• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Blogs — Mundo Poesía

Robsalz Robsalz · · 2 comentarios · ♥ 2
Día 1. Sé que tengo los ojos cerrados, eso lo tengo totalmente claro, tan claro, como sé que estoy solo en este lugar. Sea donde sea que me encuentre, no tiene buen aspecto. Lo describiré tan triste como está, las paredes son de hielo, el techo es una llama viva, tan potente que no entiendo cómo el hielo no se derrite, no distingo puertas, ni ventanas. No me pregunten cómo puedo describirlo si tengo los ojos cerrados, el piso es de piedra, parece de río, aunque por como luce, hace mucho tiempo que no recibe algo de agua. No puedo distinguir nada a través de las paredes. Tampoco hay decoraciones, aunque podría contar como decoración un pozo de sangre que está en la esquina opuesta de donde me encuentro. Aquí, el silencio es aterrador.


Día 13. No me pregunten quién, pero cada cierto tiempo se escucha una voz estridente que pronuncia siempre la misma frase “día concluido”, de ese modo llevo la cuenta y sé que han transcurrido trece días. Ciertamente da lo mismo, porque continúo con los ojos cerrados, pero el pozo de sangre ha aumentado de tamaño paulatinamente. No he sentido hambre, eso es bueno, supongo. La llama, al igual que la sangre ha aumentado su tamaño, en menor medida, pero es evidente que su luz es mayor, podría ser una ilusión, no estoy seguro.


Día 27. No tengo cuerpo. Desconozco la materia de la que estoy hecho, pero no tengo un cuerpo, al menos como lo tuve cuando fui humano, y digo fui, porque no sé tampoco lo que soy en este punto. Comienzo a tener hambre, pero temo que solamente sea algo mental, un juego cruel de mi cerebro, porque de alimentarme, no sabría dónde se iría la comida, ni sé qué alimentaría. Por eso guardo la hipótesis de que sea mental, no puede ser físico.


Día 49. Justo ahora estoy escuchando un continuo martilleo, lo que me incita a dos interrogantes: ¿dónde se produce ese martilleo? Y la segunda y quizás la más importante ¿Quién produce ese martilleo?, porque con esta segunda, pierdo la idea de que me encuentro solo, alguien debe producir el ruido, no es posible que se produzca en la nada. Ese martilleo me alienta, porque significa que este sitio sobre el cual no tengo certeza alguna de lo que sea… tal vez… y es solo un tal vez… tenga salida.


Día 75. Trato de ya no darle tanta importancia a los sonidos, gemidos, crujidos, martilleos, que puedan producirse aquí. Pero tengo noticias, no sé si buenas, o malas. Hace tres, cuatro o seis días, no sé… logré abrir los ojos, lo sé porque tengo la sensación de eso. No es que me haya servido de mayor cosa, sin embargo, ahora soy consciente de algo. La sangre ha cubierto el piso en su totalidad, alcanzando una altura de aproximadamente un centímetro ¡nada serio! Dirían algunos ¡un centímetro! Pero si tomamos en cuenta lo que esa medida representa extendida por toda la habitación, cabrá para el lector algún indicio de la sensación y el horror al ver este espectáculo. Haré anotación también sobre el techo, porque la llama que flameaba, ahora se ha dividido en varias de menor tamaño, que, no obstante, producen más calor.


Día 139. Han surgido formas ¡sí! ¡formas! En medio de la sangre. Algunas demasiado abstractas, otras tan claras como el agua que quisiera beber, aunque no tengo sed. He adivinado la presencia de ranas, gusanos y algunas manos, visibles desde donde estoy. Perdón, no he indicado que estoy flotando, si eso cabe acá, a una altura media entre el techo y el piso, no sé si estoy sujeto a algo, creo que no. La sangre ha ganado alguna altura desde la última vez que hice observación sobre este tétrico escenario.


Día 200. Es la primera vez que hago anotación en un día par. Aclaro, que estas anotaciones en realidad no tengo ni idea de dónde las almaceno, porque no tengo cuerpo, por lo que, no tengo manos para escribir. Me temo que sea un síntoma de locura acumulada, en vez de una anotación, la verdad, no hace mucha diferencia que sea o no. Pero quiero confirmar que aquellas figuras que otrora eran simples formas han tomado cuerpo y ahora las ranas saltan, las manos poseen brazo y los gusanos comienzan a ascender las paredes de hielo ¿qué pasmoso desenlace me espera en este desgraciado sitio donde me hallo?


Día 221. El sonido de grilletes y cadenas se suma al caos que yace aquí.


Día 259. ¿Cómo me llamaba? No recuerdo mi nombre.


Día 301. ¿Por qué me miran así?


Día 319. Tienen razón. El mejor truco del Diablo es hacernos creer que no existe.


Día 400. Los brazos se convirtieron tarde o temprano, en cuerpos completos y dichos cuerpos, se han convertido a su vez en demonios. Las ranas se han reproducido, están por todas partes, los gusanos ahora andan por el techo, sin quemarse. Esta visión es simplemente atroz.


Día 561. La locura es tal, que escucho un piano con alguna melodía de rock orquestal.


Día 737. La sangre está casi a mi altura, prácticamente podría tocarla si tuviese manos. Los demonios acercan su rostro y puedo notar la miseria y la ruina en sus almas.


Día 811. He recuperado el cuerpo, pero lejos de ser algo bueno, es una maldición. Al recuperar el cuerpo, me he dado cuenta de cosas indeseables. Estoy literalmente colgado en medio de la habitación, enganchado por los brazos y las piernas, con ganchos metálicos que me oprimen. Los gusanos se movilizan por mi espalda y puedo sentir donde alguno incluso incuba. Las ranas saltan a mi boca y al escupirlas, los ganchos se aferran con más fuerza a mi piel.


Día 1000. Hace mucho que la voz que anunciaba los días ha enmudecido, pero aún sigo llevando la cuenta. En medio de la sangre se dibujan números, que han sido consecutivos, iniciando la cuenta en el novecientos veintiuno, que fue el día en que la voz se escuchó por última vez. No sé si describir las cosas que me suceden. Los ganchos están aflojándose a pasos agigantados, pero eso no me causa alegría, porque la sangre ¡Oh, Dios! La sangre hierve a borbollones, los demonios sonríen y me lanzan las ranas, los gusanos han causado llagas ensangrentadas en mí, dos ganchos se han liberado ya, mi destino es caer en medio de esa sangre hirviente ¡Dios, clamo a ti en medio de mis agonías! escúchame, ¡Oh, Señor de los desdichados!

El tercer gancho se ha zafado y estoy sujeto únicamente de mi mano izquierda, la sangre ha comenzado a quemarme, trato inútilmente de subir, pero el hielo me hace resbalar, los demonios tiran con fuerza de mis piernas, el cuarto gancho está cediendo, me desgarra la piel ¡Dios!

Lo han logrado, me han soltado del último gancho y estoy a su merced, unos me toman por las piernas y otros sumergen mi cabeza en la sangre, me quemo por completo, que alguien corra a ayudarme…

Estoy cubierto de sangre, pero me siento en mi charco, es más, tan así es, que literalmente estoy en un charco, es un charco de sangre, pequeño, pero sé que crecerá, lo hará y cuando sea lo suficientemente grande, alcanzaremos a aquella mujer que está allá arriba, sujeta por ganchos cerca del techo ¡Sí! ¡la alcanzaremos!, jaja.
José Valverde Yuste José Valverde Yuste en EL BLOG DE JOSÉ VALVERDE YUSTE · · 1 comentarios · ♥ 1 AMOR

Un cuerpo sobre una ola
en una cascada de estrellas,
humedad que camina sobre el suspiro
cuando el aliento está ausente de la piel
y un éxtasis recorre la libido.

Un deseo que no conoce el freno
en un rito de pasión sin voz
donde se queman
las ansias de la luz ovoidal del cielo.

Mis labios bajan sin freno
exploran la meseta que se encuentra
justo donde se desmenuza
la consistencia frágil del misterio.

El sudor nos cubre,
la sed revive con vehemencia,
los contornos desfallecen
en medio de la tiniebla.

La lengua con su huella húmeda,
ya rendida, vibra en el orgasmo,
se apaga el sol mientras
se comprime la voz en mi oído.


©José Valverde Yuste
Pedro Olvera Pedro Olvera en El avecesdiario | Blog de Pedro Olvera · · 2 comentarios · ♥ 5 El Avecesdiario
Era niño y detestaba viajar.
Un par de kilómetros sobre ruedas
me centrifugaban las tripas y el alma.
Si no llevaba bolsa, olvídate del pastel de zanahoria.
El drama decayó con la Dramamine
a un zumbido por encima de las quijadas,
pero aún hoy, instantáneas décadas después,
las vueltas del mundo me siguen mareando
y ningún soma le pone remedio.

Pero he aquí la playa, esa loca borracha.
He aquí que me acompañan los amigos, tú,
y dos botellas de Don Julio
con inmensas ganas de hundirse.
El mar canta, baila y me abraza casi con odio,
me sacude mientras le suelto puñetazos
y al final me escupe sin escuchar mi confesión
ni reconocer que me ha parido.

La curvatura azul se pierde en la escala de grises
y pinta una constelación de buques.
Entre el rumor de las olas y el manglar,
vuelvo a tus pupilas y sus tantos barcos perdidos.
Tumbada en el camastro,
estragada de sol y jejenes, las olas y el tequila
han robado las palmeras de tus pestañas.
Eres más de orilla y huellas,
de pies entre la espuma y hacía arriba.
Soy de más adentro sin llegar jamás a lo profundo.
Ninguna de tus raíces de busca por el aire salado
y a mí no me quiere el cielo que no quiero.

Los amigos perrean casi dentro de la hoguera
o aúllan narcocorridos.
Deseo marcharme y que desees marcharte conmigo,
pero te metes en mis brazos,
te metes en mi boca
y en tu boca pregunto:
¿Nena, qué es una lágrima en el mar?
Intuyo que responderás nada,
pero, honda y somera, ninguna marejada te disuelve.
Agua salada –respondes—. Alma lavada.
El mar no sabe llorar.

30 de julio de 2025

GRETA GRETA · · 1 comentarios · ♥ 1 Nostágia
Caminaré en silencio paso a paso,
sin decoro
por ese paisaje oscuro y nefasto.
el carretero,
conducirá mi caja de cristal
hacia el reposo final.
Así, sin murmullos
ni cabalgata de lágrimas,
nadie acompañando este desenlace fatal.
Pocos me amaron, a muchos no deje
(Beber desde el fondo de mis mares)
los perdí entre agonías y derrotas,
derrotas entre cuerpo, ego y
el alma.
Con la soledad entera
cerraré este día,
enfrentando el aroma de la tierra
donde el carretero
sin temblor en la mano,
tapará el sol de mis ojos,
sol ebrio
que borrará sin piedad, mi nombre.
Ver el archivos adjunto 65460
miguegarza miguegarza · · 0 comentarios · ♥ 2
Hola, amigos mundopoetosos:

De nuevo rescato uno de mis sonetos que he subido a este generoso portal:
Apapachos para todos

Tu nombre

Como el fresno de aladas bendiciones
que a desdén del bullicio de la acera
le da por proclamar la primavera,
está tu nombre lleno de canciones.

En el beso de cálidas prisiones,
en la chispa que salta de mi hoguera
y en el eterno instante de la espera,
tu nombre está en mis causas y razones.

Él habita en mis labios como sino,
mi verso hace vibrar su melodía
y mi canto florece con sus notas.

Lo invito a que camine mi camino,
y a esparcir por mis calles su alegría,
copiosa lluvia de incesantes gotas.
José Valverde Yuste José Valverde Yuste en EL BLOG DE JOSÉ VALVERDE YUSTE · · 4 comentarios · ♥ 3 AMOR


Amor deshecho en amaneceres de sueños helados,
olas en arena muriendo con frialdad de iceberg
en bahía de trago amargo
deshilando las abominaciones de un sol
que se rinde desgastado cuando los anhelos son polvo.

Sentado con alma abierta en barrizal profundo
esperando la respuesta inacabable de marejada
esposando mis emociones
sobre costas desgajadas
con barcas olvidando sus remos.

