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Yuna

Había una pradera perfumada de risas
y una mañana de oro que remontaba vuelo, *
un rítmico galope latía sobre el suelo
cuando mi zaina airosa bamboleaba las brisas.

El horizonte araba senderos por el cielo,
y el mar se presentía detrás de la espesura,
las ramas de los pinos besaban la blancura
de una nube danzante que ondulaba su velo.

Y al abrirse la senda en la playa silente,
se irguió una ola de plata por detrás de una duna
que irradió mil estrellas al volcar su rompiente;

vibró el relincho claro de mi yegua moruna.
-Caballita, le dije, no te asuste el relente:
el mar te ha bautizado con el nombre de Yuna.​
Una estampa poética muy linda la que nos compartes, Maygemay. ¿De verdad tienes una yegua llamada Yuna? Ha de ser una experiencia muy hermosa, un enorme privilegio, tener a un animal de tanta nobleza y tan alto precio. Como te digo, el poema me gusta, aunque estoy de acuerdo con la observación que te hizo Eduardo en su momento, con respecto al décimo verso, muy acertada en mi opinión. La disposición de las rimas en las dos primera estrofas (ABBA BCCB) también es un detalle formal que yo corregiría, aunque este modelo no afecte la calidad de la descripción poética que nos muestras en el texto; sería, en este caso, un asunto perfectible solo en el aspecto técnico. La perceptibilidad de las rimas entre el segundo cuarteto y los tercetos, no es un asunto absolutamente censurable, pero también sería muy bueno tenerlo pendiente para futuros trabajos poéticos.
Es un poema que ya tiene sus días, según veo en la fecha e publicación. Me alegra encontrarme con él y volver a disfrutar de tu poesía.
Un abrazo.
 
Gracias, querido Elhi, por dejar que mi Yuna galope por esas playas tan suyas que tanto ama.
Te diré algo que aprendí de niña: el hombre es perfectible, no perfecto. Yuna y yo pensamos que nosotras también y es porque somos tan bonitas que el ritmo salvaje nos sienta a las mil maravillas. Ella y yo corremos con la melena al viento, adornadas con estrellitas de espuma. Nos gusta galopar, mirar el paisaje cambiante desde que despunta el sol hasta que se duerme detrás del horizonte, nos encanta el graznido de las gaviotas al atardecer y las huellas de sus patitas en la playa y hasta la lluvia torrencial que nos sorprende a la orilla del mar.
Esperamos con entusiasmo la llegada de los pingüinos y entonces los seguimos desde lejos para no fastidiarlos. A veces, en primavera, bajamos hasta a la playa de las ballenas y de los lobos marinos y oímos sus cantos y aplaudimos sus juegos.
Somos libres y nos alegramos con los piropos que nos dejan los hombres y el viento, este viento iterativo que nos acompaña con la música de nuestra carrera, no queremos detenernos sino avanzar, avanzar hasta el fin del mundo o del nuestro que tal vez esté próximo o lejano...
Nos quedamos con las palabras bellas que nos regalas, con eso nos basta para trotar libres y alegres por las arenas voladoras del Mar Argentino.
Con todo cariño
 
Última edición:
[...] el hombre es perfectible, no perfecto.
Por supuesto, Maygemay. De acuerdo contigo. Ten en cuenta, sin embargo, que aquí no hablamos de hombres y mujeres sino de poemas y poemos ─como diría nuestro sabio presidente, jejeje─ Creo que en un foro como este es necesario escuchar, enmendar el rumbo, aprender cuanto se pueda. Me consta que tienes un excelente dominio de la versificación clásica y un repertorio de formas bastante amplio y cierta predilección por el alejandrino (romances, alejandrinos a doble rima, alejandrinos monorrimos, décimas, romances heroicos), por eso me atrevo a comentar estos asuntos técnicos en tus poemas. Como diría una admirada amiga mía:

Pienso que como juego es meritorio
ejercitar la rima y la medida,
y mejor, si se entona la partida
con el alma a la luz del escritorio.


(Tomado de «Juego poético»)

El equilibrio, Corazón, el equilibrio: he allí lo más difícil de lograr en este tipo de poemas. Si lo sabré yo, que tengo más de un año que no escribo un soneto...
Seguiré tus huellas poéticas.
Un abrazo.
 
Muchas gracias, Manuel, y perdón por la demora en responder, es que veces salgo de viaje y cuando regreso el poema ha desaparecido.
Hoy de vuelta en mis pagos, quería galopar con Yuna por la playa porque estaba aburrida, sola en su establo y encontré tu hermoso comentario.
Gracias de nuevo, poeta.
 




Había una pradera perfumada de risas
y una mañana de oro que remontaba vuelo,
un rítmico galope latía sobre el suelo
cuando mi zaina airosa bamboleaba las brisas.

