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Raúl Rouco Raúl Rouco en Mis sueños en poemas (Raúl Rouco) · · 12 comentarios · ♥ 0 Inéditos Poemas dedicados
A mis amigos


Llego de una larga penumbra,

un recorrido oscuro, sufriendo,

batallando cada día con la luna,

perdido prácticamente en el tiempo.


Llego después de haber vencido

las sombras del sufrimiento,

el dolor que me guardaba el destino

fue peor que el peor sueño.


Llego con espíritu agradecido,

pues la normalidad a mí ha vuelto,

y todo lo que he sufrido

borrado está del pensamiento.


Llego de nuevo a casa,

me alegra volver a veros,

ya tenía muchas ganas

de deciros cuánto os quiero.


Amigos todos…

amigos míos…

gracias por vuestro apoyo

que de tanto me ha servido,

gracias por no dejarme solo,

por suavizar mi camino,

sois el mejor tesoro

que nunca haya conseguido,

brindo por todo y por todos,

…mis verdaderos amigos…


Dedicado a todos los Poetas del Portal y, especialmente,
aquellos poetas que no han dejado de enviarme sus mensajes
e interesarse por mí durante mi larga ausencia.
El motivo que me forzó a dejar el Portal por tanto tiempo
está, afortunadamente, felizmente solucionado.
Con todo mi cariño y agradecimiento para todos


Raúl
Rubula Rubula en Rubula dentro de Mundo Poesía · · 0 comentarios · ♥ 0 Cuentos
Chiquilín de los suburbios, gurí,
cual Maradona fueres transitabas
por el despoblao y el caserío
con el cuzco viejo y balón de trapo.

Entre las lagunas y el barro fresco,
la lluvia matinal como la escarcha,
la ventisca del frío invernal así,
entre la gurisada transitabas.


-¿Una monedita por favor?- Juancito de diez años recién cumplidos con su túnica de colegial, originariamente blanca pero carcomida por el paso del tiempo, atinaba a decir frente al paso de los transeúntes, previa a la fecha de navidad que se avecinaba. Un cusco viejo y sarnoso era toda su compañía.


Tú que en las calles habitas solo
que tu juguete un fusil es, ¡negro!
Que la vida tu escuela es, ¡niño!
Que el ejército es tú amigo


Te forjaste soldado hombre niño,
donde la razón intolerada sucumbió
frente al más fuerte y poderoso
marcando tu devenir y futuro

Elena, la enfermera, entró a dejar las llaves de la policlínica en la sala donde estaba reunido el Equipo de Educadores del Centro de Educación Infantil.
La notaron extraña, muy parca en el saludo. Ella movió su cabeza y dejó caer levemente el mentón sobre su pecho. Todos los del Equipo especulaban sin decir palabra. Las hipótesis corrían por sus mentes .....
Recordaban que su compañero había salido del Complejo Penitenciario de Santiago Vazquez hacía dos meses...
Esperaron la respuesta en silencio. Elena se puso las manos sobre su vientre y trazó la figura de una panza... Todo dicho, sin hablar.
La Asistente Social hizo cuentas para si: veintiséis años, sexto hijo y segundo de ese hombre.


Entre el pueblerío y los nenes de mama
un rancho de lata en el descampao
entre la nada y el todo vos, guri,
la túnica de la escuela y el balón.

Así jugabas, en tanto tu vida pasaba de largo, sin tener conocimiento del tiempo y el mundo que la Sociedad te impuso.

Botija ¿qué esperas?
Tu madre procreando vive
Tu padre, no es tu antecesor
Tus hermanos, tus hermanastros


Pero la navidad es para todos y para vos también chiquilín de los suburbios. Con el devenir de los tiempos, la Sociedad cambió. De pronto tuviste un albergue, donde cobijo obtenías, una escuela donde alimento te propiciaban.


Botija ¿qué esperas?
Tu alimento, el basural es
Vestimenta, la que te den
Tu subsistencia, la calle es


La madre
-¿Y esto? – La carta pasaba una y mil veces frente a la cara de quien fuera el padre de uno de sus hijos. -Las veces que te tuve que soportar tu mal genio, el carácter tuyo que me hacía sumirme en mis pensamientos, pues tu, señorito, decías amarme más.
Cuando me entregaba a ti, era más para complacerte que por otro motivo; tenía que soportar tu mal aliento, producto del alcohol barato que consumías junto a tus amigotes, mientras pasaba las noches en vela esperando por ti y preguntándome una y mil veces, ¿vendrá vivo o muerto? Aún asqueándome me dejaba hacer.

Navidad
De momento todo se iluminó, fue cuando el otro ocupo su lugar; no te diste cuenta del cambio del tono de voz, la postura física, ni los ademanes. Simplemente se adueño de ti. Fuiste un hombre duro pero, cuando el sentimiento fue tan abrumante y quisiste decir lo que sentías, lloraste; volviste a ser niño ante tu hija recién nacida.
Katia N. Barillas Katia N. Barillas en EfÍmera ilusión · · 3 comentarios · ♥ 0
Katia Barillas;2971948 dijo:
Amiga incondicional hubiese querido llamarte por siempre.



Tú me llevaste en tu vientre como una obligación, no como un tesoro preciado.


