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Poesía nocturna-.

25 entradas
BEN. · · 0 comentarios Poesía nocturna-.
El zapato estrellado

contra el suelo del orbe

mezclando obsidiana candor

fuego drenado; siempre

el mismo zapato enrejado,

formando dibujos o bocetos,

sentimientos de angustia, espanto.

Oh, ese zapato agujereado por el cartón,

cómo atrae mi atención; y capta

la esencia de todo mi corazón.

Espantoso zapato decorado con rejillas,

orificios que insinuaron un sacrificio vulgar

y anodino, oh, par de zapatos tan descastados,

cómo ignoramos que los llevamos, todavía!

Zapatos, sí, nuestra insignia metafísica,

el austero diálogo del pasado siempre siendo

presente-.



07/05/21©
BEN. · · 0 comentarios Poesía nocturna-.
Tarde para esperar esperanza

tarde para sucumbir a una especie de desacato

tardes, para deambular entre las piernas

como un pez cíclope o un insecto de doble ala.

Tarde para desistir de la ilusión

esta vida me desangra con su pervertida

masa corrupta.

Quién habita ahí, en el corazón de la vida,

con su nombre pequeño, minúsculo,

o su bandera de vitalidad oscura

mientras transcurre fuera la nevada.



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BEN. · · 0 comentarios Poesía nocturna-.
Escucho el rumor de las hojas.

Predispuestas a su implacable desgaste.

La noche acoge un millar de ruidos.

Son sus grillos los que buscan entre las piedras,

cabezas deshilachadas de alfileres neutros.

Buscan en la negrura su vaivén de fiesta.

Ponen máscara a la tiniebla final del tiempo.

Son monstruos luciferinos los que acumulan

las basuras llenas de juguetes y otros trastos inútiles.

Se vacían por las alamedas los participios rotos

y las escuelas llenan su circunferencia en la pizarra,

con trozos de leña.

Con vidrios partidos y ecuménicos sombreros.

El rumor de las hojas me promete otros pasos.

Aventura en mitad de la tierra, división de astros.

Y me escupen a la cara viejas pasiones de ídolos muertos.

Y me enseñan la marca antigua de su razón inevitable.

Es el tiempo con su flauta de pan y su hogaza imperceptibles.

Es el tiempo con su náusea diminuta contrayendo su vómito.

Es el tiempo, con su flamígera adicción de máscara contraída.

Y es el pecho que simula su vocación dormida.

Como un agua que recorre los manantiales y los hace prósperos.

Llegan de la noche ruidos y rumores partidos,

omóplatos haciendo su esfuerzo, clavos ardiendo

en mitad de la pasión, y ese fenómeno de estatuas

brindando por su falta de educación.

Es la duplicidad de un miembro.

Es la comunicación de un vaso sanguíneo.

Y es la culminación de un saco vacío

contra las almendras de recipiente.



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BEN. · · 0 comentarios Poesía nocturna-. Prosa poética-.
Miedos remotos me aproximan a las barcazas del mar. Sueños soterrados, llenos de ignominia, juegan conmigo en atardeceres imposibles. La llana voz de la sangría, acude a postrarse en mi regazo. Señuelos de osadía, voces guturales, parques subterráneos, cerrados en mi memoria. Las huellas de una noche nupcial sin ropajes. Desato la melodía inicial, golpe en el hueso, y fórmula cortés de evasiva. Mis miedos desatascan la ofrenda concluida en el desagüe.





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BEN. · · 2 comentarios Poesía nocturna-.
Qué será de mi recuerdo

de ese solitario recuerdo

que acompaña cada madrugada

mi insomnio y lo rompe en estrellas

y lo acumula en densidades opacas.

Estoy frente al mar, aún

o soy solitario vigía de un templo

en ocasiones primaveral, en otras

sacrificio interno, flora inusual.

Rotulé por intervalos las edades

hasta hacerlas profundamente mías

convoqué su magia hasta deshacerme

resistí la obtusa materia de la rutina

el diario pan contaminado por las

rendijas vecinales.

Estoy solo frente al río, como

un poderoso anillo, que busca

su azul línea de aposentos investigados,

de neutras amarillentas y vulgares

zafias promesas amatorias.