El horizonte araba senderos por el cielo,
y el mar se presentía detrás de la espesura,
las ramas de los pinos besaban la blancura
de una nube danzante que ondulaba su velo.

Y al abrirse la senda en la playa silente,
se irguió una ola de plata por detrás de una duna
que irradió mil estrellas al volcar su rompiente;

vibró el relincho claro de mi yegua moruna.
-Caballita, le dije, no te asuste el relente:
el mar te ha bautizado con el nombre de Yuna.​
A lo mejor ja yegüita solo quería irse pa su casa...establo. jajjaja
Un beso, Maygemay.
Acabo de darme cuenta que escribiste Yuna y no Yuma, como la enamorada de Juventino.
Plop!
 
Última edición:




Había una pradera perfumada de risas
y una mañana de oro que remontaba vuelo,
un rítmico galope latía sobre el suelo
cuando mi zaina airosa bamboleaba las brisas.

El horizonte araba senderos por el cielo,
y el mar se presentía detrás de la espesura,
las ramas de los pinos besaban la blancura
de una nube danzante que ondulaba su velo.

Y al abrirse la senda en la playa silente,
se irguió una ola de plata por detrás de una duna
que irradió mil estrellas al volcar su rompiente;

vibró el relincho claro de mi yegua moruna.
-Caballita, le dije, no te asuste el relente:
el mar te ha bautizado con el nombre de Yuna.​

Me ha encantado querida Magy, imágenes por doquier. Has pintado a Yuna en su mejor estado, y me gusta como defiendes tu palabra, tu poesía. GRacias por compartir elegantemente este bello poema.Cariños compatriota.-
 
Hola estimada May,

Ha sido un gusto pasearme por estos alejandrinos inspirados que retratan fielmente el espiritu libre de esa yegua hermosa.

Te saludo con mucho afecto,

Javier
 
Gracias, querido Elhi, por dejar que mi Yuna galope por esas playas tan suyas que tanto ama.
Te diré algo que aprendí de niña: el hombre es perfectible, no perfecto. Yuna y yo pensamos que nosotras también y es porque somos tan bonitas que el ritmo salvaje nos sienta a las mil maravillas. Ella y yo corremos con la melena al viento, adornadas con estrellitas de espuma. Nos gusta galopar, mirar el paisaje cambiante desde que despunta el sol hasta que se duerme detrás del horizonte, nos encanta el graznido de las gaviotas al atardecer y las huellas de sus patitas en la playa y hasta la lluvia torrencial que nos sorprende a la orilla del mar.
Esperamos con entusiasmo la llegada de los pingüinos y entonces los seguimos desde lejos para no fastidiarlos. A veces, en primavera, bajamos hasta a la playa de las ballenas y de los lobos marinos y oímos sus cantos y aplaudimos sus juegos.
Somos libres y nos alegramos con los piropos que nos dejan los hombres y el viento, este viento iterativo que nos acompaña con la música de nuestra carrera, no queremos detenernos sino avanzar, avanzar hasta el fin del mundo o del nuestro que tal vez esté próximo o lejano...
Nos quedamos con las palabras bellas que nos regalas, con eso nos basta para trotar libres y alegres por las arenas voladoras del Mar Argentino.
Con todo cariño

Probablemente el comentario más entrañable y fascinante que yo haya leído nunca en este foro, May.
A mí se me cayó un caballo encima a los ocho años por tratar de evitar su natural querencia hacia la cuadra. Así que desde entonces tan solo los acaricio sin montura.

Mi perro Hugo y yo te deseamos lo mejor.
 




Había una pradera perfumada de risas
y una mañana de oro que remontaba vuelo,
un rítmico galope latía sobre el suelo
cuando mi zaina airosa bamboleaba las brisas.

El horizonte araba senderos por el cielo,
y el mar se presentía detrás de la espesura,
las ramas de los pinos besaban la blancura
de una nube danzante que ondulaba su velo.

Y al abrirse la senda en la playa silente,
se irguió una ola de plata por detrás de una duna
que irradió mil estrellas al volcar su rompiente;

vibró el relincho claro de mi yegua moruna.
-Caballita, le dije, no te asuste el relente:
el mar te ha bautizado con el nombre de Yuna.​
Muy hermoso tu poema, Maygemay, logras describir de bella manera el medio ambiente y al final, incursiona Yuna, para apoderarse del poema. Muy bien logrado. Mis aplausos!! Saludos y abrazos.
Azalea.
 
Última edición por un moderador:




Había una pradera perfumada de risas
y una mañana de oro que remontaba vuelo,
un rítmico galope latía sobre el suelo
cuando mi zaina airosa bamboleaba las brisas.