Me arrullaste en tus brazos porque debías hacerlo, no con paciencia y cariño.


Me vistes crecer porque sí, no con orgulloso placer,


yo era un bebé que como el sol iba dando luz a cada uno de tus amaneceres…


cuando tropezaba, buscaba yo tus manos para no caer,


y me desanimaba al ver que estaba sola levantándome otra vez.


Te perdoné sin reclamar tu cruel indiferencia.


Te entregué en la magia de un abrazo…el alma y mi querer…


Y siempre te daré mis gracias infinitas,


porque, aun sin amarme,


me hiciste la amapola más dulce del vergel.




Yo te creí perfecta, inmaculada, recta.


Pero, ahora, soy una mujer.


Sí, una mujer que sabe quien le quiere bien.




Hoy día en mis fracasos…nadie me consuela con sus besos,


pero a pesar de mis defectos, me río de mi misma,


pues me contagian mis éxitos.




Quiero decirte que ahora yo me encuentro en tu lugar,


déjame contarte que tu cruenta indiferencia la he olvidado ya.


Trataré de ser en este caminar, la amiga fiel, pura e incondicional.


Guardaré de mi hijo con celo sus íntimos secretos y sus más feos defectos.


Sus muchas cualidades me llenarán el pecho,


estaré siempre a su lado brindándole mi apoyo,


las veces que se caiga, le daré mis manos para que se levante,


y aunque sea adulto le cantaré de cerca una canción de cuna,


y le acurrucaré por siempre en mi regazo


y aunque algún día presente ya no esté,


seré su ángel guardián para enseñarle el camino y no tropiece otra vez.


…La vida me enseñó con sus duros golpes a ser madre, no por quererlo ser…


pero sobre todo a ser amiga fiel e incondicional,


llena de orgullo y de amor y con el corazón inflamado de felicidad.
Rubula Rubula en Rubula dentro de Mundo Poesía · · 0 comentarios · ♥ 0 Poesía existencial
Rubula;2970181 dijo:
Diosa mujer de mirar
perdida en el horizonte.

Si las golondrinas en
su peregrinar hacia una
constante primaveral
cual si se tratase de un
imperecedero abrazo
movido por el influjo
de la inmortalidad del
alma, hablare por mi ser.​
Rubula Rubula en Rubula dentro de Mundo Poesía · · 0 comentarios · ♥ 0 Historias cortas
Rubula;2969809 dijo:
Tarde en la noche, en medio del parque de la mansión de los Juarez, lejos de miradas indiscretas, se hallaba Sara, una señora de alrededor de 80 años dialogando de la siguiente forma con el cura que había casado a su nieta, Ana.

-Siete meses luego de que te fueras a Angola, la tuve en mis brazos, si la hubieras visto tan chiquitita con su dedo asiéndome al mío, llorando. Por ese entonces estabas en el Seminario. Mi pobre Catherine. Claro, no podías saber de ella ya que cuando me enteré que estaba embarazada quise correr a tus brazos. Mi padre que era médico por aquel entonces, me lo prohibió ¿Qué iba a pensar la Sociedad de enterarse que la hija de un prominente médico había sido embarazada por un aprendiz de cura? Mi padre que en paz descanse hizo todo lo posible para que abortara, pero no lo dejé, lo que ocasionó que me fuera de casa.

-Sara – El cura la abrazaba como acunándola –Consagré mi vida a Dios y en el caminó desatendí mi amor hacia vos. Cuando te vi por vez primera en la Iglesia me di cuenta lo equivocado que estuve estos 50 años que han transcurrido. Años que para olvidarte, me fui de misionero a Angola, y Costa de Marfil. Despotriqué contra el Señor, no podía aceptar que me sometiera de nuevo al martirio de verte de nuevo. Cuando cruzaron los anillos, Sebastián y Ana, mi mente me jugó una mala pasada. En dicho instante, el que se casaba era yo pero contigo, por eso los expulse de mi Iglesia. La distancia, lo que sentía por ti, ese amor que creía finalizado volvió con toda la fuerza que posee un corazón fuerte, y debido a ello, es que logré terminar el Seminario.

-Cuando creció no pude jamás enfadarme con ella. Catherine de alguna forma, sean por sus ojos azules, o su mirada tierna, me reflejaba todos esos momentos vividos previo a la Guerra, y durante ésta. Todavía me acuerdo de ese campo de amapolas que hicimos el amor como dos chiquillos atolondrados.

-Me has hecho casar nuestra nieta– Las veces que rogué a Dios que no me dejara verte más. Fue así que me fui a Angola primero y luego a Costa de Marfil, pero tu fantasma, ese, en que ambos éramos chiquillos, me siguió. Solo luego de años de misionero terminé en esta Iglesia que nos vimos de nuevo; lo que menos pensaba era volver a encontrarte. Dios me hizo esta jugada. Temía que eso sucediere, pues, todo lo que hice para olvidarte, de nada sirvió. ¡¡Mi querida Sara, mi amor!!
Rubula Rubula en Rubula dentro de Mundo Poesía · · 0 comentarios · ♥ 0 Cuentos
Rubula;2969749 dijo:
Esta historia que paso a relatarles forma parte del folclore de “Las Siete Gargantas del Diablo” situado en “La Isla”. Esta basada en la expedición tras un tesoro. La misma comienza de la siguiente manera, según relatos de viejos marineros apostados en “La taberna del Bucanero”.