Estoy solo frente a las habitaciones

frente a los órganos interminables

de las flores emasculadas, de los pistilos

o de las coronas escuálidas e insensibles.

No hay más poema que éste, no hay más

concreción posible, estilita del desierto,

parto para no reunirme jamás

con mis ancestros-.



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BEN. · · 2 comentarios Poesía nocturna-.
Sobre la misma noche

acantilada y sometida,

sobre la misma piel de serpiente,

con relámpagos cruzados admitidos

desde lejos, y con vestidos de amatista

frugal, río, sombra o anillo,

me visten, a mí, quizás el más huérfano,

los dientes fugitivos de las rosas

con que empaño mi cristal.

Con círculos concéntricos, animados

desde alturas tales como depósitos

de agua, sales minerales, granuladas

metamorfosis del alba, a mí, el recién

llegado que se instala en cada habitación

y conserva el anillo redentor en su mano

nocturna.

Yo llevo dejándome la sangre a litros,

desde tiempos inmemoriales, guardando

mis convicciones u ofensas, a través

de los aullidos del sueño, no me molestan

tráficos ni ausencias desmedidas.

Y guardo en mi navaja, sombras de otros

días, como cáscaras de plátano

que alguien, en el camino se dejó, adormecido.

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BEN. · · 0 comentarios Poesía nocturna-.
Y hay luciérnagas impávidas y secretos hostiles

y luminosidades inquietas y razones materiales

nebulosas deterioradas y vergüenzas similares

donde reposan los huesos en forma de cadencia.

Y hay resoluciones y trámites y leyes percibidas

como sombras entre los dedos que aman y asienten

hay regulaciones míticas que a nadie sorprenden.

Existen pozos negros que buscan la boca de alguien

cuyo destino es levantarse temprano, y huellas

y un barco que abraza las tempestades recientes.

Sobre las estrellas signos derrotados por las múltiples

avenidas, y ojos e iris de pulpos contrariados

donde se fraguan los misterios del éxtasis.

Hay documentos y papeles y desvanes ocupados

por vigas de cemento y rosas almacenadas

en sacos que hieden a cartas irrecuperables.

Mundos y galaxias y relámpagos unánimes

y sangre vespertina que amenaza con su cuello

frágil de paloma.

Entonces yo entro y hay habitaciones y huecos

y hierbas húmedas y jaulas metálicas que sueñan

sus libertades sublimes de pata de conejo.

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BEN. · · 0 comentarios Poesía nocturna-.
Yo voy haciendo noche

día estrellas fugas astros

haciendo riqueza fruto

tardío enjambre de donde

se perlan tacitas clásicas

de cristal y terciopelo.

Yo voy descifrando noches

días lunas venganzas oyendo.

Sacos de almendra raídos

como un viento tan seco

que arañase la superficie.

Yo mezclo la voz y el eco

futuros ensimismados errantes

poses fanáticas cruces u olvidos

deformes.

Y en mi pecho nace una estrella

o un ala llena de rocío, escarcha

fúnebre de lo que aconteció un día.



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BEN. · · 2 comentarios Poesía nocturna-.
Arañando la superficie
de un dedo investigado
culmino con hoces las crepitaciones
del llanto, y asesino, convencido,
las manifestaciones del odio.
Admiro, procaces los latidos,
de un corazón rubicundo, que amonesta
mi propia insatisfacción neutralizada.
Escarbo los infatigables depósitos
del miedo, donde el llanto es una voz,
y un eco profundiza en horizontes tenues.
De lascivas tierras prometidas, hasta
el llanto de una nueva voz.
Algo que empuja la savia bruta
del nacimiento hasta las vísceras inquietas
de la vida y de la tierra.



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BEN. · · 2 comentarios Poesía nocturna-.
Duermo. Nada bueno

augura el viento. Son

cicatrices imperiosas,

las que envanecen hoy

mis cabellos. Duermo.

No hay nada bueno.

Siglos de torpeza.

Vainas de la desesperanza.

Sombríos gestos acumulados.

Espaldas mojadas y niños

desorientados, que viajan.

