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malco malco en El blog de Malco / El solar de la palabra. · · 0 comentarios · ♥ 0
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Katia N. Barillas Katia N. Barillas en EfÍmera ilusión · · 0 comentarios · ♥ 0
luna roja luna roja · · 0 comentarios · ♥ 1
Ayer pasó una tormenta de silencios
un tiempo de nombres desconocidos
un arcoíris lleno de palabras
sin forma
tu ausencia y la tristeza
fueron la boca del lobo
que quería devorar
mis entrañas

Ayer las piedras
dibujaron caminos
que no eran los de mi casa

Ayer me olvidaste
entre risas cómplices
que taladraron mis sueños
como un perro masticando
un hueso robado
dejando mis latidos mudos
esperando una palabra
solo para mi

Ayer tapaste mi boca
con reproches
y cortaste de mis manos
las caricias

Ayer no hubo café
y los únicos huéspedes
fueron el silencio y la soledad

Ayer la cama era inmensa
y yo era barca a la deriva
sin el faro de tus ojos
como guía

Ayer el viento
entre las ramas del aguaribay
silbaba un nombre que
no era el mio
cuando la oscuridad
cubrió al sol
dejando desamparada
a la luna
Robsalz Robsalz · · 0 comentarios · ♥ 0
Yo tenía mi propia lista de preocupaciones ajenas a los embarazos de Cristina. Se aproximaba el cumpleaños de Gabriel, cumpliría quince y aunque yo pensé en salir a pasear y hacer algo lindo como familia, porque no es mucho el tiempo que pasamos juntos, Alejandro y él se conformaban con una comida en casa. Los hombres son tan simples, podríamos aprovechar la ocasión para salir como familia, lejos de los teléfonos, las redes sociales, los juegos en línea, pero ellos tenían mejores planes, quedarse a comer en casa y así poder conectarse a los videojuegos y la computadora ¡vaya novedad!

Me encontraba en la floristería cuando un hombre cruzó por la puerta, saludó y comenzó a mirar los arreglos que estaban ahí. Lo dejé que mirara un poco y seguí en lo mío, miró las tarjetas de regalo, sin hablar, luego se despidió y salió. Dos minutos después volvió a entrar, comenzó a mirar las flores, de nuevo, entonces crucé los brazos, sonriendo, me apoyé en el mostrador y esperé lo peor, podría ser un asalto, pero ¿quién asaltaría una floristería? ¿robaría un ramo de rosas para alguna mujer lastimada emocionalmente? ¿me pediría que pusiera todas las petunias en una bolsa? Entonces lo miré con calma, era el hombre a quien Lucrecia le había lanzado el beso, tenía razón, había regresado. Ahora que lo miraba de cerca, era más guapo de lo que parecía en un inicio y también era más joven, no debería tener más de treinta y dos o treinta y tres años.

- Estoy para lo que ocupes – le dije de manera amable.

- ¿Disculpa? – hasta tenía una linda voz, todo masculina.

- Es que, tengo la impresión de que estás un poco indeciso sobre las flores que quieres llevarle a tu esposa – dibujó una risa antes de contestarme.

- Sí, verás, en mi caso es un poco más complicado.

Dejé lo que estaba haciendo, puse las tijeras sobre el mostrador, pasé por lado de la caja y me acerqué a él.

- Las mujeres no somos tan complicadas como nos quieren hacer ver – volvió a reír.

- Cuando dije que en mi caso es un poco más complicado, me refería a que no tengo esposa.

- Ups… bueno, a tu novia le gustarán, estoy segura.

- Tendré que conseguir una novia entonces, solo para llevarle flores.

Regresé detrás del mostrador, caminó hacia la puerta y luego me miró de reojo.

- Me causó curiosidad el nombre de la floristería “El alfabeto de Dios”, no sabía que Dios tuviera un alfabeto.

- Yo tampoco - volví a pasar por delante del mostrador - pero Lucrecia, la dueña, sí.

- Compraré un ramo de flores.

- Para eso estamos.