El horizonte araba senderos por el cielo,
y el mar se presentía detrás de la espesura,
las ramas de los pinos besaban la blancura
de una nube danzante que ondulaba su velo.

Y al abrirse la senda en la playa silente,
se irguió una ola de plata por detrás de una duna
que irradió mil estrellas al volcar su rompiente;

vibró el relincho claro de mi yegua moruna.
-Caballita, le dije, no te asuste el relente:
el mar te ha bautizado con el nombre de Yuna.​
Bellísimos tus alejandrinos, Maygemay. Leerlos es como cabalgar en una playa. Un placer leerte.
Saludos cordiales.
 




Había una pradera perfumada de risas
y una mañana de oro que remontaba vuelo,
un rítmico galope latía sobre el suelo
cuando mi zaina airosa bamboleaba las brisas.

El horizonte araba senderos por el cielo,
y el mar se presentía detrás de la espesura,
las ramas de los pinos besaban la blancura
de una nube danzante que ondulaba su velo.

Y al abrirse la senda en la playa silente,
se irguió una ola de plata por detrás de una duna
que irradió mil estrellas al volcar su rompiente;

vibró el relincho claro de mi yegua moruna.
-Caballita, le dije, no te asuste el relente:
el mar te ha bautizado con el nombre de Yuna.​
Un poema muy original

Espero seguir viendo imágenes así


Grato leerle
 




Había una pradera perfumada de risas
y una mañana de oro que remontaba vuelo,
un rítmico galope latía sobre el suelo
cuando mi zaina airosa bamboleaba las brisas.

El horizonte araba senderos por el cielo,
y el mar se presentía detrás de la espesura,
las ramas de los pinos besaban la blancura
de una nube danzante que ondulaba su velo.

Y al abrirse la senda en la playa silente,
se irguió una ola de plata por detrás de una duna
que irradió mil estrellas al volcar su rompiente;

vibró el relincho claro de mi yegua moruna.
-Caballita, le dije, no te asuste el relente:
el mar te ha bautizado con el nombre de Yuna.​
El poema es muy hermoso, poeta Maygemay, a la yegua Yuna. Me cuesta recitar algunos versos, pero tristemente para mí no hay tiempo para estudiar. Saludos poeta.
Luci.
 
dia-libro.jpg



Poema o Prosa RESCATADA


Poemas, publicados como mímino un año antes del mes de valoración que en su día pasaron desapercibidos y no fueron premiados; o poemas que fueron publicados en foros que no son objeto de valoración por el jurado. Se seleccionan y otorgan por la administración entre las propuestas que hagan los ojeadores y, a falta de estos, entre las propuestas que podrán realizar moderadores, jurados, usuarios o a criterio de la propia administración.


Muchas FELICIDADES

MUNDOPOESIA.COM
 




Había una pradera perfumada de risas
y una mañana de oro que remontaba vuelo,
un rítmico galope latía sobre el suelo
cuando mi zaina airosa bamboleaba las brisas.

El horizonte araba senderos por el cielo,
y el mar se presentía detrás de la espesura,
las ramas de los pinos besaban la blancura
de una nube danzante que ondulaba su velo.

Y al abrirse la senda en la playa silente,
se irguió una ola de plata por detrás de una duna
que irradió mil estrellas al volcar su rompiente;

vibró el relincho claro de mi yegua moruna.
-Caballita, le dije, no te asuste el relente:
el mar te ha bautizado con el nombre de Yuna.​
Precioso poema; ya siento la brisa del mar y Yuna cabalgando en paralelo por la blanca arena. Una escena muy emotiva, y me atrapa la libertad del animal en ese marcó tan sugerente. Un abrazo muy cordial.
Miguel
 




Había una pradera perfumada de risas
y una mañana de oro que remontaba vuelo,
un rítmico galope latía sobre el suelo
cuando mi zaina airosa bamboleaba las brisas.

El horizonte araba senderos por el cielo,
y el mar se presentía detrás de la espesura,
las ramas de los pinos besaban la blancura
de una nube danzante que ondulaba su velo.

Y al abrirse la senda en la playa silente,
se irguió una ola de plata por detrás de una duna
que irradió mil estrellas al volcar su rompiente;

vibró el relincho claro de mi yegua moruna.
-Caballita, le dije, no te asuste el relente:
el mar te ha bautizado con el nombre de Yuna.​

Hermosa obra en alejandrino, las imagenes tercian belleza y dejan esa
sincera entrega hacia el sentimiento que reproduce el sosiego de
Yuna. bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
 
Bello, y creo que no es la primera vez que lo leo. Si me preguntaras, me imagino la jornada perfecta y a caballo en la zona de Pinamar.
Un abrazo!
Gus
 

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