MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones.
Ver cambios
JavaScript está desactivado. Para una mejor experiencia, por favor, activa JavaScript en el navegador antes de continuar.
Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente.
Debes actualizarlo o utilizar un
navegador alternativo .
Y tus manos se enraízan en las mías
Moderador Foros Surrealistas.o
Miembro del equipo
Moderadores
“Estamos solos en este día en que todas las noches son bellas”
Carlos Latorre.
Y tus manos se enraízan en las mías
y nuestros cabellos arden en una común hoguera.
Es esta la noche iniciática.
La noche donde las exequias resuenan con la voz
de luctuosas campanas
aunque la luna, plato de ofrendas,
llene con su ámbito de láctea blancura
los pentagramas que nacen de los ojos moribundos.
Esta es la noche y tú viajas a otros espacios.
Voces roncas como gritos del silencio
me llaman con nombres extraños, nombres que usé algún día
cuando mis máscaras aún no habían caído.
Los viejos ritos se imponen
y he de tener mis manos libres
y mis cabellos en calma.
Has de soltarme, entonces
y dejarme navegar con sólo mi osadía.
He de construir para nosotros ese nuevo universo
con las geometrías inéditas, con las plácidas armonías
que la trigonometría y sus enumeradas proporciones
me exige según las reglas del arte.
Cuando mis bosques renazcan
cuando mis montañas caigan bajo las hachas ciegas de los hielos
cuando caballos de vapor desprovistos de sus máquinas
eleven hasta los dioses mis plegarias,
entonces seré un íngrimo constructor
de catedrales desmesuradas
y en sus altos pináculos podrás descansar conmigo,
alada y previsora como la esfinge que canta.
Cantarás frente a facistoles añosos
cánticos celestiales
que el peso de los siglos han afinado en “la”,
serás el suave cordobán, la más pulida vitela
sobre la que ángeles custodios iluminarán tu imagen con lapislázuli.
Los ecos de las libélulas que flamean sus alas
bajo la luz con la que el día muere
anunciarán caminos expeditos para llegar hasta el centro de las ciudades
y los halos de neón tejerán los inaudibles aullidos
de los poetas asesinados.
Esta es la noche iniciática,
la noche sin final en la que las constelaciones
escribirán con torpes caligrafías
las nóminas de los elegidos
empezando por aquellos a quienes les broten margaritas
de las cuencas de sus ojos
vacíos de tanto ver prodigios
como estos que ahora comienzan
para nosotros.
Última edición: 17 de Enero de 2019
Poeta que no puede vivir sin el portal
Hermosa y vibrante la frecuencia que divulgan tus versos querido amigo...
Un gusto leerte...feliz 2019!!
Te abrazo con todo mi cariño...
Nancy
Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Amplios senderos que sensibilizan
el espíritu poético que recoge éstas
bellísimas líneas.
Un abrazo,amigo,ha sido un placer
detenerme a la vera de tus versos.
Eban
“Estamos solos en este día en que todas las noches son bellas”
Carlos Latorre.
Y tus manos se enraízan en las mías
y nuestros cabellos arden en una común hoguera.
Es esta la noche iniciática.
La noche donde las exequias resuenan con la voz
de luctuosas campanas
aunque la luna, plato de ofrendas,
llene con su ámbito de láctea blancura
los pentagramas que nacen de los ojos moribundos.
Esta es la noche y tú viajas a otros espacios.
Voces roncas como gritos del silencio
me llaman con nombres extraños, nombres que usé algún día
cuando mis máscaras aún no habían caído.
Los viejos ritos se imponen
y he de tener mis manos libres
y mis cabellos en calma.
Has de soltarme, entonces
y dejarme navegar con sólo mi osadía.
He de construir para nosotros ese nuevo universo
con las geometrías inéditas, con las plácidas armonías
que la trigonometría y sus enumeradas proporciones
me exige según las reglas del arte.
Cuando mis bosques renazcan
cuando mis montañas caigan bajo las hachas ciegas de los hielos
cuando caballos de vapor desprovistos de sus máquinas
eleven hasta los dioses mis plegarias,
entonces seré un íngrimo constructor
de catedrales desmesuradas
y en sus altos pináculos podrás descansar conmigo,
alada y previsora como la esfinge que canta.
Cantarás frente a facistoles añosos
cánticos celestiales
que el peso de los siglos han afinado en “la”,
serás el suave cordobán, la más pulida vitela
sobre la que ángeles custodios iluminarán tu imagen con lapislázuli.
Los ecos de las libélulas que flamean sus alas
bajo la luz con la que el día muere
anunciarán caminos expeditos para llegar hasta el centro de las ciudades
y los halos de neón tejerán los inaudibles aullidos
de los poetas asesinados.
Esta es la noche iniciática,
la noche sin final en la que las constelaciones
escribirán con torpes caligrafías
las nóminas de los elegidos
empezando por aquellos a quienes les broten margaritas
de las cuencas de sus ojos
vacíos de tanto ver prodigios
como estos que ahora comienzan
para nosotros.
