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Voz Danzante (Vevero - Pedro Olvera)

Vevero

Poeta reconocida en el portal
A veces sigo tus pasos en abisales molinos,
cautelosa traficante de tanto sueño perdido,
extraviada en la intemperie
de tu solo mortecino;
ignorante y descarriada de tu garganta quebrada,
deambulo milimétrica por cada una de las palabras.

Te persigo en círculos de niebla
que dislocan la mirada hasta volverse horizonte;
tu travesía de suspiro encuentra esta voz
cuajada en un cuerpo turbio de sombras
y de silencio.
La frialdad del rellano te nombra y te incendia
a cada paso.

En una hoguera de danzas
flamea, aletargado el velo,
que protege mi piel perenne
del turbulento celo.
Y resisto
la acechanza del último consuelo,
impartiendo el baile como único sacramento.
Un pie que guía el misterio,
el otro anima el secreto;
las manos como clepsidras
tienen su propio argumento
y los círculos de niebla van desapareciendo.

Tu boca es tu canto, ascendencia de la noche
que me encuentra nombrándote los labios.
Sabes de ritmo y de mandrágoras,
de gargantas que extienden su sangre satinada
en la unívoca nota que consuela su abandono
desterrando las miradas.
Eres una tersa invocación de anda al sur
de una nostalgia, bailarina en torno a mis oídos
como una presencia descalza
que se parece a un suspiro.


Vevero -
Pedro Olvera


 
A veces sigo tus pasos en abisales molinos,
cautelosa traficante de tanto sueño perdido,
extraviada en la intemperie
de tu solo mortecino;
ignorante y descarriada de tu garganta quebrada,
deambulo milimétrica por cada una de las palabras.

Te persigo en círculos de niebla
que dislocan la mirada hasta volverse horizonte;
tu travesía de suspiro encuentra esta voz
cuajada en un cuerpo turbio de sombras
y de silencio.
La frialdad del rellano te nombra y te incendia
a cada paso.

En una hoguera de danzas
flamea, aletargado el velo,
que protege mi piel perenne
del turbulento celo.
Y resisto
la acechanza del último consuelo,
impartiendo el baile como único sacramento.
Un pie que guía el misterio,
el otro anima el secreto;
las manos como clepsidras
tienen su propio argumento
y los círculos de niebla van desapareciendo.

Tu boca es tu canto, ascendencia de la noche
que me encuentra nombrándote los labios.
Sabes de ritmo y de mandrágoras,
de gargantas que extienden su sangre satinada
en la unívoca nota que consuela su abandono
desterrando las miradas.
Eres una tersa invocación de anda al sur
de una nostalgia, bailarina en torno a mis oídos
como una presencia descalza
que se parece a un suspiro.


Vevero -
Pedro Olvera







Amada Vero. En silencio planeo sobre tu estrella. Contemplo admirado y no puedo callar tu belleza en luz de letras. ¡Iluminas niña! ¡Alumbras! Porque enfocas tu admiración por la lectura (supongo) de un escritor (Imagino) que te inspira a escribir tan bello...
Un placer encontrar tu bella estela a la que adjunto merecidas estrellas...
Siempre fiel a ti. ¡Te admiro!
Mi paz es contigo.
Vidal
 
Mi querida Vero, ya sabes todo cuanto tengo que decir y agradecerte. Estos decires recíprocos me alegran el corazón y nada me gusta imaginar más que lo mismo le ocurre al tuyo.
Se te quiere mucho aquí, ojalá lo tengas presente.
Abrazos.
 
Amada Vero. En silencio planeo sobre tu estrella. Contemplo admirado y no puedo callar tu belleza en luz de letras. ¡Iluminas niña! ¡Alumbras! Porque enfocas tu admiración por la lectura (supongo) de un escritor (Imagino) que te inspira a escribir tan bello...
Un placer encontrar tu bella estela a la que adjunto merecidas estrellas...
Siempre fiel a ti. ¡Te admiro!
Mi paz es contigo.
Vidal[/COLOR][/SIZE]
Gracias querido Vidal, siempre es una reconfortante mirada la tuya que me llena de alegría.
besos
 
Que interesante, fabuloso dominio del lenguaje, figuras hermosas que dicen todo, perfecto acoplamiento, en verdad es un trabajo digno de halagos, un verdadero placer leerlo, estrellas y reputaciÓn, un beso, hasta pronto.
 
