos que tanto te gustaban.

Escucharé el rumor de las encinas del monte,
meciéndose con el viento,
avisándome de un algo, para mí incierto
y madrugarán las mariposas para cubrir el cielo.

Con mis manos temblorosas,
sacaré mis lentes del bolsillo del chaleco,
y tardaré en colocarlas sobre mis ojos cansados.

Una silueta se recortará contra la luz del firmamento
y llenarán mis oídos los ecos de una canción que yo conocía.

Poco a poco te acercarás
y llegará un momento en que des sombra a mis ojos
y yo te vea la cara.

Me llamarás por mi nombre
y me sentiré ligero.

Me darás la mano y me iré contigo,
adelante, por el sendero.

Es muy hermoso, emotivo... tal vez reflexivo... hay intensidad y transmite tanto mi Apreciado Amigo @Luis Á. Ruiz Peradejordi , tan receptiva contemplación profunda... el entorno, caminar sobre el tiempo, atrapar en su vuelo (de la calandria) la evocación recurrente y esa espera que se vuelve encuentro y eternidad. Me ha gustado mucho su escrito mi Admirado Poeta, Muchas Gracias por compartir su Arte del Alma. Enhorabuena! Reciba por favor mi saludo afectuoso y mis mejores deseos siempre
 
La nostalgia se asomó a la ventana
del ayer parar mirar paisajes y
senderos que siempre están
presente en la memoria de Poeta.
Bellísima inspiración!!!!.
Que tengas un lindo día,amigo.
Saludos.
Eban
Gracias Eban por la visita y la lectura. Por tus palabras amables y el sentimiento que demuestras al leer estos versos. Te deseo un buen día y te envío un cordial abrazo.
 
Bellísimo poema Luis.
Encargas pacientemente la espera al caminar por el sendero del más puro de los sentimientos.
Todo un placer anclarme a sus versos.
Un fuerte abrazo.
Cuánto tiempo, Rosmery! Hace mucho que he estado ausente, pero hacía tiempo que no coincidíamos en un poema y me ha encantado encontrarte. Gracias por tus palabras y por tu lectura siempre atenta. Un cordial abrazo.
 
Simplemente exquisito!!! Versos llenos de ternura, anhelos de amor y esa inmensa dulzura que solo los que aman saben. Será una fiesta para el alma y lo que reste del camino. Magistral poema, Luis, saludos Daniel
Muy agradecido a sus palabras, Daniel. Tiendo a poner en mis letras sentimientos y lo mejor que me puede ocurrir es que los lectores lo noten. Un cordial saludo.
 
Mucha nostálgia en sus versos, d. Luis. Mucho colorido. Mucho paisaje de la Patria. No tenga prisa de irse por el sendero. Disfrute todavía de la colina, del roble viejo, de los hermosos trinos de la calandría. Gracias por compartir su poema.
Gracias por la visita, la lectura y el comentario. Es de agradecer que los compañeros dediquen tiempo a comentar unos versos y dejar sus impresiones. Uno quisiera disfrutar muchos días del canto de la calandria y de pasear por encinares y robledales. Mas el día que vengan a buscarnos que nos encuentren con el ánimo dispuesto y el corazón contento.
Un cordial saludo
 
Es muy hermoso, emotivo... tal vez reflexivo... hay intensidad y transmite tanto mi Apreciado Amigo @Luis Á. Ruiz Peradejordi , tan receptiva contemplación profunda... el entorno, caminar sobre el tiempo, atrapar en su vuelo (de la calandria) la evocación recurrente y esa espera que se vuelve encuentro y eternidad. Me ha gustado mucho su escrito mi Admirado Poeta, Muchas Gracias por compartir su Arte del Alma. Enhorabuena! Reciba por favor mi saludo afectuoso y mis mejores deseos siempre
Agradezco en lo que vale estas palabras, Grace. Me satisface el que haya encontrado estas letras interesantes. Tienen su pequeña historia, su mucho de esperanza y ese deseo de que cambien pocas cosas en mi mundo cercano. Muchas gracias por sus ánimos . Y le envío junto con mis mejores deseos, un cordial abrazo.
 
