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Blogs — Mundo Poesía

Julius 12 Julius 12 · · 0 comentarios · ♥ 1
mejor fue ignorarlo,
ahora me asiento en la calma
y prefiero no beber,
tampoco cantar, ni verme entregado
Sabias son tus estrellas
y tu que te alejas escucha:
te sigo como al sonido gravitante
Observo tu suave lunar en el brazo
parece una flor pequeña tal vez
un pequeño yuyo, insignificante.
Sin nombre
eres inocente, e innombrable.
Solo conoces los mensajeros
de la luz.
Julius 12 Julius 12 · · 2 comentarios · ♥ 1
Mejor fue ignorar cierta moda del astracán,
me regocijo desde ahora pues siento la calma,
olvido la tempestad del amor y la tromba laboral
tengo cierta preferencia pero no quiero beber,
ni tampoco cantar, ni sentirme estregado.
Sabias son tus estrellas
y tu apresurado, que te alejas de la maraña, escucha:
sustituyamos las causas,
vayamos detrás de la caravana y soñemos.
La multiplicidad de las situaciones es interminable,
parece polifónica ( o algún pensamiento sistemático,
exacto y deductivo).
A la hora vital en la intensidad de la noche platinada,
ella echó un vistazo taconeando ante la multitud,
El : siguiéndola lo valuó como el sonido gravitante
de la poblada avenida cegadora en sus iluminaciones.

Un momento antes observó fascinado el suave lunar en
la parte alta del brazo -predominando como un emblema-,
ella bajó taconeando por las escaleras a buscar su regalo navideño.
Había cavilado pues bien podía ser la ofrenda de un corazón
mullido sobre plumas acolchadas y rojas y un ángel fractal,
con un sublime estampado en la dedicatoria sellando el pacto de amor.
Mientras recorría la atestada avenida y los locales, se dijo que tal
obsequio sobrepasaría las limitaciones. Era emblemático y sellaba
el pacto amoroso pues sobrepasaba las limitaciones y lo admitió
atemporal ( bendecido por el universo).
El lunar parece una flor pequeña, o tal vez
un pequeño yuyo, insignificante, inocente, innombrable.
solo reconocido por los mensajeros de la luz...
( Ambos fueron felices y gentiles después del brindis de
la medianoche).
José Valverde Yuste José Valverde Yuste en EL BLOG DE JOSÉ VALVERDE YUSTE · · 1 comentarios · ♥ 1 AMOR

Yo los vi anoche,
se les apagaba el amor por los caminos,
las nubes heridas buscaban una nueva voz,
hilos de dolor envolvían sus sombras
en un alba disuelta condenados
al tormento del néctar descompuesto del beso.

Esperaban con devoción una ola
de suave magnitud,
pero las corrientes los arrastraban
ante el velo lúgubre de la luna.

¡Cómo lloraban al atravesar las llamas
puras de lo incierto!
El resplandor de la oscura noche
quemaba el aire de dos corazones mustios
que transitaban a través de un sueño
en la oscuridad de la luz,
una tortura abierta en las huellas de la huida.

Una prisión de muros grises con aire denso
cargada de agonía amasaba las razones ansiosas,
sin brújula interior, ante la sombra de un grillete
que les oprimía el incendio de la flor.

Soñaron con ser de nuevo raíces
apegadas a la tierra, la catarata de un manantial
que cruzó el cielo sin derramar lluvia,
el ancla que se agarró al suspiro
del postrer lamento de un firmamento hueco.

El pozo del dolor los aprisionaba
en su cauce hondo,
la brisa de la ausencia los carcomía
y el tiempo era sólo un lúgubre lamento
en la selva apagada llena de mariposas muertas
donde navegaba el amor entre oscuras bóvedas.

No encontraron cuerda ni consuelo,
ninguna luz que les devolviese esa atmósfera
llena de ayer, con fecundas miradas de incendio.

El dulce sueño de la vida lo bebieron
en aquella copa de dulce cristal,
aún resuenan los roces de la piel
en el borde donde se quedó el placer
que adormeció el vuelo de un sueño
ya sin lecho.

@José Valverde Yuste
Pedro Olvera Pedro Olvera en El avecesdiario | Blog de Pedro Olvera · · 0 comentarios · ♥ 3 Rescatados de la basura
A Virginia Eliza Clemm (1822-1847)

Tu nombre es un laberinto
donde mi vida no tiene entrada,
donde tu muerte no tiene salida.
Tu nombre de ti vacío
no recuerda cómo te llamas,
no sabe cómo te llamo,
no entiende que te he perdido.
Porque tu nombre, Virginia,
no lo dicen en el Edén distante,
ni en aquel bosque hechizado
ni en tu reino junto al mar.
Porque en tu nombre, Virginia,
adivino un duende inmortal
que oculta en tu sueño la huella
del lugar al que no has ido
y del que nunca regresarás.

