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Poesía amorosa-.

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BEN. · · 0 comentarios Poesía amorosa-.
Cerrado a perpetuidad

el corazón dañado, luz

solar, inunda su vegetación,

antaño florida, hoy seca.

Y cada puerta, es una ventana,

que sangra al porvenir.

Y cada sombra, se alarga

como un espectro sin fin.

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BEN. · · 0 comentarios Poesía amorosa-.
Anterior a las estrellas,

estabas, tú, interior desfondado,

minúscula admonición, compacta

insinuación, tú. Oboe universo,

negación o clima adverso, tú.

Esófago de efigie dorada, víscera

de corpulencia inaudita, en ti,

pluralidades de bacterias, concluían

su consumación sin horizonte.

Tú, esbelta entre jardines y columnas,

de anaranjado color, difuso.

Jardines, vergeles de luz compasiva,

entre espigas calcinadas, la corrosiva

imposición de signos.

Veías el porvenir con tu conjuración

de obsesiones y círculos, oh, en latitud

de enardecida ceniza convocada por el

cenit.

Vencías a la carne, tú, espíritu sometido

al imperio de lo visible por instantes-.



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BEN. · · 0 comentarios Poesía amorosa-.
Me dejo la piel y la sangre

en el papel, por el terciopelo

negro de tus ojos. ©
BEN. · · 0 comentarios Poesía amorosa-.
Amo tus besos, pequeña difunta entre ramajes inciertos.

Sombra aniquilada por la mano colapsada.

Rosa sutil de enjambres lechosos. Huerto claudicado

de troncos frutales irascibles. Me gusta la calma

demostrada entre tus muslos, la parte que igualas

con tu nombre desacertado, la equidad que muestran

tus labios ruidosos e invisibles, la caridad impetuosa

que transigen tus formas opulentas, y el beso

de tus últimas noches a mi lado, y ese lento declive

de los aleros oscuros, transitorios. Amo el circular

de tu sangre en mis informes labios, cuando mezclas

el aliento de tus dientes, bañados de espuma.

Y el mundo que converge en mí, y traigo los cenit

y acabo con las partes, y hundo mi cuello en los maizales

sin retorno. Me gusta todo aquello que me recuerda a ti.

Esos labios, esa sangre emanada, esa disposición última,

la postura resolutiva con que adormeces entre libros bíblicos.

Amo el montón de sorpresas que traías con tus finas hebras

dentales, con tus tacones de zuecos californianos, sepultados

entre losas de pie marrón, y arrastrados por la cintura, como

un leve diapasón mojado.



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BEN. · · 0 comentarios Poesía amorosa-.
Tengo la noche

que es toda mía.

Es una raja de sandía

que se abre cual navaja,

sobre la mesa de la cocina.

Depende, depende mucho

de la luz del día, que la noche

sea morada o rubia.

Depende de la luz

de la luna, que mi niña

tenga los ojos azules o verdes,

llenos de amor, llenos de ira.

Se le ciegan los ojos de envidia,

cuando miro pasar a otras chicas.

Se le abren con dulzura, si ve

los molinillos de viento y los algodones

de azúcar.

En las mejillas se le acumula el aire,

que sube del mar, con aroma a salitre

y a paseo nocturno.

¡Cómo me gustaría ser un muro

para, así, preservarla siempre entre mis costillas!



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BEN. · · 0 comentarios Poesía amorosa-.
Letra minúscula

para este amor de diseño.

Enfrentados en el acorde

siniestro de una noche avanzada.

Madrugada suave como el terciopelo.

Naturaleza desbordada que incita

al extravío.

Fijémonos en lo estricto de lo escrito:

figuras remotas, andan calibrando

su procedencia o improcedencia.

Las lagunas que me habitan, y los solsticios

que vendrán, frecuentan las tabernas

del mal agüero, oráculos desfasados

por la impertinencia de la indigestión.

Cobardías, secuaces arrogantes,

el millar de 'tierra trágame', del día.



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BEN. · · 0 comentarios Poesía amorosa-.
Sabrán los pájaros

su desubicación actual.

Serán los pájaros

ídolos del aire, sarmientos

erguidos de frente al viento.

Salitres olvidados,

perfumes de mar o caracola,

rubias terquedades de estrellas

no turbias, pacíficas, serenas.

Sabrán los pájaros su zona

resuelta, las venturosas anarquías

que jalean sus alas en volante.

Seremos ídolos serenos, austeros

vestigios, de cavidades marítimas,

cavernas sentimentales de nuestras vidas.

Seremos palabras, símbolos, signos aéreos

de melancólicas alianzas.

Y seremos, sobre todo,

cenizas perdidas, remotamente

caídas, de hojarascas unidas.





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BEN. · · 2 comentarios Poesía amorosa-.
Alzo la mano y dónde estás

miro detrás, dónde dónde estás,

miro encima, frente a frente,

lugares comunes, sangre de mi sangre,

vacío intersticial, dónde, dónde estas,

miles de preguntas, escasas respuestas,

miles de mariposas que en amapolas terrestres

se quedan, dónde, dónde estás, miro

mas nada encuentro ya, sólo franca oscuridad,

mis labios gotean sangre, y tumefacto estoy.

Quise ser sincero, de verdad, lo intento a diario.

Quise ser mejor, y no obtuve más que algún silencio.

De mano en mano voy, tirando de mi voz algún eco

solitario y vacío, arrojando de mis manos

el amor que nadie quiere ya-.



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BEN. · · 0 comentarios Poesía amorosa-.
Entre fantasmas y temblores,

se ha diluido tu recuerdo.

