Racimos de besos
Emerge entre las sombras
la voz callada de tu alma,
que brota como verso en calma
susurrando caricias de ternuras
deshojadas en la mañana;
como suave pincelada
que ofrece con sutileza
del poeta su tierna mirada;
que se pierde en el viento
como suave cascada,
de dulces manantiales
escondidos en la montaña,
tras las rocas adornadas
con arbustos y flores;
de exquisitos aromas,
inalados por ruiseñores
que se mecen en el viento;
que arranca los lamentos
como gemidos perdidos
entre soles ardientes,
de destellos luminosos
como racimos de besos
acallados en mis labios.
Por Ligia Calderón Romero
SETIEMBRE 2007