Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
En las manos
Donde guardo los vestigios de una historia
contada por los espejismos electrónicos,
donde se encarna el verbo en los
dígitos de arena, en las lenguas de plumas, dónde lo que es no es y no deja de ser
Pues parece ser lo que no es y es lo que no parece
Encorbé mis ojos, ceñí la negra pluma y rompí la presa que ahogaba mi garganta
Ya he cerrado los caminos del oído,
he puesto peñas a mis ojos para no confiar en las sombras astrales ni en los labios etéreos que auguran esperanzas en el papiro
He preñado a las palomas llenas de plumas tintadas, con el esperma de mi pecho,
he visto nacer ninfas, unicornios y televisores de alta resolución
Dí de comer a mis hijos el pan de las bibliotecas y les di a beber neuronas cocidas en el papel digital que desgasta mis coyunturas
Tiré a la sepultura cadáveres aún tibios, siguiendo las doctrinas de lo conspicuamente errado, en sentido figurado
.
Llenos de figuras,
mi vientre paría monstruos literarios
y me confundía la noche, por haber sol cuando el día estaba a oscuras.
En ellos hilvano la piel del viento, el sonido de mi alma y la imagen del pensamiento
Campanas de sonidos inciertos,
señales de humo esparcidas a la distancia;
El telégrafo dejó sus cables tendidos en el tranvía de retórica y, la ilógica forma de aplaudir
cuando se yerra y se baja el pulgar cuando se atina sobre el blanco donde entierro mi inspiración.
Donde guardo los vestigios de una historia
contada por los espejismos electrónicos,
donde se encarna el verbo en los
dígitos de arena, en las lenguas de plumas, dónde lo que es no es y no deja de ser
Pues parece ser lo que no es y es lo que no parece
Encorbé mis ojos, ceñí la negra pluma y rompí la presa que ahogaba mi garganta
Ya he cerrado los caminos del oído,
he puesto peñas a mis ojos para no confiar en las sombras astrales ni en los labios etéreos que auguran esperanzas en el papiro
He preñado a las palomas llenas de plumas tintadas, con el esperma de mi pecho,
he visto nacer ninfas, unicornios y televisores de alta resolución
Dí de comer a mis hijos el pan de las bibliotecas y les di a beber neuronas cocidas en el papel digital que desgasta mis coyunturas
Tiré a la sepultura cadáveres aún tibios, siguiendo las doctrinas de lo conspicuamente errado, en sentido figurado
.
Llenos de figuras,
mi vientre paría monstruos literarios
y me confundía la noche, por haber sol cuando el día estaba a oscuras.
En ellos hilvano la piel del viento, el sonido de mi alma y la imagen del pensamiento
Campanas de sonidos inciertos,
señales de humo esparcidas a la distancia;
El telégrafo dejó sus cables tendidos en el tranvía de retórica y, la ilógica forma de aplaudir
cuando se yerra y se baja el pulgar cuando se atina sobre el blanco donde entierro mi inspiración.
Última edición: