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Blogs — Mundo Poesía

Katia N. Barillas Katia N. Barillas en EfÍmera ilusión · · 0 comentarios · ♥ 0
Zulma Martínez Zulma Martínez · · 2 comentarios · ♥ 2
Como si fuera una muda roca
o una mirada absorta
embelesada de lejanía,
así, el tiempo,
parece, a veces, que no pasa...
que se queda detenido
en tus oscuros ojos asombrados,
en tus silencios profundos
rebalsados de misterios
o en el sosegado y tibio
refugio de tus manos.

"El tiempo"... uno de los 56 poemas cortos que publiqué en mi poemario "Cuencos en la arena" (Ebook), por medio de Ediciones Lilium, Buenos Aires, Argentina.
Disponible en Bajalibros.com
Katia N. Barillas Katia N. Barillas en EfÍmera ilusión · · 0 comentarios · ♥ 0
frank_calle frank_calle · · 0 comentarios · ♥ 0
Llega la poesía sin pedir permiso,
llega de golpe,
abre puertas y ventanas,
dice lo que piensa, sin pensar
deja por el camino
algunas palabras sueltas,
crea un ambiente perfecto,
y como llega, se va...

Aquí no importa el poeta,
es una figura decorativa,
una caricatura de sí mismo,
que no entiende lo que ocurre,
que simplemente recibe el mensaje,
y acaso disfruta de esa génesis,
de un poema que nacerá...

Día tras día la misma historia,
y aunque no quiera, no puede parar.
Basta un hecho simple,
que nadie verá:
una idea muy loca;
un verbo mal conjugado,
que rima hasta molestar...
Es la presencia de la poesía,
que flota en el tiempo del poeta,
que puede ser eterno o fugaz...

Y de pronto, como el rayo espectacular,
siente el poeta que un verso lo llama,
y el poeta escribe, escribe sin parar.
Es la poesía que llega,
quién sabe si del más allá;
llega sin pedir permiso;
a veces hace llorar...
Se queda flotando en el tiempo,
dice de golpe lo que piensa,
y se va...

Frank Calle (24/ nov./ 2025)
Alde Alde en Blog de Alde · · 10 comentarios · ♥ 5
Prefiero ser quien escribe,
entre letras, osadía,
prefiero ser quien prescribe,
en mi noble poesía.


A decir verdad no soy bueno,
realmente ese no es mi deseo,
si expresar mis sentimientos puedo,
es lo único que quiero.


Como dijo Jesús en obediencia,
en su sermón de Monte y Manantial:
felices son los que tienen conciencia,
de su necesidad espiritual.


De aquel que alaba a Dios,
aquel que cree en el Señor,
de aquel que difunde el amor,
tras una bella oración.


Le escribo en letra sagrada,
porque aquel dice que mi canción,
lleva la insatisfacción,
de una enmienda promulgada.


Y aunque no soy creyente,
el bienestar de otros respeto,
conozco de gente decente,
adepto, sencillo, escueto.


La discordia de los que creen,
y de los que no profesan,
no deben romper, no pueden,
multiplicar la ofensa.


Debemos aprender a respetar a los demás,
como ellos nos respetan a nosotros,
creer no es debilidad,
el corazón cree, porque es devoto.


La mente sueña, se dispara,
se desmorona, se corrompe,
se disuelve, se compara,
se transforma, se responde.


Amigos tengo, que aman
al Señor, y son de oro,
amigos tengo que derraman,
lágrimas juntos, cuándo lloro.


La verdad es que no pesa,
revertir los malos tratos,
la verdad no se desprecia,
la verdad no es gazapo.

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Robsalz Robsalz · · 0 comentarios · ♥ 0
Tres días han pasado y seguimos con el agua fría en la ducha, Gabriel y Deborah optaron por calentar agua en ollas y bañarse como si fuésemos víctimas de la pobreza extrema, a esto hemos caído, a calentar agua en ollas, yo también lo he hecho, pero apelo a que Alejandro demuestre su lado varonil y se decida a aceptar que el problema no es la instalación eléctrica de la casa, el problema es que en esta familia carecemos de un hombre que se haga cargo de sus deberes.

"Tenemos que hacer algo con ella, está terrible, yo creo que va a volver con él” así de lapidario era el mensaje que acababa de escribirme Angélica.

Cristina no daba trazos de componerse, estaba como en trance, casi no comía, se despertaba cuatro o cinco veces por noche, lloraba antes de acostarse. Para alguien que tenía dos meses de embarazo, estaba cadavérica, translúcida, no había que hacer mucho esfuerzo para mirar a través de ella. Así entró a la floristería, tambaleando, irreconocible. Angélica estaba en el baño, cuando la vio se apretó los cachetes con tristeza y soltó el saludo.