En muelle herido donde las gaviotas vierten
la sal de las lágrimas
en penuria de anocheceres, al otro lado
donde se hunden los cimientos.

Agarrado a un sorbo de destello de pasión
en el paisaje de la otra calle
donde las reliquias siguen asustando.

Amor de luna baja
bebiendo sorbos de sonrisa desdibujada,
promesas de ascua rápida,
travesía bajo fronda de rosales podados
por la inercia de las aguas inquietas
con sus redes muertas por fascinaciones de antaño.

Cenizas quemadas por fuego de otro tiempo,
en el vasto borde de luz de un día sin fin,
las sombras se alargan
dibujando cavidades de tiempos idos,
susurros de espejismos insomnes
donde me arrastro con pasos de duelo de otoño.

Iracundo deseo de lenguas en cabeza baja
donde aquellos hechos
que nunca nacieron para ser luz a largo tiempo
deshabitan la encimera del corazón
donde se entierra la víbora,
en la boca oscura de un portal sin beso.

@José Valverde Yuste
luna roja luna roja · · 0 comentarios · ♥ 1
Háblame
repite mí nombre
infinidad de veces
No dejes que muera
la esperanza
que mí nombre
en tus labios
me hace soñar
que me amas.

Katia N. Barillas Katia N. Barillas en EfÍmera ilusión · · 0 comentarios · ♥ 0
Katia N. Barillas Katia N. Barillas en EfÍmera ilusión · · 0 comentarios · ♥ 0
José Valverde Yuste José Valverde Yuste en EL BLOG DE JOSÉ VALVERDE YUSTE · · 3 comentarios · ♥ 2 AMOR

Mi amor va más allá
de lo que dice el corazón de las palabras,
va implícito en la forma que mis manos
buscan las tuyas, tiene más brillo
que las estrellas cuando, a media voz,
incendian la madrugada.

Mi amor es un espejo donde se refleja
el suave caudal que en el alma luce pleno,
es la ventana de un viento de otoño,
la mañana que tiñe de plata
el follaje de tu cuerpo.

Mi amor es el silencio de tu luz
besando las sombras,
los sueños de las hojas caídas
cuando las gaviotas graznan
ante el resplandor
de tus venas abiertas.

El refugio sagrado
donde el otoño compone su poema completo,
la rama de tu cuerpo viva,
el juramento que no ha de quebrar
la voz inmaculada.

Mi amor viaja a lomos de un arpegio
tocado por una mandolina flotando en la piel,
en la nota de un domingo, cuando estás conmigo
y te siento latir.

En los soles que giran en torno a tu luna
en una habitación llena de sueños
en un cosmos con ojeras de esperarte.

Es el faro donde suspiran las estrellas,
la paz del alma desnuda,
el hilo invisible que une tus pasos con los míos
es un firmamento, lleno de palabras,
el velo callado de la senda de tus ojos.

@José Valverde Yuste
Rosa Reeder Rosa Reeder en El blog de Rosa Maria Reeder · · 0 comentarios · ♥ 0
En la plaza duerme un canto
de risas que el viento empuja,
donde el tiempo juega en ronda
con la memoria en su burbuja.

El valero es un cometa
atado a un hilo de sol,
da piruetas en el aire
como un pez sin caracol.

La resortera es un grillo
que salta sin dirección,
dispara sueños al viento
con puntería de ilusión.

Las canicas son planetas
rodando en un callejón,
cada niño es un gigante
con galaxias en su bolsón.

En las sombras se esconde
la risa de mil “¡No estás!”,
las escondidas son cuentos
que el silencio escribirá.

Y en la mesa hay un teatro
de colores y emoción,
la lotería da vida
a un cartón y su canción.

La cuerda salta en el aire
como una serpiente azul,
y el trompo gira y susurra
los secretos del baúl.

No había pantallas ni cables,
ni botones que apretar,
solo el mundo y sus juguetes
hechos de tierra y de sal.



Rosa Maria Reeder
Derechos Reservados
Katia N. Barillas Katia N. Barillas en EfÍmera ilusión · · 0 comentarios · ♥ 0
Atrás
Arriba