Zurbaran

Hay un sentimiento de pérdida cuando ves que han demolido la casa donde naciste, el cine donde solías ir, o incluso que ha desaparecido la mercería donde toda tu vida fuiste a comprar los hilos y los botones, en el fondo tú eras parte de todo eso y te da tristeza.
Sobre todo cuando has pasado un tiempo fuera de tu ciudad, al volver y no reconocerla, da sensación de que tus cimientos se han movido.
Me gustó mucho tu poema.
Abrazos.
 
Cuando te pones a recordar con los amigos antiguos locales, calles, personas, etc.... de hace tanto tiempo, entra una especie de congoja que no es fácil definir, parece que nunca hubieran existido más que en sueños. Lástima de máquina del tiempo para echar un vistazo.
Un placer el paseo por Zurbaran, me ha encantado.
Un abrazo.
Javier
 
Hay un sentimiento de pérdida cuando ves que han demolido la casa donde naciste, el cine donde solías ir, o incluso que ha desaparecido la mercería donde toda tu vida fuiste a comprar los hilos y los botones, en el fondo tú eras parte de todo eso y te da tristeza.
Sobre todo cuando has pasado un tiempo fuera de tu ciudad, al volver y no reconocerla, da sensación de que tus cimientos se han movido.
Me gustó mucho tu poema.
Abrazos.


Es una especie de desarraigo si, sentirse fuera de lo fue tu cuna.
Aunque a veces tengo la sensación de que idealizamos esas épocas, quizás porque vivíamos ajenos a las realidades, es lo que tiene la infancia, la mirada no está contaminada y es posible disfrutar con el juego incluso cuando las situaciones son crudas.
Gracias por dejarme tus huellas. Un gran abrazo.
Palmira
 
Cuando te pones a recordar con los amigos antiguos locales, calles, personas, etc.... de hace tanto tiempo, entra una especie de congoja que no es fácil definir, parece que nunca hubieran existido más que en sueños. Lástima de máquina del tiempo para echar un vistazo.
Un placer el paseo por Zurbaran, me ha encantado.
Un abrazo.
Javier


Nostálgicos de la juventud..., yo también disfruté de la mía, seguro que somos afortunados de tener esos sentimientos.

Gracias por acompañarme en este paseo Javier.

Un abrazo.

Palmira
 
Mi calle era alargada… como un río.
Nació próxima a la fábrica de hierros,
a las afueras de la ciudad.

Mi calle tenía peluquería
de caballeros.
Luis y su novio peinaban, reían y se pintaban el pelo.
Sólo recuerdo haber visto mujeres…
en el local.

Mi calle tenía tienda de ultramarinos
y no había que pagar,
te apuntaban en una libreta, con letra grande
y te daban un papelito para llevar a casa, con el total.

También había tienda de chuches,
era pequeñita, como su dueña Tere, la coja,
y era amable y dulce
como su dueña Tere…

Mi calle también tenía una plaza con un gran pedestal.
allí se subía la loca del barrio
y lloraba a su amado
y nos asustaba…

Mi calle tenía una bodeguilla,
olía a vino y a humo, y a hierro…
como la fábrica a las afueras de la ciudad.

Cerca de mi calle había una basílica muy grande,
con una virgen chiquita
que protegía a todos los de mi ciudad.

Hace poco he vuelto a mi calle,
pero ya no era larga,
ni tenía plaza,
ni peluquería,
ni tienda de chuches,
ni loca de barrio…

Se la había comido,
la gran ciudad.

Un recuerdo comido por en inexorable paso del tiempo. Bello y con vocabulario sencillo. U gusto leerte.
 
No había visto Esto!?
Tengo que estudiar un poco de
poesía urbana.

Algunas cosas se las come la tecnología
otras vuelven, como los acetatos .
Me encanto .
Saludo


En este caso creo que se lo había devorado el tiempo, no he visto el comentario...
Me encantaría que te animaras, seguro que haces algo muy interesante, ese es el recuerdo que tengo de tus obras.
Un gran abrazo y muchas gracias por tu visita.

Palmira
 
Mi calle era alargada… como un río.
Nació próxima a la fábrica de hierros,
a las afueras de la ciudad.

Mi calle tenía peluquería
de caballeros.
Luis y su novio peinaban, reían y se pintaban el pelo.
Sólo recuerdo haber visto mujeres…
en el local.

Mi calle tenía tienda de ultramarinos
y no había que pagar,
te apuntaban en una libreta, con letra grande
y te daban un papelito para llevar a casa, con el total.

También había tienda de chuches,
era pequeñita, como su dueña Tere, la coja,
y era amable y dulce
como su dueña Tere…

Mi calle también tenía una plaza con un gran pedestal.
allí se subía la loca del barrio
y lloraba a su amado
y nos asustaba…

Mi calle tenía una bodeguilla,
olía a vino y a humo, y a hierro…
como la fábrica a las afueras de la ciudad.

Cerca de mi calle había una basílica muy grande,
con una virgen chiquita
que protegía a todos los de mi ciudad.