- ¡Ay, amiga! - la otra estaba seria - ahora sí vas a irte con San Pedrito.

- Ese bebé no va a nacer con buen peso si sigues sin comer - añadí.

Cristina tomó asiento, puso su bolso junto a un ramo de rosas, sacó su teléfono y comenzó a leer "te extraño, ojalá hubiese sabido aprovechar mejor el tiempo juntos, pero, sabes... Segundas partes siempre son buenas".

- ¿Cuándo te escribió eso, ese desgraciado? - pregunté con ira.

- En realidad - y comenzó a llorar - yo se lo escribí y no me respondió - Angélica y yo estábamos incrédulas.

- Nazareth, lo ama - Angélica también estaba a punto de llorar.

Yo parecía la madre de estas dos mujeres, siempre ha sido así. Y cuando estaba por gritarle sus verdades a Cristina, vomitó en medio piso, con la suerte de que al vomitar no pringó ninguna flor. Ahogué un grito de terror ante semejante espectáculo, mientras que Angélica se agarraba con fuerza a la pared en un intento de que los desechos de Cristina no llegaran donde ella, había fallado... La punta de su zapato izquierdo tenía una mancha amarillenta de aquellos asquerosos residuos.

Sabe Dios lo que pasó en aquel momento por la cabeza de Angélica, pero al ver la baba en su zapato corrió al baño, se quitó el zapato y lo lavó mientras blasfemaba contra Cristina. Menos mal que Lucrecia no llegó a la floristería para ver eso. Más tarde, cuando por fin llegó a cubrirme, el piso estaba inmaculado, el local completamente limpio y no quedaba ni un rastro de lo acontecido.

- ¿Pasaste desinfectante?

- Sí, tuve un tiempo y quise limpiar.

Al salir pude respirar tranquila, Dios me había puesto a prueba y sobreviví para contarlo. Bien por mí.




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Robsalz Robsalz · · 0 comentarios · ♥ 0
Cuatro años había sido mi periodo anterior en este negocio, esta vez tan sólo llevo dos semanas, pero siento como si nunca me hubiera ido. Me fui por Alejandro, porque estábamos a punto de separarnos, llegamos a un punto donde simplemente ya no podíamos ni debíamos seguir como pareja. Entonces renuncié a mi lugar feliz y después de algunos años, no sé si hice lo correcto o si sirvió de algo.

- Me alegra tener a alguien de confianza aquí.

- A mí me alegra estar de vuelta, Lucrecia.

- La verdad no recuerdo ni por qué te fuiste - Lucrecia llegó más temprano ese día a la floristería, dijo que ahí vivía mejor - debió ser por una tontería.

- Los chicos estaban pequeños y Alejandro... No pasábamos un buen momento.

Entonces me abrazó, la miré extrañada, volvió a tomar las flores en que trabajaba y yo hice lo mismo, por unos segundos no dijimos nada, sólo éramos nosotras y las flores.

- Sabes, Nazareth... Los hombres vienen y van, mírame. A mis cincuenta y dos, estoy bien.

- ¿Con dos divorcios? ¿Bien?

- Eso ve la gente, dos divorcios, pero yo veo a una mujer que huyó de dos posibles escenas del crimen - entonces, se detuvo, me señaló la ventana y alcé la vista, había un hombre sumamente atractivo, rondaría los cuarenta, miraba los arreglos que estaban en la ventana, notó que lo observábamos. Yo quité la mirada, pero Lucrecia le tiró un beso, él sonrió y siguió su camino.

- Lucrecia ¿Qué haces?

- Tiene razón Alejandro. Eres bien aburrida. Déjalo que sueñe esta noche con la mujer que le lanzó un beso. Quién sabe, tal vez vuelva.

- ¿Tal vez vuelva? ¡Estás loca! ¿Y ese cuento de que los hombres van y vienen?

- Ya este se fue, quizás venga.

Yo sabía que no iba a regresar, seguro estaba casado o con pareja, jamás volvería, pero parecía que aquello abría la locura en Lucrecia. Puso la radio, sonaba un merengue de Juan Luis Guerra, dejó las flores, puso sus manos en mi cadera y cuando me di cuenta, bailábamos en medio local, nos reímos, hicimos un par de giros y volvimos a lo nuestro. Estaba loca, yo también.

- ¿Bailando? - me dijo Alejandro con cara de muerto cuando le conté en la noche.

- Seguro estaban borrachas - agregó Deborah.

