Murmullos que se escuchan de música muy suave,
que viene de las selvas de origen tropical,
pobladas de palmeras y rojas de caobas,
penachos de esmeralda morada del jaguar.
Parece lo increíble que versos de charleo,
los cantan verdes hojas con timbre Yaxchilán,
es que se ha generado marimba en estas tierras,
cargadas en las sierras de América central.
Marimba de la sierra de madre lacandona,
que cantas tus murmullos con aire angelical,
se cimbran tus maderas se mecen las montañas,
si tocas tus arrullos como algo ya sin par.
Te vas entre la selva y embriagan tus canciones,
que van llorando notas cual canto celestial,
arrullas entre ramas a miles de tordillos,
que cuando se oscurece se van a Toniná.
Traviesos tus sonidos se irán hasta el pasado,
y llegan extraviados al aire del Mayab,
las malvas tan cerradas te dan flores muy rosas,
con lánguidos quejidos suspira el guayacán.
Maderas que bien cantan de cedros y cipreses,
con teclas de hormiguillos formando en su guacal,
la nota que embriagante nos llega tan adentro,
reparte sus sabores cual cánticos de altar.
Las notas que tu engendras ya cubren al follaje,
que llega hasta la casa del místico quetzal,
se sientan a escucharte los monos y las zorras,
y ríen las cotorras que están en el junglar.
Te dan las mariposas matices de colores,
que cubren a los muros del regio Bonampak,
maderas que golpeadas se ven en las pinturas,
tal vez el pintor maya… ¡Te quiso retratar!
En toda la floresta con negros nubarrones,
se cimbra aún más fuerte tu forma de cantar,
no importa la tormenta ni el rayo que le alumbra,
tus trinos sobresalen ¡Cual grito de huracán!
Son ritmos que consuelan amantes cual mujeres,
que llegan resonando al centro de Tikal,
sonrientes de placeres alegran vasta sierra,
pues nacen en Palenque y mueren en Copán.
Felipe de Jesús Legorreta Levy.
Copyright INDAUTOR México.
que viene de las selvas de origen tropical,
pobladas de palmeras y rojas de caobas,
penachos de esmeralda morada del jaguar.
Parece lo increíble que versos de charleo,
los cantan verdes hojas con timbre Yaxchilán,
es que se ha generado marimba en estas tierras,
cargadas en las sierras de América central.
Marimba de la sierra de madre lacandona,
que cantas tus murmullos con aire angelical,
se cimbran tus maderas se mecen las montañas,
si tocas tus arrullos como algo ya sin par.
Te vas entre la selva y embriagan tus canciones,
que van llorando notas cual canto celestial,
arrullas entre ramas a miles de tordillos,
que cuando se oscurece se van a Toniná.
Traviesos tus sonidos se irán hasta el pasado,
y llegan extraviados al aire del Mayab,
las malvas tan cerradas te dan flores muy rosas,
con lánguidos quejidos suspira el guayacán.
Maderas que bien cantan de cedros y cipreses,
con teclas de hormiguillos formando en su guacal,
la nota que embriagante nos llega tan adentro,
reparte sus sabores cual cánticos de altar.
Las notas que tu engendras ya cubren al follaje,
que llega hasta la casa del místico quetzal,
se sientan a escucharte los monos y las zorras,
y ríen las cotorras que están en el junglar.
Te dan las mariposas matices de colores,
que cubren a los muros del regio Bonampak,
maderas que golpeadas se ven en las pinturas,
tal vez el pintor maya… ¡Te quiso retratar!
En toda la floresta con negros nubarrones,
se cimbra aún más fuerte tu forma de cantar,
no importa la tormenta ni el rayo que le alumbra,
tus trinos sobresalen ¡Cual grito de huracán!
Son ritmos que consuelan amantes cual mujeres,
que llegan resonando al centro de Tikal,
sonrientes de placeres alegran vasta sierra,
pues nacen en Palenque y mueren en Copán.
Felipe de Jesús Legorreta Levy.
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