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XI. Del mundo plano

Forgetfulness

Poeta recién llegado
Ninguna quimera abrumada de luz hubo a mí acercarse,

casi como un socorro de intervención divina aproximarse

¿Cómo debiera un ser actuar?

De infante solo supe del mundo por fábulas,

y del tamaño de tu rabo solo asemejaban golondrinas;

quien diría que dé a ellas posar en mi ventana

ahora en tu aura de ellas me acordaba.


Siento algo en ti que me dice mucho sobre mí,

de los privilegios que nos privamos

y del tacto sonoro entre labios que armoniza;

es una ciudad cruel de la que sobrellevamos

sombras que nos ahuyentan con una mordaza:

¿hay piedad que exista por el sufrir del amar elegir...?

Pero... de tu candidez nostálgica siento renacer por ti.


Me haces vivir

de entre los instintos primarios y

los idealismos sistemáticos;

de entre mis disipados recuerdos y

mis póstumos silencios,

me haces existir

afuera de un mundo plano.


La valentía que recorre dentro mis mejillas

me hace alegar en contra de leyes y razones;

que de mis balbuceos sobresalgan los temores...

que tu entendimiento me las haga migajas,

y las golondrinas que sobrevuelan las devoren,

este sentimiento existe fuera de lógicas que me encierren.


Algo de ti me dijo que seré muy especial,

y quizás el sentir pueda ser abismal

o la tristeza por nuestro partir mortal...

pero mi cuerpo siente tu forma fenomenal,

los credos y clérigos podrán sentenciarme,

mi sentido común solo me hace desconectarme

a un mundo donde todo sea redondez:

junto a ti y nuestra cardinal constelación.
 
Ninguna quimera abrumada de luz hubo a mí acercarse,

casi como un socorro de intervención divina aproximarse

¿Cómo debiera un ser actuar?

De infante solo supe del mundo por fábulas,

y del tamaño de tu rabo solo asemejaban golondrinas;

quien diría que dé a ellas posar en mi ventana

ahora en tu aura de ellas me acordaba.


Siento algo en ti que me dice mucho sobre mí,

de los privilegios que nos privamos

y del tacto sonoro entre labios que armoniza;

es una ciudad cruel de la que sobrellevamos

sombras que nos ahuyentan con una mordaza:

¿hay piedad que exista por el sufrir del amar elegir...?

Pero... de tu candidez nostálgica siento renacer por ti.


Me haces vivir

de entre los instintos primarios y

los idealismos sistemáticos;

de entre mis disipados recuerdos y

mis póstumos silencios,

me haces existir

afuera de un mundo plano.


La valentía que recorre dentro mis mejillas

me hace alegar en contra de leyes y razones;

que de mis balbuceos sobresalgan los temores...

que tu entendimiento me las haga migajas,

y las golondrinas que sobrevuelan las devoren,

este sentimiento existe fuera de lógicas que me encierren.


Algo de ti me dijo que seré muy especial,

y quizás el sentir pueda ser abismal

o la tristeza por nuestro partir mortal...

pero mi cuerpo siente tu forma fenomenal,

los credos y clérigos podrán sentenciarme,

mi sentido común solo me hace desconectarme

a un mundo donde todo sea redondez:

junto a ti y nuestra cardinal constelación.
Valentía para amar.
Dulce encanto


Saludos
 
un poco, digamos, demasiado.
demasiado el sentirse,
el estarse, demasiado.
buscar mejor el 88
al huevo.
sentir, mejor lo justo
mejor lo justo de lo actual.
el verso busca mejor
la nostalgia y el pasado.

y del espejo
también demasiado.

absoluto, no cabe más en ese poema.
muy bueno tu puesta.

yo personalmente a pesar del poema de Bécquer, siempre miré las golondrinas un tanto feas y algo agresivas a mi gusto.
 
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