Di media vuelta y le sugerí un hermoso ramo de gardenias que estaba justo a su lado, no sin antes, preguntar por la clase de persona que sería la afortunada de recibir el detalle.

- La verdad, es que apenas estoy conociéndola.

- No hay mejor manera de conquistar que con flores – tomé el ramo, lo cargué y le puse un moño rojo, el ramo estaba hermoso.

Preguntó el precio, sacó la billetera y me dio un billete, abrí la caja, tomé el vuelto y se lo di, pero cuando iba a entregarle las flores, me detuvo y con total seriedad me dijo:

- Te las regalo.

- ¿Cómo? – estaba atónita – pero son para la mujer que estás conociendo.

- Sí, y la mujer que estoy conociendo, está vendiéndome un ramo de gardenias.

- No puedo aceptarlas, no es debido. Ni siquiera te conozco.

- Ernesto – y me extendió su mano.

- Nazareth.

- Ya está, ya nos conocemos – y se dirigió hacia la puerta.

- ¿Qué se supone que le diré a mi esposo?

- No sé – y salió.

Cuando Alejandro vio las flores en la noche, preguntó el motivo de que las hubiera llevado y le di la respuesta más lógica que como mujer se me pudo haber ocurrido.

- Las vi tan lindas que se las compré a Lucrecia.

- O sea… que ¿compraste flores de las que vendes? – estaba algo confuso, pero mi rostro dejaba pocos espacios para discutir.

- Discúlpame por querer comprar algo que se vea lindo en la casa.

- Mejor no le discutas, creo que está en sus días – agregó Deborah. Las cuidé tanto como pude hasta que evidentemente se marchitaron, a veces, pasa lo mismo con el amor.
Katia N. Barillas Katia N. Barillas en EfÍmera ilusión · · 0 comentarios · ♥ 0
Programa "Elige estar bien", con Pablo Tricci * Argentina... todos los viernes en horario abierto por los micrófonos de KNB radio internet en https://www.spreaker.com/user/8086024

No te lo pierdas, cada episodio contiene charlas con excelentes profesionales que dialogan sobre temas que ayudan a llevar la vida sin prisa y con simpleza.

De antemano, gracias por su fiel sintonía, por escuchar, comentar, disfrutar y compartir.

Abrazos a todos.

Ver el archivos adjunto 65699
Katia N. Barillas Katia N. Barillas en EfÍmera ilusión · · 0 comentarios · ♥ 0
luna roja luna roja · · 0 comentarios · ♥ 1
Te esperé toda una vida,
dieciocho eternidades
y siete infiernos
con un amor infinito

Sos la mitad que me falta
para ser feliz cada día
Sos mi complemento
mí dulce tortura
cuando me vuelvo loca

Sos la ternura que me inunda
cuando todo se desmorona
Sos la seguridad que no tengo
Y mis promesas sin cumplir

Sos los quizás que nunca fueron
los sueños que elegí dejar
en el camino
y los que decidí compartir con vos

Sos los viajes que vivimos
los que nunca serán
y los que nos falta disfrutar

Te necesito
Te quiero
Sos mi vida
pero todavía
no logro descifrar
porqué te amo
luna roja luna roja · · 0 comentarios · ♥ 0
Por las rendijas del amanecer
entre la comisura de mis labios
aveces ...
se me escurre un lluvia salada
entonces sonrió y te pienso
miguegarza miguegarza · · 2 comentarios · ♥ 1
Hola, compañeros de viaje poético.
Ahora comparto un soneto publicado en MP en 2014
Apapachos para todos.

Invitación

Se anuncian en silencio las pisadas
y el bandoneón emerge con su anhelo,
tú me entregas los brazos, sin recelo
y las notas se esparcen en cascadas.

A través de tus grandes arracadas
y del celaje oscuro de tu pelo
la tierra se asemeja un poco al cielo
y esta tarde a las noches consteladas.

En medio de la pista, una historia
reclama ser creada en un abrazo
como cadencia, vértigo y espira.

Es la nuestra: nostálgica, amatoria,
el tango nos la dicta con su trazo
y bajo nuestros pies el mundo gira.
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