Hace poco he vuelto a mi calle,
pero ya no era larga,
ni tenía plaza,
ni peluquería,
ni tienda de chuches,
ni loca de barrio…

Se la había comido,
la gran ciudad.
Nos deja huérfanos ese progreso del que algunos presumen, pues se lleva las realidades de nuestros recuerdos. Han arrancado las raíces que echamos para crecer, para hacernos mayores, aquellas que nos enseñaron el respeto, la confianza, la camaradería. ¿Dónde se darán ahora esas clases? ¿Quién subirá el pan y el correo a la anciana del tercero izquierda? Aquel silencio roto por mujeres que cantaban boleros mientras preparaban la comida, se han mudado en sirenas y bocinas que atruenan el espacio. Los juegos en la calle, las niñas en corro (Soy la Reina de los Mares, ustedes lo van a ver...) viven sólo en mi pensamiento y cuando yo falte, también ellas habrán muerto.
Tu poema me ha tocado la fibra sensible. Un beso Palmira.
Luis.
 
Nos deja huérfanos ese progreso del que algunos presumen, pues se lleva las realidades de nuestros recuerdos. Han arrancado las raíces que echamos para crecer, para hacernos mayores, aquellas que nos enseñaron el respeto, la confianza, la camaradería. ¿Dónde se darán ahora esas clases? ¿Quién subirá el pan y el correo a la anciana del tercero izquierda? Aquel silencio roto por mujeres que cantaban boleros mientras preparaban la comida, se han mudado en sirenas y bocinas que atruenan el espacio. Los juegos en la calle, las niñas en corro (Soy la Reina de los Mares, ustedes lo van a ver...) viven sólo en mi pensamiento y cuando yo falte, también ellas habrán muerto.
Tu poema me ha tocado la fibra sensible. Un beso Palmira.
Luis.


Cuando era pequeña, recuerdo a los mayores que decían que eramos unos "asilvestrados" porque corríamos como si en ello nos fuera la vida, y sólo era uno de tantos juegos, por ejemplo "por mí y mis compañeros" etc, pero es cierto que el respeto a los mayores era inmenso y jamás se nos hubiera pasado por la imaginación no ayudar a un vecino si lo necesitaba o anticiparte con los ancianos si precisaban de porteadores o incluso de escuchar aunque no entendieras de lo que hablaban. Eso es algo que echo mucho de menos hoy en día. Supongo que vamos cerrando los círculos y cada vez, en las grandes urbes sobre todo, el individualismo se acrecienta y ahora, parece hasta extraño que un joven se levante a ceder el asiento a un mayor.
Creo que hoy vamos de fibras sensibles Luis, me está entrando una tremenda nostalgia de aquellos tiempos en los que la vida era sencilla, sin más...

Gran abrazo

Palmira
 
Hace poco he vuelto a mi calle,/ pero ya no era larga,
Qué hermosa esta intimista descripción de una vieja calle de una ciudad cualquiera. Qué dramática la estrofa final en la que, súbitamente, desaparece la calle. La ciudad, como un cruel Saturno, devora a sus propios hijos, creando otros hijos más perversos que lo suplen en su papel destructor: los especuladores y otras especies en las que predomina la ambición. Pero no toda la calle está destruída. Afortunadamente poetas como tú la guardan celosamente entre sus más bellos recuerdos. Felicidades,
miguel
P.S. ¿De dónde el nombre de Zurbarán, mi excelente pintor paisano?
 
Qué hermosa esta intimista descripción de una vieja calle de una ciudad cualquiera. Qué dramática la estrofa final en la que, súbitamente, desaparece la calle. La ciudad, como un cruel Saturno, devora a sus propios hijos, creando otros hijos más perversos que lo suplen en su papel destructor: los especuladores y otras especies en las que predomina la ambición. Pero no toda la calle está destruida. Afortunadamente poetas como tú la guardan celosamente entre sus más bellos recuerdos. Felicidades,
miguel
P.S. ¿De dónde el nombre de Zurbarán, mi excelente pintor paisano?


Una metáfora que impresiona, la de Saturno ciertamente, pero algo así es lo que ocurre con esos pequeños barrios que con el paso del tiempo acaban absorbidos por las ciudades que van extendiéndose imparables. Metrópolis o megalópolis según el número de seres que las integren. Y a medida que crecen nos hacemos más y más individualistas, más y más solitarios. Curiosa paradoja ésta...

Gracias por tu compañía Miguel. Un gran abrazo!

Palmira
 
Mi calle era alargada… como un río.
Nació próxima a la fábrica de hierros,
a las afueras de la ciudad.

Mi calle tenía peluquería
de caballeros.
Luis y su novio peinaban, reían y se pintaban el pelo.
Sólo recuerdo haber visto mujeres…
en el local.

Mi calle tenía tienda de ultramarinos
y no había que pagar,
te apuntaban en una libreta, con letra grande
y te daban un papelito para llevar a casa, con el total.

También había tienda de chuches,
era pequeñita, como su dueña Tere, la coja,
y era amable y dulce
como su dueña Tere…

Mi calle también tenía una plaza con un gran pedestal.
allí se subía la loca del barrio
y lloraba a su amado
y nos asustaba…

Mi calle tenía una bodeguilla,
olía a vino y a humo, y a hierro…
como la fábrica a las afueras de la ciudad.