El barco se encontraba a la deriva a sotavento de “La Isla”. Hacía tres semanas que “Los Tres Mosqueteros”, un bergantín de tres palos se consideraba perdido. Luego del temporal anunciado, la fragata de Guardia Costera diviso a lo lejos, lo que parecía ser el trinquete mayor y mesana.
Cuando la abordaron ni un alma a bordo del mismo existía. Es más, hasta unas horas antes del temporal previamente anunciado, figuraba con todo detalle cual había sido su trayectoria y que habían hecho, en el Mar de China Continental. Así relataba el capitán del bergantín en cuestión en su bitácora bellamente forrada en cuero. Esta historia esta basada en las anotaciones del Capitán a la fecha de la desaparición de sus tripulantes y él mismo.

En momentos anteriores al hecho en cuestión
Salté de la cama. Una gota de transpiración brotaba por mi mejilla izquierda pero no me había percatado de ello; sentado sobre la misma fue cuando me palpé todo el cuerpo. Nada.
Encendí la luz de la veladora; seguía siendo el hotelucho de mala muerte que alguna vez en mi vida fui a parar. A mi lado izquierdo seguía la mesita de luz, descolorida por le paso del tiempo y falta de pintura y a su derecha, sobre el muro lateral, la ventana que daba al callejón.
El zumbido de las paletas del ventilador.. ese continuaba dale que dale; el calor, hasta pegajoso se palpaba. Mi corazón que pareciere salirse de su lugar, de ahí que me revisé. -¡Estoy vivo…!- me dije.
Y la noche.. ésta no terminaba más, fue cuando decidí levantarme; el sonido de una radio fuera de sintonía hacíase sentir proveniente del pasillo lo que motivó que abriere la puerta del corredor.. todo seguía igual, Las luces del pasillo continuaban amarillentas, la pareja de franceses en la pieza de al lado haciendo el amor.
-¿Pesadillas…? una voz en perfecto inglés, ¿será mi imaginación? Supuse, pero no.
El extraño me extendía un porro a través de una abertura en la pared lindera, opuesta a donde los franceses se encontraban.
-¿Una pitada…? el extraño me ofrecía.
Con el tiempo terminamos haciéndonos amigos de las largas noches en vela en ese hotelucho de mala muerte perdido en el corazón de Asia. Un día, me pasaron, pues no se quien, un sobre por debajo de la puerta, era del inglés que había fallecido de malaria. Era un mapa en el cual Se mostraba claramente como arribar a una isla, y la ubicación de un cofre escondido.

Sobre el folklore existente detrás de la historia.
Parece ser que a principios del siglo XX, unos obreros que extraían guano de una de las cuevas del Mogote, tropezaron sus palas con un viejo baúl en el fondo de un precipicio. Emocionados ante el descubrimiento destruyeron su enorme candado metálico, comprobando con incredulidad que habían acabado de encontrar un enorme tesoro pirata. Fue así que pensaron “nuestras vidas de guaneros había terminado”. Pero he aquí, que éstos fallecieron de una terrible enfermedad. El cofre desaprecio. Hasta ahora…

El tiempo en que la historia se convirtió en leyenda.
El capitán del Bergantín, un adinerado buscador de tesoros, le interesó la historia, cuando le pregunté a un aldeano en un inglés mal hablado que necesitaba alquilar un bote. Es de esta manera que se contrató una expedición decidiéndose por ende, ir a “La Isla”.

De formación volcánica y montañas que estaba esculpidas por un manto perenne de nubes en su parte más elevada, la isla se visualizaba desde el mar, diferenciándose de otras por su pináculo más alto.
El bergantín fondeo en lo que se denomina “Las siete gargantas del Diablo”, una caleta. Ese término nació del folklore de la isla. Existían siete túneles por debajo de la línea del mar que en conjunto, cuando la alta marea se hacía sentir, sonaban como un coro de ángeles provenientes del averno mismo.
El agua verde turquesa que han caracterizado las zonas bajas del arrecife coralino, en conjunto a lo agreste de la naturaleza, hacía que la playa fuese un edén a vista humana.
Era de naturaleza volcánica e intocable por humano que haya intentado alguna vez pisar la misma. No estaba en ningún mapa conocido. Era simplemente “La isla” a voz populi. En la zona oriental de la cabecera de playa, un sendero conducía a una cascada extremadamente grande y ruidosa. Al fondo de la misma se formó una laguna, en cuyo lado oriental existía una playa de forma semicircular. Ambas, se encontraban bordeados de una vegetación agreste y espesa que humano alguno hubiese llegado a ver. Esta se encontraba en el interior de “La Isleta” que era conectada al mar a través de las grutas mencionadas precedentemente. Calor pegajoso, humedad del 100%. Animales exóticos, naturaleza exuberante.

