Raúl Rouco
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quiero hacerte un poema
que sea mi despedida
que aunque despedirse duela,
tengo que hacerlo algún día.
El destino es el que manda,
el es nuestro capitán,
no le importa si se ama
o se odia por igual.
Es un poema de amor,
aunque contenga tristeza,
hubiese deseado algo mejor
que acabar de esta manera.
Pero cuando un corazón
a menudo desespera,
cuando ha perdido la ilusión,
dime ¿qué es lo qué le queda?
Mucho he llorado por ti,
llenaste mi vida entera,
mas todo lo que sufrí,
creo que valió la pena.
Pero ha llegado la hora
de la inevitable despedida,
y aunque mi alma solloza
no tengo otra alternativa.
Adiós con el corazón te digo,
nos veremos en el cielo,
que en la tierra ya es olvido
lo mucho que yo te quiero
::::