Vuelo De Tristeza

Lejanas caminan las evocaciones
y fugitivas las remembranzas
que abrigaban los madrigales.
Después de la invernada
el río salobre está reseco
y sedientos los manantiales.

El rostro henchido de la luna
contrasta con el traje de luces,
de miles estrellas y luceros
haciendo gala de un derroche
en un baile con notas titilantes.

Oscilo con ahínco los flancos alados
dando más fortaleza al plumaje,
oyendo el cantío nocturno de la brisa
en coro con el brote del ramaje.

Selene muestra el vestido de plata
en los gorjeos de la madrugada;
reforzando que el olvido no tiene cabida,
mientras una coraza de grises y escarlata
acompaña a la cercana alborada

A lo lejos puedo mirar,
desde la calidez del nido,
un rosario de nubarrones y sinsabores,
que camino al poniente,
con los reflejos rojizos como testigos,
avanzan con vuelo indetenible
ahuyentando los resquemores.

¡Adiós tristeza! ¡Abur melancolía!
Bonita forma de sacar esa melancolía nos dejas Joblan
en esta inspiración que llega para disfrutar de una sentida
lectura de principio a fin Ha sido un placer pasar por tus
letras. Besos y un abrazo. Tere
 
Bonita forma de sacar esa melancolía nos dejas Joblan
en esta inspiración que llega para disfrutar de una sentida
lectura de principio a fin Ha sido un placer pasar por tus
letras. Besos y un abrazo. Tere

Tere: Leer un comentario de esta naturaleza un domingo en la mañana, nos permite disfrutar al máximo cada instante de nuestro día y podrán afloran más letras para desahogar la melancolía. Agradezco tu paso y un feliz domingo. Un abrazo.
 
POEMA RECOMENDADO
MUNDOPOESIA.COM

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CON TODO EL CARIÑO DE MUNDOPOESIA.COM

Lejanas caminan las evocaciones
y fugitivas las remembranzas
que abrigaban los madrigales.
Después de la invernada
el río salobre está reseco
y sedientos los manantiales.

El rostro henchido de la luna
contrasta con el traje de luces,
de miles estrellas y luceros
haciendo gala de un derroche
en un baile con notas titilantes.

Oscilo con ahínco los flancos alados
dando más fortaleza al plumaje,
oyendo el cantío nocturno de la brisa
en coro con el brote del ramaje.

Selene muestra el vestido de plata
en los gorjeos de la madrugada;
reforzando que el olvido no tiene cabida,
mientras una coraza de grises y escarlata
acompaña a la cercana alborada

A lo lejos puedo mirar,
desde la calidez del nido,
un rosario de nubarrones y sinsabores,
que camino al poniente,
con los reflejos rojizos como testigos,
avanzan con vuelo indetenible
ahuyentando los resquemores.

¡Adiós tristeza! ¡Abur melancolía!
 
Unos versos paisajistas que trabajan con gran lirismo el sendero de la vida.

Magnífica composición, poeta. Se disfruta en calidad de imágenes y en poesía.

Un abrazo grande.
 
No había notado el reconocimiento a tus letras, te felicito por eso, bien merecido, poeta.

Un abrazo.
 
Lejanas caminan las evocaciones
y fugitivas las remembranzas
que abrigaban los madrigales.
Después de la invernada
el río salobre está reseco
y sedientos los manantiales.

El rostro henchido de la luna
contrasta con el traje de luces,
de miles estrellas y luceros
haciendo gala de un derroche
en un baile con notas titilantes.

Oscilo con ahínco los flancos alados
dando más fortaleza al plumaje,
oyendo el cantío nocturno de la brisa
en coro con el brote del ramaje.

Selene muestra el vestido de plata
en los gorjeos de la madrugada;
reforzando que el olvido no tiene cabida,
mientras una coraza de grises y escarlata
acompaña a la cercana alborada

A lo lejos puedo mirar,
desde la calidez del nido,
un rosario de nubarrones y sinsabores,
que camino al poniente,
con los reflejos rojizos como testigos,
avanzan con vuelo indetenible
ahuyentando los resquemores.

¡Adiós tristeza! ¡Abur melancolía!
Excelente poema donde plasmas la melancolía con muy buenas imagenes de los elementos de la naturaleza. Grato leerte. Un abrazo amigo.
 
ME AGRADO MUCHO SU LINDO POEMA, AL SENTIR TRISTEZA TAMBIÉN ES NECESARIO VOLAR PARA CONTINUAR, ME FUE GRATO PASAR A LEERTE . SALUDOS!!
 
Lejanas caminan las evocaciones
y fugitivas las remembranzas
que abrigaban los madrigales.
Después de la invernada
el río salobre está reseco
y sedientos los manantiales.

El rostro henchido de la luna
contrasta con el traje de luces,
de miles estrellas y luceros
haciendo gala de un derroche
en un baile con notas titilantes.

Oscilo con ahínco los flancos alados
dando más fortaleza al plumaje,
oyendo el cantío nocturno de la brisa
en coro con el brote del ramaje.

Selene muestra el vestido de plata
en los gorjeos de la madrugada;
reforzando que el olvido no tiene cabida,
mientras una coraza de grises y escarlata
acompaña a la cercana alborada

A lo lejos puedo mirar,
desde la calidez del nido,
un rosario de nubarrones y sinsabores,
que camino al poniente,
con los reflejos rojizos como testigos,
avanzan con vuelo indetenible
ahuyentando los resquemores.

¡Adiós tristeza! ¡Abur melancolía!


Hermoso tu vuelo sobre la tristeza que termina diciendo adios a ese paisaje. Gracias por compartirnos tu excelente trabajo.
Felicidades y afectuoso saludo.
 
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