El campamento base se situó en la cabecera de playa. Un grupo de expedicionarios salieron a realizar un estudio de la misma, mientras que otros construyeron el campamento con equipos de alta tecnología. Se logró encontrar el famoso cofre luego de una serie de percances que no tenían explicación plausible. Bombas de agua que dejaban de funcionar, magnetómetros que detectaban cualquier cosa menos lo que tenía que detectar, personas que fallecían sin causa aparente. El trabajo en si se realizó en el lago interior. Se construyó un dique para que el agua no entrase a través de “Las siete gargantas del Diablo”. Se desvió el cauce proveniente de la cascada. Cuando por fin parecía todo funcionar, se descubre la Gran Gruta del Mogote. Los técnicos pululaban cual moscones por el fondo del lago, al que se le había extraído el agua, provenientes de dichas grutas. Estas alimentan la laguna interior con el mar que los bordeaba.

En el momento que se habría el arca una gran tormenta se avecinaba. Muchos cayeron enfermos. El capitán enloqueció. En el estaba la espada del Capitán Garfio, con incrustaciones de oro y diamantes, monedas de la Corona Española, una cruz hecha de oro y piedras preciosas. El vendaval se hizo más fuerte a medida que la tormenta crecía en intensidad. Las represas cedieron y el capitán del bergantín murió ahogado. Fue en ese momento, que se detectó un nivel de radioactividad proveniente de la espada misma.

Sin saber en donde ni el cuando
-¿Un pitido? Escucho decir al inglés.
Este me extiende un porro fumándolo tranquilamente, mientras mis pensamientos divagaban por si solos.
-¿Nos vamos?
-Si

Mi cuerpo comenzaba a desdibujarse, en tanto mis manos se hacían transparentes; el calor como esa viscosidad.. en mi cabeza ya formaba parte de mi ser, algo húmedo comenzase a formarse. Mi cien derecha…
El baúl adquiriendo un color amarillento por encima de mí abría y cerraba la tapa como si de una risa se tratare, fue ahí que la luz se apagó. Este, el baúl, despareció y con él, su risa ahogada…
Katia N. Barillas Katia N. Barillas en EfÍmera ilusión · · 0 comentarios · ♥ 0
Katia Barillas;2969729 dijo:
Nos hemos atraído como polos opuestos.



Somos almas que duermen sobre la arena húmeda,


gozando de la blanca y bella luna escarlata,


que va destilando amor a las estrellas de plata.




Como almíbar en las rosas resbala el néctar al pistilo


y llega al corazón entre los pétalos blancos


de la dulce azucena y del jazmín en flor…


Se escucha como despiertan los prados y los rayos del sol,


mientras el cielo azul opacaba su color.


Se imantó la aurora con una chispa de amor,


sobre el agua salada que detenía su andar,


entre mil amapolas y flores de azahar.




Es amor imantado este que siento yo,


como la luna llena que le coquetea al sol,


y hace que se revuelvan las aguas del manantial,


mientras caen las espinas que adornaban al nopal.




Observando el ocaso que abraza al horizonte,


se ven las mariposas de múltiples colores


volando sigilosas entre las garzas verdes…


Son almas gemelas que se han vuelto a encontrar,


son las hojas que caen cuando lloran las nubes,


viajeras clandestinas en busca del camino,


que lleva hacia el destino donde termina el mar.
Rubula Rubula en Rubula dentro de Mundo Poesía · · 0 comentarios · ♥ 0 Microcuentos
Rubula;2824386 dijo:
-Siénteme, ruégame, búscame, ámame. -Como brazas atizando, así el desliz de un dedo por el cuello entramando una hoguera y una danza asentada; cual roce de un incauto muslo sobre el otro urdía cierta caricia insolente, una cereza libada saboreaba cual manjar donado -Mujer, no, no .. he dicho... ¡¡Humm!!.. ¡¡Si!!
Rubula Rubula en Rubula dentro de Mundo Poesía · · 0 comentarios · ♥ 0 Cuentos
Rubula;2821485 dijo:
Una coproducción de Radio Gurí
Cofradía de las Tres Marías-Reino del más Aquí
Para todos los escribas-escuchas, la emisora más oriental del charco rioplatense, tiene el agrado de presentarles:

** Jaimito, larga la fumarola **​

-Buenas tardes señor Rubinstein
–Buenas tardes señor locutor -Un hombre delgaducho de mediana edad con cierto inicio de canas, toma un trago de agua y deposita suavemente el vaso con su mano diestra en la mesa. Me mira inquisidoramente. -¿de nuevo por el plató, señor Gurú?
–Ya lo ve.

-Tengo una serie de preguntas organizadas preferiría realizarlas al azar, ¿no le molesta? -Un aura de paz y espiritualidad nos invade a todos los que estamos en el plató. El hombre se deja tirar hacia atrás como recostándose en la butaca y atina a decir: -para nada, ¿dígame?

Me reacomodo en el sillón y comienzo a revolver las hojas del cuestionario como buscando una pregunta que no estaba escrita. Es así, que miro fijamente al Gurú de las Artes Predictivas, medito un segundo y rompo el hielo, buscando esa pregunta que no sabía como hacerla. Bebo un sorbo de agua y lo miro.

-Cuando usted describe una escena de sus viajes, hemos notado que usted es muy narrativo e interioriza mucho al escriba-escucha que lo siguen asiduamente.
El hombre me mira inquisidoramente. –Verá usted Rubinstein, cuando usted viaja, ¿consideraría por un momento, que la conciencia del ser astral se desdobla?