13 de agosto de 2005

Ver el archivos adjunto 65472


Nota: El 15 de agosto de 2005 -¡hace 20 años!- escribí este pequeño poema dedicado a la que fuera esposa del escritor estadounidense Edgar Allan Poe, uno de mis referentes literarios de la adolescencia.

Aunque lo concebí en el cumpleaños de Virginia Clemm Poe, estos versos imaginan el estado mental y anímico del poeta enfrentado a la pérdida de su compañera. La idea era compartirlo en algún foro poético de internet, algo que no ocurrió hasta finales del 2009, cuando encontré en Mundo Poesía un sitio para compartir esta afición que a la fecha ha acumulado cientos de textos con pocos progresos y grandes satisfacciones.

Las líneas 9, 10 y 11 contienen imágenes de los poemas El cuervo, Ulalume y Annabel Lee, respectivamente, donde Poe explota la su romantizada noción de que el tema poético por excelencia la melancolía causada por una mujer fallecida. Con razón o sin ella, el hombre sabía de lo que hablaba.
José Valverde Yuste José Valverde Yuste en EL BLOG DE JOSÉ VALVERDE YUSTE · · 2 comentarios · ♥ 1 AMOR

Me duele el vacío de tus ojos,
cuando penetran en los míos
ya no crecen amapolas en sus prados
están preñados de aliento de ola.

Aún recuerdo tu nombre
de habitación vacía
y aquellos largos veranos
donde el tiempo ardía
en el manantial que yo adoraba.

Esos ojos manchados de oscuridad
tienen demasiadas escafandras que retirar
en el contraluz de la aurora.

Embrujado entre tus piernas
con hambre de comensal
solo encuentro aliento de pastor en tu mejilla.

La inconclusa visión de una realidad
de cuerpo sumergido en párpados
con orbitario de cine.

Cansado de la inocencia
de tus aguas cristalinas
contemplo el mundo a través
de lo que me ahoga
en el profundo morir de mi pecho.

La pureza ensalzada de tu alma
invita a soñar con el asfalto,
ardo en tus desiertas avenidas
cuando no amaneces a mi lado.

Sangre de vena herida
que antes de ser surtidor
subió a mirar los ojos a la vida.

@José Valverde Yuste
bristy bristy · · 4 comentarios · ♥ 3
Parecía tan simple, la casa como un espacio,
tú una tierra y yo una sola luna,
visible y luego invisible de nuevo,
pero siempre a tu alrededor.

Yo era la luz para los poetas y pescadores
que querían pertenecer a tí,
yo definía el mar como movimiento,
por eso me recostaba en cada orilla
como una ola, pensando siempre en ti,

un ciclo como un cuerpo
juntos y siempre solos,
en un eterno ir y venir.
Katia N. Barillas Katia N. Barillas en EfÍmera ilusión · · 0 comentarios · ♥ 0
Una producción de KNB Radio Internet y el programa "Noches Bohemias de Pura Poesía"... narrado por Katia N. Barillas.


https://www.spreaker.com/episode/li...ritor-clasico-libanes-khalil-gibran--67050779
Ver el archivos adjunto 65470
Katia N. Barillas Katia N. Barillas en EfÍmera ilusión · · 0 comentarios · ♥ 0
José Valverde Yuste José Valverde Yuste en EL BLOG DE JOSÉ VALVERDE YUSTE · · 2 comentarios · ♥ 2

Por ti la vida es una enciclopedia abierta,
un fugaz rayo de luz donde se aferra mi rocío.
Allí, donde la brisa juega en la sombra del aire
iluminando las almas que impregnan mis versos.

Por ti saben los ríos el camino hacia la nube
induciendo al cielo a llorar sus sueños,
veo brotar las semillas en el seno de la tierra
y manar la sangre de tu nido.

Por ti mis ojos dibujan caminos al perfume
me embriagan, me conducen a los brotes
donde los latidos de tu pecho son mi alimento
cuando suspiro a la luna en su rincón callada.

Por ti la vida es el dulzor de un fruto diluido,
néctar que al paladar susurra sus secretos,
siendo en cada mordisco
el trino del viento en la pradera
y los rayos del sol en su fuego.

Por ti disfruto el discurrir del río
que despierta mi pistilo
dándole vida a tus flores,
vivo en una eterna primavera
aunque a veces el tiempo
borre los fragmentos de luz de tu galaxia.

@José Valverde Yuste
Zulma Martínez Zulma Martínez · · 2 comentarios · ♥ 1
Rememoro ese instante supremo;
tus ojos aferrados a los míos...
¡designios del destino!
Evoco la lluvia inventando burbujas
en las calzadas paralizadas de silencio.
El ruido infernal revivo, del mar embravecido
hiriendo las rocas con sus espasmos de agua.
Y nosotros...
sentados detrás de una vidriera,
fantaseando ilusiones y quimeras
aromadas de café y tostadas.
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