Señora Alicia, dejo en sus manos mi alegría por verla feliz. Allí donde hay amor, compañía, aceptación sincera, respeto, alegria, y compañerismo, encontramos un hogar, es alli donde anclamos nuestros afectos y luego sembramos semillas de convivencia y paz.
Se le estima, se le quiere, se le respeta, señora Alicia, por que todo en la vida se reversa, es como mirarnos en un espejo. Sembramos y cosechamos, amamos y seremos amados.
Dios la Bendiga poetisa, siempre la he considerado como una de las pilares en esta casa.
Sea usted feliz, todos lo deseamos.