El señor Gurú se reacomoda en su sillón a mi costado, da una bocanada al puro cubano que tenía y contesta:
-Vaya que hizo una pregunta interesante Botija. Si usted se refiere a un estado de conciencia alterado, debo decirle que todos pasamos por ello. El tema es que nosotros los humanos no poseemos conciencia de ese estado en forma conciente. Muchos ni saben que viajan, y lo hacen. El hecho de no tengan conciencia de esa capacidad, hace parecer a los viajeros como fenómenos que necesitan de un alucinógeno para realizarlo.

-¿Diría usted que se puede inducir un estado de conciencia alterado?
El hombre me mira, acomoda su gafa y responde: Pues si. Como usted bien lo acaba de decir, mediante el uso de alucinógenos, como ejemplo. Pero no siempre es mediante un objeto externo que se logra ese estado de la mente. Muchas veces es causado por la experiencia en si.

-¿Qué quiere decir con ello Rubinstein?
Vera Botija, todos tenemos este tipo de experiencias, el hecho que las recuerde o no las recuerde, no implica que uno no la posea. Los otros días me despertó mi señora, me hallaba profundamente dormido, pero inmerso en una pesadilla que no podía salir…

-Rubinstein, disculpe que le corte, ¿Qué es para usted un estado de conciencia alterado?
Un estado de conciencia alterado es cuando el cuerpo físico esta en algún lugar, y usted simplemente se halla en otro lado. Usted se halla profundamente dormido, pero esta viviendo un sueño o una pesadilla. Su conciencia se halla inmersa en esa experiencia, pero no tiene idea realmente que usted esta durmiendo. Cuando se despierta, tiene idea muy vívida de un sueño o una pesadilla. Cuando la conciencia por algún motivo se separa del cuerpo astral, es donde se produce los problemas. Se denomina “desdoblamiento del estado de conciencia”.

-¿Todos tenemos la capacidad de realizar viajes astrales?
Si. Todos. Pero que se tenga conciencia de ello o no se tenga hace la diferencia. Los sueños, como mencioné anteriormente son viajes astrales. Las pesadillas también. Hay peligros. El hecho que no se pueda despertar, en cierto tiempo trae aparejado problemas físicos y psíquicos ya que el estado de conciencia no es pleno. Normalmente cuando uno viaja astralmente, la conciencia viaja con el cuerpo astral, pero se mantiene a su vez unido al cuerpo físico, que queda como un paquete atrás. Cuando la conciencia por algún motivo se separa del cuerpo astral, es donde se produce los problemas. Se denomina “desdoblamiento del estado de conciencia”. Generalmente se dan en sueños profundos, que no son generalmente inducidos por alucinógenos.

-¿Usted a tomado alucinógenos, alguna vez?
No.

-Haciendo referencia a los viajes astrales, en pocas palabras qué son para usted, éstos?
Un viaje astral es el mecanismo que posee nuestra psiquis para reacomodarse. A ver, si me expreso mejor. Es un medio, por el cual nuestra mente viaja cuando descansamos o meditamos. Es más normal que lo que parece. Cuando uno sueña, o medita profundamente, realiza un viaje astral. Sólo un viajero experimentado puede tener conciencia de ello.
Por consiguiente puedo resumirle dos formas de viajes astrales, que son más comunes de lo que usted cree. La primera forma es mediante el pensamiento, el manejo del mismo. Cuando usted, esta meditando, esta viajando astralmente, hacia un viaje interior de su alma.
La segunda forma, es mediante el uso de imágenes. Se presenta como un video. El personaje puede ser externo o interno a la escena. Pueden ser recuerdos de un ser querido que no esta con usted, que ha fallecido; puede ser una imagen de un lugar y momento particular. Generalmente, se tiende a pensar que la forma que accede a un viaje astral es por este método, por imágenes creadas a trabes del subconsciente o gestadas por alucinógenos.

-Como siempre ha sido un placer tenerlo en el Plató de la Radio, pero desde ya le digo que tendremos otra audición, pues veo que los escriba-oyentes se han quedado con muchas interrogantes.
-Como usted desee, señor locutor. El Gurú de las artes predictivas y mentalistas se desvanece en el aire, dejando una aureola de paz y bienestar en el Plató.

A sido una audición de Radio Gurí.


Radio Gurí
Miembro de la Cofradía de las Tres Marías
Reino del mas Aquí
Rubula Rubula en Rubula dentro de Mundo Poesía · · 0 comentarios · ♥ 0 Poesía General
Rubula;2829477 dijo:
Nota de Autoría
Un homenaje póstumo
A quien fuera mi amigo

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Sabio entre sabios, mi amigo;
grande entre los grandes. Eso.

Fuiste mi maestro, guía,
quien frente a una pregunta
un ejemplo de sapiencia
cual libro abierto, él orienta.

Revelabas tu conducta
combatiendo la injusticia.
Eras faro, eras mi pauta;
no te gustaba la incordia
pero no dudabas; recta
he incomprendida molestia.
Siendo una táctica impráctica
eras mi amigo, una guía.