Por el aire, por el viento.

Calcinados semilleros.

Tumbas sin apogeo.

Ladrones de huertos

ajenos. Duermo, nada nuevo

augura el viento. Tiempo

sigiloso que ofrece su clima,

a la razón olvidada de un dios.

Hay mucho silencio, nieve,

escarcha, rocío. Unos cuantos

gramos de azafrán violento.

Roedores que marcan su terreno.

Afuera, el espacio abarca al tiempo.

Se desmoronan los recuerdos

y silba la frágil letanía de coles crujientes

y solas.

Duermo. Cerca de los agujeros

negros, de las guaridas innombrables

de la tierra seca y áspera.

Impetuoso, renazco sólo

para morir en el día, imperfecto.

Duermo. Nada bueno

trae el viento.

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BEN. · · 0 comentarios Poesía nocturna-.
Yo voy haciendo noche

día estrellas fugas astros

haciendo riqueza fruto

tardío enjambre de donde

se perlan tacitas clásicas

de cristal y terciopelo.

Yo voy descifrando noches

días lunas venganzas oyendo.

Sacos de almendra raídos

como un viento tan seco

que arañase la superficie.

Yo mezclo la voz y el eco

futuros ensimismados errantes

poses fanáticas cruces u olvidos

deformes.

Y en mi pecho nace una estrella

o un ala llena de rocío, escarcha

fúnebre de lo que aconteció un día.



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BEN. · · 0 comentarios Poesía nocturna-.
En sus ojos de Cristo inútil

destartalados los techos se vienen abajo

confiscados por una patria que simula sus vencejos

de norte a sur o de sur a norte son varios

los que estimulan reptiles sinuosos o plásticos derivados

son multitud los que alejan su atmósfera delicada

su trigo elemental su tierra despejada por la sangre hermética

y abrupta. Son miles los que claman

vencedores de la nada, aquiescentes con naciones del olvido,

tenues lagartos de boca remendada, auroras debilitadas

por el vértigo de la sombra. En sus ojos

de ciencia inútil, buscan ecuadores sistemáticos, ejes

mutilados apenas perciben las largas extensiones de calcio.



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BEN. · · 0 comentarios Poesía nocturna-.
En las quietas cordilleras

como quietas están las increíbles colinas,

nos separan una inmensidad de nubes

y de escuetas nebulosas con gaviotas

marinas. Son la escuela simultánea

que ofrecemos como un altar prohibido.

Decadencia y compromiso, singulares

marchas incógnitas. Deseamos lo inevitable.

Concedemos poco al arbitrio. En las inmóviles

lagunas, y en las paredes de adobe incontestable,

marchamos como supremos artífices

de una vida atormentada. Somos el futuro

de un bosque que no nos necesita.



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BEN. · · 0 comentarios Poesía nocturna-.
Voy mirándome

exigiéndome transparencias

intuiciones que no resten

aniquilamientos que sumen.

Consigo realidades pelmazas,

gente que huye de sus tiendas,

aplazamientos universales

de esas pequeñas treguas sin nacimiento.

Voy salvándome

mordisqueo leves hojas de abedul,

incremento el forraje de las bestias,

donde como de su mano y ellas comen

de las mías.

Mis manos, las observo, penetro

y desvelo sus estúpidos secretos,

las eficaces miradas de un litoral

en suspenso permanente y caduco.

Mis alas, aquellas de un dios vacío,

me interrogan desde lo alto de los depósitos:

desabastecidos, ignorantes.



©
BEN. · · 0 comentarios Poesía nocturna-.
Yo voy golpeando el silencio,

pecho ardido, ración de sangre,

en un sombrío gesto, silencio,

cual desierto enérgico de vetas

exigentes. No arranco, a aquella voz,

ni una sola lágrima,

ni una sola agua brota, de esa roca

enésima. Arden las arenas y murmuran

los espacios, las venas dilatan

la sangre que por ellas corre, tumultuosa.

Voy golpeando el silencio, ese donde

comemos todos, y me arden, en la mirada,

tizones encendidos, en la boca, vocablos de mierda,

sangre, y una mancha de odio sepultado.