- ¡Mamá! ¡Qué ridículos haces! - fue la sentencia de Gabriel.

Yo los miré con actitud relajada, los tres comenzaron a reír.

- Pues bailo muy bonito, yo lo sé - y me fui al dormitorio.

Antes de acostarme, decidí darme una ducha para dejar ir los pensamientos que amenazan la paz de una mujer en las noches. Pero al parecer fue un tremendo error, la ducha no calentaba y el agua estaba completamente helada, para mi desgracia, Alejandro discute cada vez que eso pasa, echando la culpa a quienes construyeron la casa alegando que la instalación es el problema, entonces se me suben los ánimos y es mejor quedarme callada.
José Valverde Yuste José Valverde Yuste en EL BLOG DE JOSÉ VALVERDE YUSTE · · 3 comentarios · ♥ 2

Pensar en los oscuros ríos
que atraviesa el hombre
en el calor de un mar sin brazos,
hacia el fondo de una boca
que casi siempre es ligera
en la calma de lo que vive el día
es la orden inminente para naufragar el barco.

El despertar en la dormida senda de los ofidios
explorando el confín de cada fibra,
una caricia cruda que responde en la piel del otro
cuando supuran ríos del alma.

Una emesis cautiva por años
aparece por la puerta de la grieta,
huésped esclavizada
por el yugo de la razón de una sociedad
que vive en estrecha armonía
ante la humedad que aflora.

Se desliza la mano por el aroma del perfume
avivando el contorno del cuerpo
un abrazo de víbora repta
entre las escamas desdibujando linderos.

El pulso busca el volumen de la piel desnuda,
las piernas son falsos soles en sus otoños
y pienso en el rayo perdido,
en el rincón en el cual florece la promesa
en el espacio donde llueve en el bosque.

@José Valverde Yuste
Katia N. Barillas Katia N. Barillas en EfÍmera ilusión · · 0 comentarios · ♥ 0
Katia N. Barillas Katia N. Barillas en EfÍmera ilusión · · 0 comentarios · ♥ 0
luna roja luna roja · · 1 comentarios · ♥ 1
“Si realmente amas a alguien, lo amas dos veces.”
La primera vez es fácil…
Te enamoras de su sonrisa ligera,
de la forma en que su voz rompe el silencio,
de cómo mira la vida como si todo fuera posible.
Ese enamoramiento temprano es limpio, brillante, casi ingenuo.
Es un amor lleno de promesas que aún no han sido puestas a prueba,
un amor que se alimenta del encanto, de lo nuevo, de lo que deslumbra.
Pero con el tiempo, la cortina se levanta.
Y ahí es donde empieza la verdad.
Ves sus cicatrices ocultas,
sus miedos que no confiesa,
sus días grises que nadie más nota,
sus batallas internas que a veces ni él mismo entiende.
Descubres que no es perfecto,
que nunca lo fue,
que solo lo mirabas con los ojos de
quien quiere creer en la magia.
Es en ese momento—cuando la realidad se asoma sin pedir permiso—
cuando tienes que decidir si lo amas por lo que imaginaste…
o por lo que realmente es.
Porque amar la luz es fácil.
Lo difícil es amar también las sombras.
Aceptar que todos llegamos rotos de algún lugar,
que cargamos historias que aún duelen,
y que incluso lo más bello tiene grietas que uno debe aprender a mirar sin huir.
Y si aun así eliges quedarte…
si puedes amarlo sin filtros, sin maquillajes, sin expectativas irreales…
si abrazas lo bueno, lo malo, lo que entiende y lo que le duele…
entonces lo estás amando por segunda vez.
Pero esta vez es diferente.
Esta vez ya no es enamoramiento:
es comprensión.
Es madurez.
Es amor del que no huye cuando el alma tiembla,
del que se queda cuando el miedo habla,
del que crece cuando la vida pone pruebas.
Ese amor, el de la segunda vez,
es el que sostiene,
el que acompaña,
el que no exige perfección,
porque sabe que lo real siempre será más valioso que lo perfecto.
Y tal vez ese sea el verdadero milagro del amor:
elegir, a pesar de todo,
volver a amar a la misma persona…
pero esta vez con los ojos abiertos.
Ver el archivos adjunto 65668
Claridad Claridad en Claridad Divina, lo que soy · · 2 comentarios · ♥ 2
Grande
el cielo que me mata en este día.
Calma
antes de entrar,
fuego después de andar

y noches
antes de soñar.

Grande
es la inmensidad de las orillas del mar,
y espaciosos son los caminos que lleva el viento,
tú y yo juntos,
pero sola
tiemblo.

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