Aún no estando estas; vía
que no deja de ser recta.
Descansa en paz; sin ser guía
en mi estarás siendo vista.

Grande entre los grandes. Eso.
Sabio entre sabios, mi amigo.​
Rubula Rubula en Rubula dentro de Mundo Poesía · · 0 comentarios · ♥ 0 Cuentos
Rubula;2834690 dijo:
En un pueblo del interior de mi país, un señor, al que llamaré Anacleto, gozaba de bastante buena posición social y económica; casado desde hacia ya muchos años, era padre de tres hijos. Un varón de trece años cumplidos, y dos niñas de nueve y siete respectivamente. Su esposa, joven y buena moza, había sido en su tiempo una de las beldades del lugar, que había llamado la atención de sus coterráneos por su porte y clase, conservando aun su belleza fresca y lozana, como incitante y sazonado fruto de comienzos del otoño. Era aquel un matrimonio feliz, todo lo feliz que puede ser una pareja de seres que se quieren, gozan de buena salud, tienen prole prometedora y disfrutan de un bienestar de rentas que guardan al abrigo de cualquier eventualidad peligrosa.
Para los quehaceres domésticos habían contratado dos sirvientas: una niñera que quería y cuidaba como nadie a los guríses, y para otras tareas, una criada bastante joven, que al momento en que sucedió lo que hoy les relato contaba apenas diecinueve años.
La doméstica, a sus diez y nueve años estaba tan bella como un racimo de uva madura: rosada y jugosa. Sin ser gorda era entradita en carnes y fibrosa. Bien proporcionada, con morbideces excitantes y respirando vida y juventud por cada poro de su piel. Solícita, limpia y siempre bien prolija, como sabiendo que:
“Es la esencia de la belleza el olor sin olor de la limpieza”.
Con una mirada volcánica y unas formas con más gracias que el bautismo; dulce y sabrosa como fruto de cercado ajeno. Así le pareció a Anacleto, el patrón de la casa, que comenzó a juguetear y requebrar más de lo que era su costumbre con la criada. Pero eran tiros al aire y vanos como fuego de artificio ya que el tentador y primaveral pimpollo no comprendía tales contoneos y arrumacos o se hacía la que no comprendía las intenciones pecaminosas, ni las insinuaciones tenoriescas del dueño de aquel hogar.

Un día la guapa sirvientita, quien también comezón levantaba en los masculinos corazones del pueblo entero, se presentó a su señora con un atadito de ropa debajo del brazo, endomingada, es decir, preparada con su mejor traje, pero llorando. La señora quedó sorprendida y admirada al ver en semejante estado a su criada. Preguntole entonces porque lloraba tan desconsolada y adonde iba en esa forma sin haber avisado a nadie de su retirada. Que si le había pasado alguna desgracia, para encontrarse en tan honda desesperanza. La sirvienta, entre sollozos y lágrimas le dijo, que venía a que le pagara la cuenta, puesto que se retiraba para siempre de aquella casa, que necesitaba de apuro el dinero ganado ya que con él pagaría los gastos del viaje de regreso a la casa de sus padres. La dama alarmada y atónita inquirió con ansias la causa de aquel imprevisto retiro, y amorosamente le fue preguntando hasta conseguir la confesión de por que huía de aquel modo de donde sólo le brindaban respeto, aprecio y afecto. La señora habló dulcemente, enterneciendo el alma adolorida de la joven, hasta el punto en que la hizo descubrir la verdadera verdad de su querer partir.
La doncella confesó que el dueño de casa le había hecho más de una vez, proposiciones deshonestas, que ella siempre había rechazado, pero que la noche anterior, al volver él de la pulpería, había estado golpeando la puerta de su dormitorio para que ella la abriera, y que ella haciéndose la dormida nada respondió. A la mañana siguiente, el señor patrón preguntó con aspereza por qué no le había abierto la puerta la noche antes. Ella se disculpó bajo el pretexto de haber estado profundamente dormida. Fue entonces cuando el señor le ordenó que en la noche de ese día él volvería y prometiole como recompensa un doblón de oro puro. Hasta le mostró la moneda, amarilla y grandota que le regalaría si cumplía lo mandado, o que de lo contrario en el día de mañana, de su casa la expulsaría.
La señora quedó perpleja con lo que oyó, pero rápida como la luz, se le ocurrió remedio para aquel mal y a la sirvienta le dijo que hoy y siempre la joven en su casa se quedaría si esa noche ella dormía, sin decirle a nadie, en el habitación de las niñas.

Esa noche, cuando Anacleto volvió de la pulpería, sigilosamente se dirigió a la pieza de la criada. Encontró las puertas del dormitorio sin trancar, tal como lo había ordenado, y en la cama no halló mayor resistencia de la mujer que allí dormía, quien cedió, salvo ciertas negativas propias del pudor femenino, a todos sus requerimientos. Esto, él lo atribuyó al ofrecimiento del doblón de oro prometido, moneda que tiernamente depositó entre las manos de quien creyó era su obediente servidora. Satisfechos sus deseos, Anacleto se salió de la habitación y de la casa. Y después de dar algunas vueltas por su alrededor entró ruidosamente para así tener oportuna coartada por si a la mañana la criada contaba algo de lo sucedido.