Quiero tirarlo todo, dejar atrás el lastre.

©
BEN. · · 0 comentarios Poesía nocturna-.
Apenas retumbo

ignoro desisto entrometo

en pie, en manoseadas canciones

vetustas, imploro venganza o paz.

Apenas mi retumbar de orquídeas sonoras,

entre capiteles de asustados tallos, brazos

humanos alcanzando el vértigo de largas

trenzas amarillas. Retumbar, sí, aplastar

la miel de tus ojos: renacer de aquellas piscinas.

Acuáticos miembros, persianas cerradas,

trastos tirados sobre un escombro azul.

Mientras los insectos murmuran su capa auditiva.

Mientras los lagos visitan el imperio de las dalias.

Mientras las cenas nocturnas persisten en su error

indecente de sexuales acrobacias. Mientras

los sueños se visten de perfumes iracundos y mueven

la conciencia tan deslumbrante.

Yo, aquí, permanezco encerrado en el claustro,

dormido.

©
BEN. · · 0 comentarios Poesía nocturna-.
Tristes huracanes visitan hoy mis rocas:

yo me aferro a ellos con el espíritu doblegado,

hasta saciar los latidos de mi envoltorio.

Distraen mis sentidos las mareas convergentes,

las señales eléctricas que las aves emiten en su maléfico

sonido.

Distribuyo panes, concéntricamente, admitiendo

los bálsamos futuros, como tantos hombres desechos.

Dejo lamentables apósitos de mis vendajes infectos:

suavizo sábanas herméticas y queridas de mis pequeños

insectos, donde duerme mezquinamente tanto tardío

estrépito de navajas.

La tierra, como mancha de gasolina, todavía espera-.





©
BEN. · · 0 comentarios Acuarelas-. Poesía de origen oracular-. Poesía nocturna-.
Tributo con mis pies despojados

de herramientas y tristes utensilios

las maderas obsequiosas donde

trituré mi adolescencia y mi infancia.

Son sacrilegios que me permito:

sangres indolentes de vidas pretéritas,

consecuencias insomnes de rostros ausentes.

Mi vida resplandece casi tristemente:

fuera del exterior de un cuerpo iluminado,

en la verticalidad del día inmenso e infinito.

Los verbos delicados imaginan sus preferentes

ideas, y lastimeramente, exigen sus perfecciones

al dios de la saliva. Infantes de muslos delicados,

guadañas de fiereza dormida, ausentes, tus ídolos

de inventiva desgraciada. Duermes con la ropa

encima, los lazos nocturnos escancian su pelo,

sobre largas cabelleras de vino. En la partida del mundo

tu cuerpo busca su esencia-.



©
BEN. · · 1 comentarios Poesía nocturna-.
Misterioso silencio.

Veo la noche como un guante

exacerbado, o es la nieve quien

me asusta. Soy total sobre ella.

Me conmueve esta soledad de barriada.

De extrarradio. Toco la noche

y es un rectángulo nevado copiosamente,

amplitud sonora resguardada. Junto

a mi pared, se deshilachan los cadáveres

de otros días, miedos profesionales, tristezas.

La nieve es un semicírculo ahora que anega

mi longevidad. Transito por las calles,

aunque no lo haga. Veo rostros carcomidos,

violetas cerúleas, plásticos desvencijados, todo,

por unas miserables pesetas vendido.

Los días se harán más largos. La intimidad

del invierno, menos ausente. Tengo el corazón

tranquilo. ©
BEN. · · 0 comentarios Poesía nocturna-.
No diré agonía

allá donde suscitan

bloques de enervado hielo,

macizos de flores en parterres

inundados. No diré soledades,

en tanto caminen fusiles en alzada

mano gigantesca. No diré

secundarios, en tanto los hombres,

busquen, lejos de su ámbito dorado,

espadas, fusibles, electricidades remotas:

su propia sangre coagulada. No diré

mentira o verdad, sino que señalaré

las orquídeas negras de un puente elevado

y triste. Y no indicaré solamente

las fundaciones repetitivas, de un crepúsculo

asesino: diré camino, amparo, resguardo

y soledad, mil veces soledad-.

©
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