Me encanta este poema. Abrazos
Moder Surrealistas, Microprosas.Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Moderadores
“Estamos solos en este día en que todas las noches son bellas”
Carlos Latorre.
Y tus manos se enraízan en las mías
y nuestros cabellos arden en una común hoguera.
Es esta la noche iniciática.
La noche donde las exequias resuenan con la voz
de luctuosas campanas
aunque la luna, plato de ofrendas,
llene con su ámbito de láctea blancura
los pentagramas que nacen de los ojos moribundos.
Esta es la noche y tú viajas a otros espacios.
Voces roncas como gritos del silencio
me llaman con nombres extraños, nombres que usé algún día
cuando mis máscaras aún no habían caído.
Los viejos ritos se imponen
y he de tener mis manos libres
y mis cabellos en calma.
Has de soltarme, entonces
y dejarme navegar con sólo mi osadía.
He de construir para nosotros ese nuevo universo
con las geometrías inéditas, con las plácidas armonías
que la trigonometría y sus enumeradas proporciones
me exige según las reglas del arte.
Cuando mis bosques renazcan
cuando mis montañas caigan bajo las hachas ciegas de los hielos
cuando caballos de vapor desprovistos de sus máquinas
eleven hasta los dioses mis plegarias,
entonces seré un íngrimo constructor
de catedrales desmesuradas
y en sus altos pináculos podrás descansar conmigo,
alada y previsora como la esfinge que canta.
Cantarás frente a facistoles añosos
cánticos celestiales
que el peso de los siglos han afinado en “la”,
serás el suave cordobán, la más pulida vitela
sobre la que ángeles custodios iluminarán tu imagen con lapislázuli.
Los ecos de las libélulas que flamean sus alas
bajo la luz con la que el día muere
anunciarán caminos expeditos para llegar hasta el centro de las ciudades
y los halos de neón tejerán los inaudibles aullidos
de los poetas asesinados.
Esta es la noche iniciática,
la noche sin final en la que las constelaciones
escribirán con torpes caligrafías
las nóminas de los elegidos
empezando por aquellos a quienes les broten margaritas
de las cuencas de sus ojos
vacíos de tanto ver prodigios
como estos que ahora comienzan
para nosotros.
Una noche viajera para cantar entre la frivolidad y esos sentimientos que
emergen desde los brotes de unas direcciones expuestas. el poema es intenso
y deja reunirse en ese germen de esencias que refleja.
felicidades. saludos de luzyabsenta
Poeta veterano en el portal
“Estamos solos en este día en que todas las noches son bellas”
Carlos Latorre.
Y tus manos se enraízan en las mías
y nuestros cabellos arden en una común hoguera.
Es esta la noche iniciática.
La noche donde las exequias resuenan con la voz
de luctuosas campanas
aunque la luna, plato de ofrendas,
llene con su ámbito de láctea blancura
los pentagramas que nacen de los ojos moribundos.
Esta es la noche y tú viajas a otros espacios.
Voces roncas como gritos del silencio
me llaman con nombres extraños, nombres que usé algún día
cuando mis máscaras aún no habían caído.
Los viejos ritos se imponen
y he de tener mis manos libres
y mis cabellos en calma.
Has de soltarme, entonces
y dejarme navegar con sólo mi osadía.
He de construir para nosotros ese nuevo universo
con las geometrías inéditas, con las plácidas armonías
que la trigonometría y sus enumeradas proporciones
me exige según las reglas del arte.
Cuando mis bosques renazcan
cuando mis montañas caigan bajo las hachas ciegas de los hielos
cuando caballos de vapor desprovistos de sus máquinas
eleven hasta los dioses mis plegarias,
entonces seré un íngrimo constructor
de catedrales desmesuradas
y en sus altos pináculos podrás descansar conmigo,
alada y previsora como la esfinge que canta.
Cantarás frente a facistoles añosos
cánticos celestiales
que el peso de los siglos han afinado en “la”,
serás el suave cordobán, la más pulida vitela
sobre la que ángeles custodios iluminarán tu imagen con lapislázuli.
Los ecos de las libélulas que flamean sus alas
bajo la luz con la que el día muere
anunciarán caminos expeditos para llegar hasta el centro de las ciudades
y los halos de neón tejerán los inaudibles aullidos
de los poetas asesinados.
Esta es la noche iniciática,
la noche sin final en la que las constelaciones
escribirán con torpes caligrafías
las nóminas de los elegidos
empezando por aquellos a quienes les broten margaritas
de las cuencas de sus ojos
vacíos de tanto ver prodigios
como estos que ahora comienzan
para nosotros.
Querido amigo Miguel, es una verdadera maravilla tu poema, he disfrutado enormemente de esta lectura... me quito el sombrero ante este poema impecable, amigo, felicidades.Un abrazo y el deseo de que tengas estupendos días.
MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.
♥ Hacer una donación