Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cae la noche,
de oscuridad densa,
abrazada en
silencio espeso.
Y con ella el temor
de que no haya
un mañana,
de que la luz no vuelva
porque se haga fuerte
la sombra.
Días de un futuro
sin sol, sin rostros
en los que nos reconozcamos,
de contactos húmedos
y fríos, como de nieve
que cae por sorpresa
para uniformar el mundo.
Opresión que atenaza
hasta hacer que duela
cada latido del corazón.
Los ojos ciegos
lloran en negro
lágrimas sin consuelo.
Rota la esperanza,
una raya perfila horizontes
lejanos, los baña en luz
y una voz que sale
de las entrañas
susurra:
ya viene la alborada.
de oscuridad densa,
abrazada en
silencio espeso.
Y con ella el temor
de que no haya
un mañana,
de que la luz no vuelva
porque se haga fuerte
la sombra.
Días de un futuro
sin sol, sin rostros
en los que nos reconozcamos,
de contactos húmedos
y fríos, como de nieve
que cae por sorpresa
para uniformar el mundo.
Opresión que atenaza
hasta hacer que duela
cada latido del corazón.
Los ojos ciegos
lloran en negro
lágrimas sin consuelo.
Rota la esperanza,
una raya perfila horizontes
lejanos, los baña en luz
y una voz que sale
de las entrañas
susurra:
ya viene la alborada.