El nuevo día amaneció y la casa estuvo de fiesta. La señora había mandado comprar provisiones extra y en abundancia como para un gran festejo. Los chicos con sus trajes nuevos, impacientes aguardaban el gran almuerzo. Finalmente, la elegante ama de casa se sentó a la mesa y todos la siguieron. Una vez instalados y degustando por anticipado con los ojos, el hijo mayor lanzó la pregunta del millón de pesos.
-“Mamá, ¿Qué fiesta celebramos hoy?”
-“Ninguna hijito, no es el cumpleaños ni el santo de nadie, pero sí es el primer día desde hace catorce años que tengo de casada, que alguien me regala un doblón de oro puro. Seguro es la primera vez que ese alguien se siente satisfecho de mí, por eso festejo tanto este día. Y me he gastado hasta un doblón de oro, para que tu papá aproveche por segunda vez lo propio, creyéndolo de otra.”
Rubula Rubula en Rubula dentro de Mundo Poesía · · 0 comentarios · ♥ 0 Poesía General
Rubula;2844537 dijo:
En un único sentir dos amantes
en abrazo pasional, amalgama
del alma de dos criaturas rivales
encontrandose y chocando. Malgama.

Deseo y pasión en nexo etereo
conjugado por lo mismo; la doma
de uno por el otro, en eso, un mezcleo.

Mezcolanza en frenesí; danza amada
por ambos cuerpos cual de ellos danzantes
hostiga una música no esperada
aunque no opuestas, rivales.
Rubula Rubula en Rubula dentro de Mundo Poesía · · 0 comentarios · ♥ 0 Microcuentos
Rubula;2844521 dijo:
Siendo un tanto alocada querías pero no podías; si bien fuego en las entrañas poseías, estaba en ti la solución a nuestros problemas, más, aunque cierta elocuencia fluía de de tu ser, no llegabas a lo expresiva que debieras. Simplemente no sabías manifestarla.
Rubula Rubula en Rubula dentro de Mundo Poesía · · 0 comentarios · ♥ 0 Cuentos
Rubula;2846411 dijo:
Cuando entro por vez primera me encuentro con un túnel de acero y concreto. Detrás mío, una puerta de igual material. De un color bronce gastado, todo era una especie de caja larga. No se apreciaba la luz, sin embargo, todo estaba iluminado en penumbras. Lo que sería el suelo, se apreciaba una gran nube espesa que cubría desde el principio al final del túnel, logrando cubrir mis pantorrillas. Al final descubro una curva, En ese lugar, sin seguir por el túnel, otra puerta sellada a cal y acero, conjugando un todo. Me desvanezco.

Reaparezco dentro de un cuarto, de forma de un cubo, sin nada en las paredes, salvo la pared opuesta a mí. Todo simétrico de igual color y contextura que el túnel por el cual hice mi aparición, por vez primera. En esa pared, como peculiaridad, había un cuerpo atado de las muñecas y de los tobillos, parcialmente tapado por una criatura extraña. No me ve ni me percibe.

La Clínica.
Rodeado de colinas verdes, y césped cortado con mucho esmero, el Palacio que tengo a mis espaldas, es un clásico de la Arquitectura del Siglo XVIII. La construcción del mismo, es de mármol. Su fachada muestra una brillante interpretación de los modelos italianos, adaptados al trabajo en ladrillo; se articulan en tres pisos con el número de vanos creciente en altura.
Los espacios esplendorosos y la inspiración cartesiana serían los protagonistas en la búsqueda de la perfección simétrica y de una perspectiva guardada por tilos, robles, álamos, fresnos, cerezos o hayas, ante la que la vista se pierde. El eje visual que se propone quiere dejar sentir su rango de absoluto: su principio, en el castillo, y su fin, en el infinito.

-¿Y doctor? –pregunta el Doctor Marques, psico forense.
-Estamos empezando – contesto raudamente sin mirarlo.

La Caja.
De golpe, un grito de animal. Gira su cabeza hacia mí. No ve nada. Otro gruñido y sigue con su cabeza entre los intestinos. La bestia se estaba alimentando. Cuando dio la vuelta, yo me había mimetizado sobre la pared lateral derecha. De momento veo la vida y la muerte de ese cristiano que estaba en pena, retorciéndose, mientras la bestia se alimentaba.

Vida y muerte de un cristiano, o al menos lo más cercano a eso.
Un pueblito perdido en medio de la nada. Tennessee, 1825. Una calle larga. La comisaría a la izquierda. Más adelante casi llegando a la esquina, la barbería. Haciendo cruz, el bar que auspiciaba de antro. Cuatro a seis casas paralelas a la calle principal, por ambos lados constituía todo el pueblito.

En medio de la calle tres personas. Se gesta un tiroteo. El Sheriff cae muerto de dos proyectiles que se le incrustan uno en el pulmón y otro en el corazón. Los otros dos hombres se retiran y comienzan aparecer las primeras caras de los lugareños. Luego de haberse disipado el ruido de los disparos, el alma del sheriff, comienza a desprenderse.

-¿Dónde estoy? –Se pregunta.

El hombre comienza a visualizar la escena, como si de una cámara se tratase. Aprecia los lugareños que tapan algo. -¿Qué es? – se pregunta.