No hay nada más hermoso que transitar así el paso hacia esa otra vida prometida,
de la mano del ser amado que viene tan hermosamente a alivianar el momento.
Una gran dulzura hay en estas letras, que nos hace el fiel retrato de cada instante
que vivieron juntos. Me ha encantado leerte Luis, sin duda un gran poema nos
compartes. Besitos apretados en tus mejillas.
 
No hay nada más hermoso que transitar así el paso hacia esa otra vida prometida,
de la mano del ser amado que viene tan hermosamente a alivianar el momento.
Una gran dulzura hay en estas letras, que nos hace el fiel retrato de cada instante
que vivieron juntos. Me ha encantado leerte Luis, sin duda un gran poema nos
compartes. Besitos apretados en tus mejillas.
Así se hace leve la espera. Con el corazón a flor de piel y la mirada clara y limpia. Con poco equipaje y el alma pronta.
Gracias a tu lectura y comentario. Un beso cariñoso
 
Última edición:
Volverás una mañana,
cuando yo esté sentado a la puerta de mi casa,
el bastón entre las manos,
la boina calada.
Miraré hacia la colina,
aquella por la que el sol se levanta,
donde el camino de tierra guarda
las huellas de los carros,
aquellos, mi vida, en los que tanto te gustaba subir.
Te precederá el canto de los pájaros;
vendrá la calandria que anida en el roble viejo,
cantando para posarse en el alféizar de la ventana.
En el suelo se arremolinarán los gorriones,
jugando, saltando, en sus cortos vuelos que tanto te gustaban.
Escucharé el rumor de las encinas del monte,
meciéndose con el viento,
avisándome de un algo, para mí incierto
y madrugarán las mariposas para cubrir el cielo.
Con mis manos temblorosas,
sacaré mis lentes del bolsillo del chaleco,
y tardaré en colocarlas sobre mis ojos cansados.
Una silueta se recortará contra la luz del firmamento
y llenarán mis oídos los ecos de una canción que yo conocía.
Poco a poco te acercarás
y llegará un momento en que des sombra a mis ojos
y yo te vea la cara.
Me llamarás por mi nombre
y me sentiré ligero.
Me darás la mano y me iré contigo,
adelante, por el sendero.
El momento final de una vida, en un cuadro enmarcado por recuerdos, acompañado por esa naturaleza danzante. Bello momento que trae la muerte, anunciada por el ser amado. Un gusto.
 
El momento final de una vida, en un cuadro enmarcado por recuerdos, acompañado por esa naturaleza danzante. Bello momento que trae la muerte, anunciada por el ser amado. Un gusto.
Siempre he creído que en el momento decisivo no viene mal la compañía de un ser querido. Gracias por la lectura y por sus palabras. Un cordial saludo
 
Volverás una mañana,
cuando yo esté sentado a la puerta de mi casa,
el bastón entre las manos,
la boina calada.
Miraré hacia la colina,
aquella por la que el sol se levanta,
donde el camino de tierra guarda
las huellas de los carros,
aquellos, mi vida, en los que tanto te gustaba subir.
Te precederá el canto de los pájaros;
vendrá la calandria que anida en el roble viejo,
cantando para posarse en el alféizar de la ventana.
En el suelo se arremolinarán los gorriones,
jugando, saltando, en sus cortos vuelos que tanto te gustaban.
Escucharé el rumor de las encinas del monte,
meciéndose con el viento,
avisándome de un algo, para mí incierto
y madrugarán las mariposas para cubrir el cielo.
Con mis manos temblorosas,
sacaré mis lentes del bolsillo del chaleco,
y tardaré en colocarlas sobre mis ojos cansados.
Una silueta se recortará contra la luz del firmamento
y llenarán mis oídos los ecos de una canción que yo conocía.
Poco a poco te acercarás
y llegará un momento en que des sombra a mis ojos
y yo te vea la cara.
Me llamarás por mi nombre
y me sentiré ligero.
Me darás la mano y me iré contigo,
adelante, por el sendero.


