MiSiVi51
Poeta que considera el portal su segunda casa
">Cuando el sol languidecía en el ocaso
La pálida y blanca luna se asomaba
de tiniebla de la noche se llenaba.
grises nubecillas, como rebaño.
Vi llorar un cielo negro y apagado
el rostro de la luna, diamantino
creando ese matiz alabastrino.
la palidez, de un rostro acongojado.
Vi llorar ese rostro, sin color
cual si no hubiera luna ni lucero
cubriendo la negra bóveda del cielo.
pero sintiendo el fuego abrasador.
Mientras una lágrima recordaba
los ojos de la luna me miraron
y lágrimas de sus ojos brotaron
¡me sentí tan sola y desamparada!
.
Anoche yo vi, cuando ella lloraba
un plateado nubarrón escondido
limpió las dos lágrimas, abatido.
bajo aquella niebla; desgarrada
Pero el nubarrón no pudo detenerlas
las lágrimas resbalaron en el cielo
reflejo de sus penas y desvelos.
Tumbada;! me mojaron esas perlas
No era la blanca luna quien lloraba!
eran mis ojos, igual que lagunas
le pusieron brillo, a los de la luna
le ponían reflejo de luz plateada.
Yo allí, tumbada en el húmedo césped
viendo respirar conmigo a la luna
libando las lágrimas de su laguna
[FONT=Lucida Calligraphy, cursive]haciéndola también mi amado huésped
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