Soporto el día con sus humillaciones,

como buenamente pudo y al desgaire.

No me desanimo, influyen el viento

y el aire de este pueblo.

De la estancia que compartimos,

en aquellos mejores tiempos, queda

un ramo de agresivas violetas, y un bote

con números y pinturas garabateadas.

No me desaliento ni convalezco, ya te lo dije.

Queda el viento de este pueblo y la persiana

cerrada.



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BEN. · · 0 comentarios Poesía amorosa-.
Lágrimas, porque ya no tengo

qué darte. Lágrimas, porque

no me quedan lágrimas con que

llorarte. Lágrimas, pues mis ojos

se secaron cuando estaba a punto

de adorarte. Lágrimas, sí, de amor

sin futuro. ©
BEN. · · 0 comentarios Poesía amorosa-.
Han vivido en mí

mil recuerdos desde entonces.

Sombríos gestos, orillas

llenas de nieve, barcos frontales

destinados al magma primoroso.

Tu cintura salvaje bordeando

la periferia de un río siempre inestable.

El aire remoto de tu indiferencia

dejó estalactitas de desprecio.

Mi memoria bota la arboladura

de un velero minúsculo y franqueable.

Desde entonces, mil recuerdos

e imágenes prevalecen en mí,

como sombra tuya-.



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BEN. · · 0 comentarios Poesía amorosa-.
Trocadas ya las risas

en contagiosas lágrimas,

permaneces quizás y tristemente,

anclado sin osadía a aquel

recuerdo y aquella maravillosa

memoria, como en un inmóvil presente.

Instalado en un remoto pretérito,

viertes tu veneno habitual en el cual

sepultas tus áridos comentarios.

No, acaso

no sea éste, para ambos,

el final merecido, mas,

y lo piensas a solas, como siempre,

desde el principio así lo entendiste.



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BEN. · · 0 comentarios Acuarelas-. Poesía amorosa-.
Hay allí un orificio

la luna entromete sus largos perfiles

como en avanzada simultánea

los cabellos tejen su hilo delgado

a la luz de la luna.

Hay perfiles de hojas quietas

como en un bálsamo las horas insisten

instantes exactos que pasaron, como

suele hacerlo una voz o un eco.

Allí miro y existe poco

poco de todo aquello que dibujé

en un completo abordaje

de tentativas hiladas o hilarantes.

Las tejedoras del martirio

las acémilas blancas como muros enyesados

rinden su cuello oscuro

en estas noches de terraplenes de arena, altos.

(En los labios llevo siempre

tu hoja altiva de yerbabuena.)

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BEN. · · 0 comentarios Poesía amorosa-.
Tarde, muy tarde se me está haciendo

para

esperar algo de mí. Algo que no esté

suciamente contaminado, o dormido, o

avasallado. Tarde, muy tarde para todo eso.

Como tarde se me hizo para escapar de la escuela

que odiaba

y darte un beso.

Tarde, definitivamente tarde, respiro y humillo

pidiendo

certeza tras certeza, aire ardiente, colmena a colmena,

el paso triste y ciego de lo indubitable.

Pues se hizo tarde para enumerar las capacidades,

para albergar esperanzas o renovar enseres, facultarse

de propiedades, y dormir junto al cuerpo amado.

Ahora queda el escorpión de las tardes,

el incalculable deseo de los días, pasando tarde

por las calles, por los coches, por las radios.

Tarde, tarde, se me hizo para esperar

algo de mí.

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BEN. · · 2 comentarios Poesía amorosa-. Poesía surrealista-.
Rey de la angustia,

tu infierno no será en balde,

crepitarán junto a tus alas muertas,

derribadas ansías invencibles,

crepúsculos vívidos de razones desprestigiadas,

operaciones silenciosas de múltiples atuendos:

visitarán tus panteones, las luciérnagas invisibles

y los espacios entre dientes de los anacrónicos moribundos.

Vendrán tras días de lucha,

las serpientes del alba, los combativos músculos

de un depósito incendiado, la fiereza indómita

de un cuerpo doblegado por el cansancio.

Rey de la angustia, tu infierno no será baldío:

vendré con la cara redonda a pacificar tus territorios.

Será tu carne como breve piel exigua,

un tormento de catedrales y una nación dormitorio,

asolarán los contingentes de un millón de supervivientes.

No importa que nadie entienda, tú te comprendes

y te estimas; la sola fuerza de tu brazo irradia aprecio

hacia la vida, aunque, y tal vez por eso, todo sea derrota.

Rey de la angustia, curioso nativo de las horas lascivas,

tu infierno no será en balde!



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BEN. · · 0 comentarios Poesía amorosa-.
Si no escribiera este poema

seguramente estaría vendiendo

pedos encima de una motocicleta.

Subido a ella, por ejemplo, daría

el do de pecho intentando escurrir

el bulto contagiado de viruela.

O pretendería la mano de cualquiera,

de cualquier cualquiera, que estuviera

en posesión de la santa verdad.

Deduciría de mis paraísos fiscales,

la parte tributada del concepto.

Reinaría en una estufa de hielo o

convocaría elecciones en una marmita

de cieno, relamería los ecos

de tu angustia sin sorber los mocos

de la tragedia. Sería el druida

perfecto, la bruja del Norte, conquistada

a los moros, el final de la odisea

de un Homero descarriado y pintoresco.

Si no escribiera este poema, estaría

seguramente pensando en ti, y esto

me obligaría a empapar de gasolina

las cenizas del pasado.

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