Alfredo Torres-Berrocales
Poeta recién llegado
Mujer, me matas con esa mirada.
Tus labios, un peligro de adicción.
Tus palabras desarman mí razón.
Mujer, que dejas mi alma deshilada.
Y yo aquí, como planta deshojada
no me queda más que desolación.
Y tú, tan inmune a mi condición,
allá, tan tranquila, como si nada.
Ojalá que mis sueños te olviden,
que tu nombre se le olvide a mi boca,
que a mi nariz se le olvide tu olor,
que callen estos deseos que te piden,
que se borre la imagen que me aloca,
que ya no me causes más dolor.
Tus labios, un peligro de adicción.
Tus palabras desarman mí razón.
Mujer, que dejas mi alma deshilada.
Y yo aquí, como planta deshojada
no me queda más que desolación.
Y tú, tan inmune a mi condición,
allá, tan tranquila, como si nada.
Ojalá que mis sueños te olviden,
que tu nombre se le olvide a mi boca,
que a mi nariz se le olvide tu olor,
que callen estos deseos que te piden,
que se borre la imagen que me aloca,
que ya no me causes más dolor.