ludmila
Poeta veterano en el portal
A la manera de los miedos
aparece bruscamente
la hoja del recuerdo
en mi almohada.
Corazón de nácar
la memoria se erige
temerosa entre las sombras.
Asustada de recuerdos
la luz se inmiscuía
entre las hendiduras
de la persiana
que se reflejaban en el techo
moviéndose al ritmo
de las hojas.
Baile de vísceras y viento,
anochecer de campanas y de insomnio.
Alguna vez apreté los ojos
con el llanto
pero no estabas,
ni en la caída
ni en el premio.
Ni el amanecer abierto
entibiaba la distancia
de la mano,
que aunque fría,
tan deseada.
No hay derecho a pedir
tanta abundancia.
No hubo ni siquiera pobreza .
no hubo nada .
aparece bruscamente
la hoja del recuerdo
en mi almohada.
Corazón de nácar
la memoria se erige
temerosa entre las sombras.
Asustada de recuerdos
la luz se inmiscuía
entre las hendiduras
de la persiana
que se reflejaban en el techo
moviéndose al ritmo
de las hojas.
Baile de vísceras y viento,
anochecer de campanas y de insomnio.
Alguna vez apreté los ojos
con el llanto
pero no estabas,
ni en la caída
ni en el premio.
Ni el amanecer abierto
entibiaba la distancia
de la mano,
que aunque fría,
tan deseada.
No hay derecho a pedir
tanta abundancia.
No hubo ni siquiera pobreza .
no hubo nada .
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