Cerca de mi calle había una basílica muy grande,
con una virgen chiquita
que protegía a todos los de mi ciudad.

Hace poco he vuelto a mi calle,
pero ya no era larga,
ni tenía plaza,
ni peluquería,
ni tienda de chuches,
ni loca de barrio…

Se la había comido,
la gran ciudad.

Bellísimo poema donde inevitablemente la evolución trae como consecuencia estos cambios que hacen posible nuevos descubrimientos, mientras otras cosas desaparecen, me ha encantado rotundamente, un gran abrazo Uqbar.
 
Bellísimo poema donde inevitablemente la evolución trae como consecuencia estos cambios que hacen posible nuevos descubrimientos, mientras otras cosas desaparecen, me ha encantado rotundamente, un gran abrazo Uqbar.

Rotundamente satisfecha de tu visita y comentario Nancy, siempre es un placer tenerte cerca.

Un abrazo!
 
Mi calle era alargada… como un río.
Nació próxima a la fábrica de hierros,
a las afueras de la ciudad.

Mi calle tenía peluquería
de caballeros.
Luis y su novio peinaban, reían y se pintaban el pelo.
Sólo recuerdo haber visto mujeres…
en el local.

Mi calle tenía tienda de ultramarinos
y no había que pagar,
te apuntaban en una libreta, con letra grande
y te daban un papelito para llevar a casa, con el total.

También había tienda de chuches,
era pequeñita, como su dueña Tere, la coja,
y era amable y dulce
como su dueña Tere…

Mi calle también tenía una plaza con un gran pedestal.
allí se subía la loca del barrio
y lloraba a su amado
y nos asustaba…

Mi calle tenía una bodeguilla,
olía a vino y a humo, y a hierro…
como la fábrica a las afueras de la ciudad.

Cerca de mi calle había una basílica muy grande,
con una virgen chiquita
que protegía a todos los de mi ciudad.

Hace poco he vuelto a mi calle,
pero ya no era larga,
ni tenía plaza,
ni peluquería,
ni tienda de chuches,
ni loca de barrio…

Se la había comido,
la gran ciudad.
En mi ciudad natal desaparecieron los adoquines de Barros Arana, el sonido las herraduras y los cascos de caballo; y la estación de ferrocarriles, con columnas de humo y penetrante olor a carbón, ahora es un museo. "La modernidad". Saludos cordiales, Uqbar.
 
Última edición por un moderador:
En mi ciudad natal desaparecieron los adoquines de Barros Arana, el sonido las herraduras y los cascos de caballo; y la estación de ferrocarriles, con columnas de humo y penetrante olor a carbón, ahora es un museo. "La modernidad". Saludos cordiales, Uqbar.

No he podido resistir buscar los adoquines de Barros Arana y me ha resultado muy interesante. Al principio pensaba que lo de barros se refería al material con el que estaban hechos los adoquines pero gracias a la wiki me he puesto al día de la estación que mencionas, el río Toltén que significa ruido en mapudungun, la historia del personaje etc. Muchísimas por tu aportación Sergio, y si... "La modernidad"

Un abrazo,

Palmira
 
No he podido resistir buscar los adoquines de Barros Arana y me ha resultado muy interesante. Al principio pensaba que lo de barros se refería al material con el que estaban hechos los adoquines pero gracias a la wiki me he puesto al día de la estación que mencionas, el río Toltén que significa ruido en mapudungun, la historia del personaje etc. Muchísimas por tu aportación Sergio, y si... "La modernidad"

Un abrazo,

Palmira
Después de tu comentario, también lo hice. Muchas gracias, Palmira.
 
Mi calle era alargada… como un río.
Nació próxima a la fábrica de hierros,
a las afueras de la ciudad.

Mi calle tenía peluquería
de caballeros.
Luis y su novio peinaban, reían y se pintaban el pelo.
Sólo recuerdo haber visto mujeres…
en el local.

Mi calle tenía tienda de ultramarinos
y no había que pagar,
te apuntaban en una libreta, con letra grande
y te daban un papelito para llevar a casa, con el total.

También había tienda de chuches,
era pequeñita, como su dueña Tere, la coja,
y era amable y dulce
como su dueña Tere…

Mi calle también tenía una plaza con un gran pedestal.
allí se subía la loca del barrio
y lloraba a su amado
y nos asustaba…

Mi calle tenía una bodeguilla,
olía a vino y a humo, y a hierro…
como la fábrica a las afueras de la ciudad.

Cerca de mi calle había una basílica muy grande,
con una virgen chiquita
que protegía a todos los de mi ciudad.

Hace poco he vuelto a mi calle,
pero ya no era larga,
ni tenía plaza,
ni peluquería,
ni tienda de chuches,
ni loca de barrio…

Se la había comido,
la gran ciudad.


Cuanta nostalgia y lamentable realidad. El tiempo pasa y con el los tiempos. Me gustó mucho conocer aquel lugar, gracias por permitirme el placer.
 

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