Precioso dueto que no se pierde entre letras, que nos arrastra entre susurros a esa presencia “que se parece a un suspiro”.
Me gustó pasar, leerlo y comentar.
Felicidades a ambos y un saludo.

Mi buen amigo Alonso, reconozco tu amabilidad y me emociona.
Gracias.
 
Mi querida Vero, ya sabes todo cuanto tengo que decir y agradecerte. Estos decires recíprocos me alegran el corazón y nada me gusta imaginar más que lo mismo le ocurre al tuyo.
Se te quiere mucho aquí, ojalá lo tengas presente.
Abrazos.
Ja Pedro sabés que no me gusta esto mucho de los halagos recíprocos, pero es verdad que es necesario agradecer la complicidad y la alegría de poder intercambiar estos escritos.
Imaginas bien Amigo, así que sigue haciéndolo, por acá también se lo quiere y admira mucho.
Besos y abrazos
 
Vero y Pedro, dos genialidades y admito la complicidad de mi punto de vista........He hablado de un ¨reloj de agua¨y de esa ruptura apocalíptica de la gota al caer sobre el suelo, simples destellos de una fuerza inconmensurable que nos hará siempre pensar que la vida vale la pena vivirla...Un abrazo para los dos que me privilegian con sus comentarios y su amistad. Argentina, México y Cuba, tres puntos geográficamente distantes y cercanos gracias a la magia de la poesía.
 
A veces sigo tus pasos en abisales molinos,
cautelosa traficante de tanto sueño perdido,
extraviada en la intemperie
de tu solo mortecino;
ignorante y descarriada de tu garganta quebrada,
deambulo milimétrica por cada una de las palabras.

Te persigo en círculos de niebla
que dislocan la mirada hasta volverse horizonte;
tu travesía de suspiro encuentra esta voz
cuajada en un cuerpo turbio de sombras
y de silencio.
La frialdad del rellano te nombra y te incendia
a cada paso.

En una hoguera de danzas
flamea, aletargado el velo,
que protege mi piel perenne
del turbulento celo.
Y resisto
la acechanza del último consuelo,
impartiendo el baile como único sacramento.
Un pie que guía el misterio,
el otro anima el secreto;
las manos como clepsidras
tienen su propio argumento
y los círculos de niebla van desapareciendo.

Tu boca es tu canto, ascendencia de la noche
que me encuentra nombrándote los labios.
Sabes de ritmo y de mandrágoras,
de gargantas que extienden su sangre satinada
en la unívoca nota que consuela su abandono
desterrando las miradas.
Eres una tersa invocación de anda al sur
de una nostalgia, bailarina en torno a mis oídos
como una presencia descalza
que se parece a un suspiro.


Vevero -
Pedro Olvera






Exelente trabajo, felicidades a ambos preciosa forma de interpretar
 
Miguel Echeverría;3893366 dijo:
Que interesante, fabuloso dominio del lenguaje, figuras hermosas que dicen todo, perfecto acoplamiento, en verdad es un trabajo digno de halagos, un verdadero placer leerlo, estrellas y reputaciÓn, un beso, hasta pronto.
Gracias Miguel, es un gusto encontrarte en estos intentos.
besos
 
Vero y Pedro, dos genialidades y admito la complicidad de mi punto de vista........He hablado de un ¨reloj de agua¨y de esa ruptura apocalíptica de la gota al caer sobre el suelo, simples destellos de una fuerza inconmensurable que nos hará siempre pensar que la vida vale la pena vivirla...Un abrazo para los dos que me privilegian con sus comentarios y su amistad. Argentina, México y Cuba, tres puntos geográficamente distantes y cercanos gracias a la magia de la poesía.
Gracias queridísimo Juan por tu paso y tu complicidad.
Besos
 
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