Intenta acercarse, la cámara enfoca la escena desde arriba y un costado. Ve un cuerpo tendido en el suelo. Es él. Se estremece. -¡Dios…! – grita haciendo amago de un crucifijo que supuestamente tendría en su pecho.

La Caja.
La bestia sigue alimentándose. Las sobras, producto de su intestino caen sobre el piso del celdario. Ruidos en el piso. Animales, o formas similares, pelean por las sobras que caen de las fauces de la bestia. Se me acaba el tiempo, es un alma de l señor perdida en el camino. -¿Cómo llegó a esta parte del purgatorio? – me pregunto.

De golpe, como un rayo saco mi espada corta y de desde arriba hacia el costado lateral corto el cuerpo de la bestia a la altura de su corazón, y siguiendo la inercia Cambio la mano rebanando el cuello al nivel de la tercera vértebra cervical. Corto las cadenas y una luz blanca me ilumina el camino a la Clínica.


La Clínica.
Una luz recorre el cuerpo del sheriff, cual si este fuese sometido a una tomografía de cabeza a los pies. Se borra toda imagen de martirio.

-Buen trabajo – dice Marques y nos retiramos del Consultorio. Dos ángeles toman el cuerpo repuesto, y lo llevan a un lugar apacible debajo de un ciprés. Por encima de él tres ángeles tocan música de Strauss.

-Bueno. Es hora de retirarme – digo al galeno. Mientras lo saludo, me comienzo a desvanecer. El sueño, empezó a ocupar su lugar.
Rubula Rubula en Rubula dentro de Mundo Poesía · · 0 comentarios · ♥ 0 Poesía Sensual y Erótica
Rubula;2847937 dijo:
Silenciosa te fuiste aproximando
cual gata, lentamente e insinuante.
Un seno tímidamente se apoyó
sobre mi espalda, como presionando.

El desliz de un dedo sobre mi pecho
el aroma de un perfume inundó.
Labios de fuego libando una oreja
estertor sobre mi ser, despertó.

Un suspiro de mí, sin pretenderlo
sonsacaste al desliz de una caricia
inesperada pero, ansiada y pilla.

Primero una camisa, luego.. bueno
la bata, dejándote como una Eva.
Dos cuerpos fusión pervertida lió.
Rubula Rubula en Rubula dentro de Mundo Poesía · · 0 comentarios · ♥ 0 Poesía Sensual y Erótica
Rubula;2821353 dijo:
Como brazas atizando el desliz
de un dedo por el cuello, entramábase
una hoguera y una danza asentada.
Así de un cuerpo, un suspiro dábase.

Cual roce incauto un muslo sobre el otro,
caricia insolente, presión urdía.
Una cereza libada, la boca
saboreaba cual manjar donado.

El sonido de un botón desprendiéndose,
una pollera ceñida la cuerpo
resbalando cual agua sobre roca.
Lengua con lengua, un beso apasionado.

Como tambor, corazón, un latido.
Piel con piel, un intercambio aromático,
sensaciones otrora sometidas.
Dos seres, único amor, un sentir.
Rubula Rubula en Rubula dentro de Mundo Poesía · · 0 comentarios · ♥ 0 Poesía existencial
Rubula;2965380 dijo:
Amores perros, daño por daño. Eso.
Cual puzle emocional efecto fuente,
un gestor de afecto distorcionante
disyuntivo hastiante como roñoso.

Desasosiego por naturaleza
distorción adictiva carenciada
visión de una vida dañada, aislada
desunida roñosa y/o rotoza

Misionera de cosmos foráneos
busca lo intangible e inalcanzable
morosos intocables presumidos.

Sentido de posesiones diversos
de lo ajeno así como de lo propio
desamores en detrimento varios.​
Rubula Rubula en Rubula dentro de Mundo Poesía · · 0 comentarios · ♥ 0 Microcuentos
Rubula;2847932 dijo:
-¡¡Maldito bueno para nada, morite, reventá!! –Eran algunas de las palabras que la muchacha en ropa interior le increpaba, al tiempo que el televisor y la ropa de él volaban por la ventana de un decimoctavo piso; el portazo se hizo audible.
Rubula Rubula en Rubula dentro de Mundo Poesía · · 0 comentarios · ♥ 0 Microcuentos
Rubula;2846399 dijo:
Mísera existencia la tuya; todo rotozo como roñoso a causa de tu existencia infectada. Vejez para vos no fue mera palabra, más, tu vida se fugó entre esa quimera de ser alguien y no poder llegar. Apestoso, y todavía pretendes ser “pijama”.
Rubula Rubula en Rubula dentro de Mundo Poesía · · 0 comentarios · ♥ 0 Microcuentos
Rubula;2955607 dijo:
Sin saber donde, te metiste y lo hiciste; cruzaste un salón revuelto, lleno de olores de diversas procedencias, por entre gente que te ignoraban; subiste una escalera de madera como el viento que te vuela el alma; fue cuando lo viste y atacaste.
Escapar fue lo de menos, pero te capturaron. La fiesta fue un hecho: sentiste como te comían por dentro, como saboreando la presa, hasta que gritaste sin saber si estabas en tu casa o en otro sitio pues, tu conciencia se había ido de viaje.
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