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Sin apenas fuerzas, y
con el tiempo casi agotado,
grito lo que nunca se me ha escuchado;
grito plegarias, grito permiso,
grito atención; grito con todo un dolor
desesperado...
Pero sé que grito a nadie.
Grito por sentirme abandonado.
Si en mi mano estuviera
el destino de los ángeles,
brindaría con copas de amor
para celebrar el fin de sus inexcusables y largos silencios,
y provocar así, el renacer de la llama
más pura en sus corazones.
Finalmente, quedaría exhortarlos y
convencerlos para que realizaran
su labor a la...
Tengo, entre mis más preciados
tesoros, a la amable y suave brisa
de las tardes de verano; a las limpias
noches de cielo estrellado; al compartir
en buena compañía; a los besos y
abrazos sinceros…
Tengo, entre mis más preciados
tesoros, experiencias, no objetos.
Son tesoros que no poseo...
La muerte, poderosa e innegable maestra alquímica, dominadora y maestra de todas las magias, destaca por no reclamar nunca nada. Sabe que, si espera, todo llega a ella.
La vida, siempre rebelde, a la par que inconscientemente osada, si por algo destaca, es por su irracional impaciencia.
La...
El humo de la última bocanada, antes de apagar el cigarrillo, se enredó tembloroso entre los rayos del sol que, en formación marcial, se pusieron a recorrer, flotando, la habitación. Fue entonces, cuando su mente, centró la atención en ese capricho que, tan ligero elemento, parecía estar...
Sin que te hayas enterado,
todavía hoy, hay algo que no deja
de molestarme.
Seguro que se debe, a cómo
cada uno, ha logrado pasar
página, o no, de ese tiempo
del pasado que tuvimos en común.
Yo, como parte débil, continúo
arrastrando su importancia.
Importancia para ti, que
al parecer...
Tus lamentos han perdido
el horizonte donde albergabas
todos tus secretos.
Ahora, son sus heridas las que
naufragan en ese mudo vendaval
de los abismos pétreos, donde no te dejan
de molestar. Allí, donde, ahora, sólo
sospechas que, quizás, se encuentran tus latidos,
sumergidos entre la...
Fue por tu sonrisa interminable y cálida,
que ante ti caí rendido.
O fue por ese mirar ilimitado y acogedor,
con el que tanto me enseñabas…
Sospecho, también, que algo tuvo que ver
el ritmo de tu verbo, elegante, pausado …
Jamás me sentí capaz de saber cuál de estos motivos
fue el que...
Hundido en el sueño,
el ritmo de mis caricias
perdió el paso sobre tu piel
por culpa de la inesperada
aparición de esa geometría
corpórea que la lentitud tiene
y que se estira al huir,
mientras es incapaz de rastrear
las desdibujadas huellas
del ritual de mi cariño.
Tras una breve tregua, los perpetuos rincones del mar a la deriva, le mantuvieron ocupado durante mucho más tiempo del calculado en terminar de recogerlos. Se vio obligado a distraer a un buen número de olas, para así, poder dejar intacta la marea, con sus silenciosas estelas de espuma...
Rezos trenzados son en letanías
ahogados en católicas gargantas,
viajando frescas entre voces pías
enjoyadas con puras alabanzas.
Dios, atento, escucha satisfecho
a este pueblo suyo tan devoto,
y siente surgir, dentro de su pecho,
enorme gozo y un gran contento.
Así, en un momento, se...
Me descoloca ese indeciso
vaivén, tan desgastado que
la tristeza siempre tiene
al presentarse.
Llega luciendo enjaulados
silencios que, de repente, suelta
para salir como descuidos rotos
de su vestido de ansia, que
descansa y reposa sobre
nuestros silencios fríos y
vacíos de todo ruido.