Oh, mi estimado Luis, has dejado una linda página escrita en este espacio de poesía, este parece ser el ideal de nuestras historias.
Me encanta el escenario colmado de serenidad...calma en la espera y aproximación para juntos seguir el sendero eterno.
Un abrazo y mi felicitación porque es sencillo, sensible, y colmado de esencia amorosa y poesía.
 
Volverás una mañana,
cuando yo esté sentado a la puerta de mi casa,
el bastón entre las manos,
la boina calada.
Miraré hacia la colina,
aquella por la que el sol se levanta,
donde el camino de tierra guarda
las huellas de los carros,
aquellos, mi vida, en los que tanto te gustaba subir.
Te precederá el canto de los pájaros;
vendrá la calandria que anida en el roble viejo,
cantando para posarse en el alféizar de la ventana.
En el suelo se arremolinarán los gorriones,
jugando, saltando, en sus cortos vuelos que tanto te gustaban.
Escucharé el rumor de las encinas del monte,
meciéndose con el viento,
avisándome de un algo, para mí incierto
y madrugarán las mariposas para cubrir el cielo.
Con mis manos temblorosas,
sacaré mis lentes del bolsillo del chaleco,
y tardaré en colocarlas sobre mis ojos cansados.
Una silueta se recortará contra la luz del firmamento
y llenarán mis oídos los ecos de una canción que yo conocía.
Poco a poco te acercarás
y llegará un momento en que des sombra a mis ojos
y yo te vea la cara.
Me llamarás por mi nombre
y me sentiré ligero.
Me darás la mano y me iré contigo,
adelante, por el sendero.
Un gran poema este, Luís, que desde la serenidad espera rodeado de recuerdos y paisajes.
Te instalas entre la naturaleza y eres naturaleza en cada verso.
Un saludo sin prisas.
 
Oh, mi estimado Luis, has dejado una linda página escrita en este espacio de poesía, este parece ser el ideal de nuestras historias.
Me encanta el escenario colmado de serenidad...calma en la espera y aproximación para juntos seguir el sendero eterno.
Un abrazo y mi felicitación porque es sencillo, sensible, y colmado de esencia amorosa y poesía.
Muy agradecido a tan hermoso comentario. Quizá mi poesía, sencilla siempre, haya acertado con estos versos y conmueva a quien se acerque a ellos. Gracias por acercarte tú. Mi más cordial saludo y un abrazo cariñoso
 
Un gran poema este, Luís, que desde la serenidad espera rodeado de recuerdos y paisajes.
Te instalas entre la naturaleza y eres naturaleza en cada verso.
Un saludo sin prisas.
Gracias Alonso Vicent por la visita y por este comentario. Quienes hemos vivido en pueblos perdidos y nos ha tocado fajarnos con la enfermedad y la muerte, tendemos a volvernos naturaleza, a mirar la vida y a contemplar la muerte sin estridencias.
Un cordial saludo.
 
Muy agradecido a tan hermoso comentario. Quizá mi poesía, sencilla siempre, haya acertado con estos versos y conmueva a quien se acerque a ellos. Gracias por acercarte tú. Mi más cordial saludo y un abrazo cariñoso


En la sencillez yace la belleza, no hay como una cara lavada, una flor silvestre, un ave pequeñita, el retoño verdecido de un olvidado árbol, la serena mirada de nuestros ancianos, la babita en los labios de un bebé...
Buenos días
Luis, que tengas una feliz semana.
 
En la sencillez yace la belleza, no hay como una cara lavada, una flor silvestre, un ave pequeñita, el retoño verdecido de un olvidado árbol, la serena mirada de nuestros ancianos, la babita en los labios de un bebé...
Buenos días
Luis, que tengas una feliz semana.
De nuevo mi agradecimiento. Feliz semana. Un cordial saludo y un cariñoso abrazo
 
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