En honor a todas las madres en su día:
VIENTRE Y LUZ
Me incubé en tu vientre en un solo palpitar,
y fui beso, verso y miel a la luz de tu mirar;
y aunque a veces creo ver ese nido en mi soñar,
veo sólo amanecer en la magia del amar.
Para mí eres el ángel que me guía al transitar,
mariposa, una estrella, constelación en la mar.
Tú me arrullas día y noche…
Tú me estrechas sigilosa espantando los peligros
que algún día he de enfrentar;
es por eso madre mía, que aunque se apague mi vida,
serás pascua en mi adviento
y la luz que mis caminos en el tiempo alumbrará.
¡Ya nunca estaré perdida!.
Caminaré hacia el horizonte y atenta escucharé
el canto de los cenzontles;
y entre tantos nubarrones, mi alma se alegrará,
será entonces tu consejo el que me inspire a continuar,
no pensaré esconderme en la amarga soledad,
se llenarán mis mañanas del calor de tu humildad.
Y me incubé en tu vientre en un sólo palpitar,
siendo beso, verso y miel en la luz de tu mirar.