IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Otro día más, contando con impotencia,
muertes de recuerdos condenados al abandono,
y ¿qué pasaría si a la vida no la escuchara?
¿acaso la parca por siempre me podría ignorar?
me despierto en un sueño obviado,
donde los amores se nos esconden,
aún con los dados correctos,
aún quizás por favores no dados,
la peor penuria,
es vivir, por nacimiento cuidado,
porque toda abundancia consigue su fin,
aún entre las mejores condiciones,
los peores dolores surgen,
donde nuestras acciones no afectan,
ni en las más conscientes falencias,
aquellas estrellas seguirán escondidas,
o siempre muertas,
en las esquinas de las costumbres,
un hombre reza por terca cotidianidad,
no comprende que a los cielos acercamos,
cuando ya no estamos más de rodillas,
ni nunca la calma rodeada de vida,
tuvo certeza de placer contemplativo,
en los lares más silenciosos,
la imaginación se vuelve loca,
por no poder materializar su pensar,
hacia la quietud más absurda,
¿por qué nuestra inerte fe es irracional?
¿por qué nos aventamos hacia la ignorancia?
no es la belleza oculta la que nos impulsa,
no hay materia en un futuro de tiempo abstracto,
ni la dicha se vive, nunca táctil,
no entendiendo lo que se observa,
y si piensas que tu felicidad es,
vivir acompañado de tus costumbres,
has de conocer el derrumbe de tu último día,
ante tus últimas opciones,
nunca útiles.
muertes de recuerdos condenados al abandono,
y ¿qué pasaría si a la vida no la escuchara?
¿acaso la parca por siempre me podría ignorar?
me despierto en un sueño obviado,
donde los amores se nos esconden,
aún con los dados correctos,
aún quizás por favores no dados,
la peor penuria,
es vivir, por nacimiento cuidado,
porque toda abundancia consigue su fin,
aún entre las mejores condiciones,
los peores dolores surgen,
donde nuestras acciones no afectan,
ni en las más conscientes falencias,
aquellas estrellas seguirán escondidas,
o siempre muertas,
en las esquinas de las costumbres,
un hombre reza por terca cotidianidad,
no comprende que a los cielos acercamos,
cuando ya no estamos más de rodillas,
ni nunca la calma rodeada de vida,
tuvo certeza de placer contemplativo,
en los lares más silenciosos,
la imaginación se vuelve loca,
por no poder materializar su pensar,
hacia la quietud más absurda,
¿por qué nuestra inerte fe es irracional?
¿por qué nos aventamos hacia la ignorancia?
no es la belleza oculta la que nos impulsa,
no hay materia en un futuro de tiempo abstracto,
ni la dicha se vive, nunca táctil,
no entendiendo lo que se observa,
y si piensas que tu felicidad es,
vivir acompañado de tus costumbres,
has de conocer el derrumbe de tu último día,
ante tus últimas opciones,
nunca útiles.